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Réquiem por las Mulillas – Escala de Grises en Apertura de Temporada Chica.

El volapié de Diego Emilio. Foto: Miriam Cardona.
El volapié de Diego Emilio. Foto: Miriam Cardona (@MyRyCar)

La escalada hacia la ignominia en la Plaza México no pudo comenzar mejor sino con dos de las omisiones más graves de los últimos años en la Monumental: una, ya la sabemos, la ausencia del novillo de categoría; dos, la inexplicable, chabacana y falta de toda tradición taurina ausencia del tiro de arrastre, de percherones últimamente, o de mulas, clásica y necesariamente. Sin novillos que trajeran emoción ni mulas que arrastraran sus restos, los novilleros quedan a merced, toro vivo incluido, de una época falta de torería y afición taurina, lastimosamente, más severa cada día.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Fotos: Miriam Cardona.

“Se suplica abstenerse de enviar ofrendas florales.”

Rezaba de tal modo la post scriptum de la esquela “mortuoria” del Tranvía de Mulitas “Granada” según documento fechado el 24 de noviembre de 1932 y emitido por la Agencia Gayosso, la célebre aunque extraña y antigua patrocinadora de la Fiesta de Toros en esta Ciudad de México, esto con motivo del cierre del “último superviviente del sistema de tracción animal en el Distrito Federal”

“Los Dolientes” firmantes de entonces, convocaban a despedir “cariñosamente” a tan “humilde y leal trenecito” a la puntual hora de las cinco de la tarde del señalado día y así efectuar las “solemnes honras fúnebres” de dicho transporte tras hacer su último “paseillo” desde las calles de República de Guatemala en el Centro hasta casi la vieja Peralvillo donde terminaría por ser conducido a su última morada desde su terminal en las calles de Granada.

Presumiblemente hacia el deshuesadero.

De aquel entonces.

Algo así habremos de hacer los aficionados que aun acudimos a La México. Parece ser que algo pasa hoy temprano con el transporte del percherón  y la empresa resuelve chabacanamente poner la camioneta de labor, la que riega el ruedo, como tiro de arrastre. Si no se resuelve el despacho de los novillos del modo más tradicional, a falta de tiro de arrastre, ya de percherón o de las depuestas desde hace tiempo mulillas, bueno habría sido el tiro de a caballo, a la campera, con tres charros arrastrando al toro hacia el destazadero.

Y si no, debió anunciarse así a la Afición.

En cambio sobreviene la bronca luego de estoquear por todo lo alto, en la suerte contraria y al volapié, Diego Emilio, al primero de la tarde. Un espadazo bueno, de entrega total, a toma y daca con emoción, roza el piton derecho la pierna diestra del novillero. Esa breve mecha no termina de prenderse gracias a la sosería y mansedumbre del que abre Temporada. Además de chico, protesta de salida el temple de los lances con los que el novillero le para brindándole adentros, berrea tras el puyazo, se torna cabeceante en banderillas, rasca y se lo piensa previo al tercio final.

Entonces el hidrocálido, tras brindis general, consigue alejarle del burladero de la Contraporra y correr la mano con la zurda en tres tandas, algo molestadas por el viento y por la cabeza alta del novillo en el primer pase de cada tanda. Ahí, justo en el centro del ruedo, Diego Emilio encuentra la mejor tanda de toda su actuación al tapar la cara, cerrar la huida al novillo en derechazos enteros y bien ligados, cuatro y el de pecho.

Ovación en el tendido.

Y al novillo le queda poco más. Diego Emilio alarga la faena y termina en la querencia del astado enganchado, menos mal las manoletinas breves emocionan previo a la igualada y a su gran estocada.

Oreja protestada en medio de la hoy ya tristemente célebre bronca de la camioneta.

Entonces aparece el triunfador de la Temporada pasada, Antonio Mendoza, y con él, la expectación. Luce con el capote, en lances a pies juntos que sujetan al precioso segundo, el mejor presentado de la novillada, borda la tijerilla y la rebolera de remate. Tras puyazo contrario, a la postre lastimoso, el capote del michoacano enciende por alto en la saltillera, muy ovacionada por quietud y su precioso remate, apenas menos acompasado.

Las esperanzas se rompen al reservarse el novillo en banderillas gracias a la pésima brega de la cuadrilla. Mendoza trata de aliviar por arriba pero el novillo se rompe y desfonda, seco queda de todo. Aplica Antonio el temple en toda su labor con ambas manos, siempre en los medios con soltura y firmeza hace pasar al débil astado, preciosos ayudados por bajo como cierre. Se muestra con inventiva y sitio con la muleta.

Todo lo contrario con la espada.

