Cinco toreros de nacionalidad mexicana harán el paseíllo en San Isidro, hay expectativa. Además se podrá ver en vivo y en directo vía satélite. No se puede salir de la academia sin pasar por la Universidad, que decía el Maestro “Armillita”, significa la Plaza de Madrid. La situación taurina madrileña que prevalece abona en gran parte a que se de un escenario isidril a favor del toreo mexicano. Entre otras preguntas que se vislumbran queda pensar e ilusionarnos en que la torería mexicana estará a la altura de tan enorme compromiso.
Por: Puntillero – De SOL Y SOMBRA.
Se desgarra las manos la cargada taurina batiendo las palmas que buscan la forma hacer patente el tan mexicano y acostumbrado agradecimiento hacía la empresa de Madrid. La reverencia tan mexicana va envuelta en una bandeja que trae grabado algo así como: “Cumplió lo que prometió”
Manifiestan jubilosos en algún programa taurino radiofónico. “Lo dijo aquí” brincan de gusto y emoción.
Despacio señores. Analicemos y veremos que, otra vez, aquella sentencia dictada por “Camioneto” en “Más Cornadas Da el Hambre” vuelve a cobrar realidad: “En el toreo la mitad es verdad, la mitad es mentira y una mentira muy adornada.”
Ni la palabra de Taurodelta ni la de sus representantes, está en cuestión. Pero no olvidemos que este es el último año de gestión de la actual empresa venteña previo a la salida a concurso -licitación- de la primera Plaza del mundo que, tras el desastre isidril de hace un año, requiere la mencionada corporación ganar puntos.
Es decir, cumplir lo que prometió.
Recordemos –ahí están los pliegos para consulta de todos- parte importante de su propuesta comercial, por la que obtuvo puntaje suficiente para ganar la renovación, fue una muy clara, hacer de Madrid la capital mundial del Toreo. Eso implica incluir toreros de todas partes.
Da la casualidad que las arcas empresariales no viven la mayor de las bonanzas y la Feria, costosa como tiene o tendría que ser la de San Isidro, obliga a los gestores de Madrid a lograr con muy poco un abono que represente mucho interés de cara a una posible renovación al frente de la Plaza.
Y es que la empresa de Madrid tiene que lidiar con varios males, entre ellos, la terrible duración de la Feria, la flojedad del toro de Las Ventas y, el principal, que San Isidro se ha convertido no en ese lujoso y exclusivo encuentro anual entre las torres más altas del toreo, sino en un catalogo de festejos con bajo nivel de emoción, alto en aburrimiento y con muy contadas citas importantes. Y como resultado lógico una monotonía desesperante.
En medio de esto, con Ponce voluntariamente a fuerzas fuera de la Feria y José Tomás aún buscando la forma de reponerse de la caída sufrida en Aguascalientes y con las demás figuras cuidadosamente colocados en la Feria, aún quedan muchos puestos por llenar y con lo que se tiene en el mercado medio europeo no alcanza para lo que se desea de una Feria de Madrid.
Es una realidad, la academia ha impregnado al escalafón taurino español unificando formas, alejando el sello y uniformando el toreo. Casi todos los del escalafón saben mucho pero casi todos saben a casi nada.
Habrá entonces que encontrar una “tercera vía” en medio de este entorno y que revista de importancia la cartelería isidril. Ah, y por descontado, barata por favor.
En medio de esto no hay que olvidar que los más enterados saben desde hace un buen tiempo que los grandes empresarios taurinos –Lozano Hermanos -principalmente- Choperita, Matilla y Simón Casas- tienen más que claro que el negocio taurino tomaría el aire fresco que ahora más que nunca necesita si tan solo un país como México no escaseara tanto hoy respecto de lo que ayer nos sobraba, figuras del toreo.
“No existe en el mundo mejor negocio que lograr sacar una figura del toreo mexicana” Claro, los Hermanos Lozano, Pablo, principalmente, se refería a una torero que siendo de México valiera y estuviera al mejor nivel en cualquier lado. Paradójica y atinadamente Juan Pablo Sánchez no aparecerá este año en Las Ventas, como debe ser, sí lo harán los Lozano con su ganadería estrella, Alcurrucén, para que otro mexicano, como Joselito Adame confirme, al fin, su alternativa.
Esta apuesta española por la torería mexicana resulta algo que taurinamente, donde muchos ven solo el envés rosa de los plácidos vuelos de un capote, trae en el reverso el amarillo color del dinero. Los buenos empresarios compran barato y venden caro.
La próxima Feria de San Isidro, representa colocando cinco toreros mexicanos, una apuesta empresarial barata que puede representar dividendos sin parangón. Claro, este sueño de por fin librarnos de la maldición de Madrid, implica taurinamente brindar y aportar un amplio fondo taurino y que se sea muy torero, algo que aún la falta de orejas permitiría suplir. Eso que no se compra ni con orejas: nivel taurómaco, dignidad y categoría toreras.
Porque hoy, si bien ocupan Saldívar y Adame un espacio, no principal todavía, en dos carteles estrella de la Feria, Madrid como La México, puede que sea el gran trampolín taurino. Claro, con la enorme diferencia que Las Ventas significa la escala mundial, la prueba máxima de capacidad que siempre ha requerido el torero mexicano y que de treinta años para acá se ha convertido en una auténtica pesadilla.
Respecto de los novilleros Silveti y Flores deberán marcar y diferenciar su camino desde ahora y colocarse como punteros a nivel global, pues no me imagino, y lo digo con respeto, que en la mente de estos toreros se encuentre estar once años después de confirmar su alternativa, acartelados un tanto a fuerzas con una corrida de Partido de Resina como Garibay.
No es critica, al contrario, es elogio para su dignidad como torero, pues Ignacio representa a una generación de toreros que en Madrid se ha quedado corta.
Recuerdo que Alejandro Galindo, ese enorme cineasta de Monterrey, realizó una cinta en la cual, en plena guerra civil española, unos perseguidos se salvaguardan en una casa de la cual no pueden salir. Esa cinta mexicana “Refugiados en Madrid” se resuelve con la llegada de la luz del día tras la más tremenda oscuridad.
No confundamos el negocio del toreo con la “buena voluntad” empresarial. Porque hoy los mexicanos no alcanzan todavía a mandar los mejores jamones a su