De ahí los dos avisos con nueva bronca a la camioneta.

Menos mal el automotor no aparece en el tercer turno pues el impresentable Carlos Casanueva no puede dar muerte a su primero, único con poder en la embestida y con el cual luce fatal en los dos tercios -omite afortunadamente la mínima participación en banderillas- en que interviene. Incluso Diego Emilio luce en quite combinado tras doble puyazo donde Casanueva queda evidenciado en los faroles tapatíos de rodillas y las crinolinas a las carreras.

Volteado al iniciar con la muleta con rotura del terno que le queda mal, deja una actuación decepcionante que se prorroga ante el débil sexto, donde pese a largas cambiadas en desarmado varias veces. Bronca y piadoso silencio su balance respectivo.

Diego Emilio queda sin enemigo al frente en el cuarto, otro débil y lamentable bicho al que mata de pinchazo y estocada caída. Y Mendoza brinda su enésimo fracaso con el estoque en el quinto. Esto ya no es mala suerte, ya no es solo cuestión material, algo ocurre en la mente del torero que después de convencer a este debilísimo astado y hacerle pasar en muletazos enteros con la derecha y atinados adornos con la izquierda, no culmina la obra.

¿De qué sirve cincelar al principio por naturales o pulir en dos tandas de derechazos pese a la falta de casta? Me recuerda a Adrián Romero, claro está, con todas las distancias asumidas.

Incapaces con la espada.

Hace tiempo en La México el percherón gana la partida a las mulas solo que su majestad compensa tal deposición.

Dice Óscar Chávez en su celebérrima encerrona que en su volumen cuarto incluye, como debe ser, un homenaje a las mulillas: “Ellas son y bien los saben un algo de las corridas… Seis veces van los domingos llevando los toros muertos.” Camino del destazadero, sonando sus campanillas. O Xavier Sorondo, el de Ixmiquilpan, en sus “Estampas de Torería” donde a todo lujo, pincel de Ruano Llopis incluido, describe “cascabeles, pompones y plumas reales” de esas “solteronas” que cultivan “chisme y enredo” el tiro “de real decoro” de las mulillas.

Esto último y no más pedimos en la Fiesta Brava, simple decoro, mera tradición torera.

Por algo los novilleros y el nuevo público quedan desolados ante una birria de novillada que en poco abona a su progreso como toreros, claro, sin dejar de mencionar que mucho ha de ser por propia culpa igualmente, claro está. Pero, sinceramente, la mediocridad del ambiente, la falsa practicidad, la ignorancia plena de que todo empieza a partir del toro, de la punta de los pitones hasta el rabo, de la cruz a su pezuña…está pasando factura.

Por favor, Señores aun es tiempo, no queremos hacerla de dolientes y mandar a poner la esquela.

Que toda la labor torera adquiere majeza y categoría si el toro o novillo, según sea, explaya su real y digna presencia en toda la Plaza.

De la Puerta de Cuadrillas hasta los toriles y aun en el mismo destazadero.

Claro, no se nos olvide, se los ruego, tiro de mulillas, de preferencia, siempre de por medio.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada de Novilladas 2015. Apertura del Ciclo. Domingo, Julio 6 de 2015. Primer festejo de Temporada Chica. Un cuarto de plaza en tarde de llovizna durante casi todo el festejo y viento molesto en diversos turnos. Cielo encapotado del segundo turno en adelante, truenos durante el quinto turno.

Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de aplausos en memoria del periodista y aficionado taurino, Jacobo Zabludovsky, fallecido en esta Capital el pasado jueves.

6 Novillos, 6 de Villa Carmela (Divisa Negro, Amarillo y Rojo) Terriblemente desigual en presencia, primero y cuarto demasiado chicos y destragados bonito el sexto y el segundo pero sin fondo, mansos en general y absolutamente débiles, salvo el tercero que regresó vivo al corral. Decepcionantes por faltos de casta.

Diego Emilio (Gris y Plata) Oreja con Leves Protestas y Fuerte Ovación. Antonio Mendoza (Azul Noche y Plata) División tras Dos Avisos y Palmas tras Aviso. Carlos Casanueva (Turquesa y Oro) Bronca tras Tres Avisos y Silencio.

Mal las cuadrillas toda la tarde a pie y a caballo.

Incorrecta, antirreglamentariamente y contrario a la más elemental tradición taurina, los novillos no fueron arrastrados por tiro de mulas o percherones sino por una camioneta de carga, sin que la Autoridad indicara razón alguna.

Quite de Antonio Mendoza por Saltilleras.
Quite de Antonio Mendoza por saltilleras. Foto: Miriam Cardona.
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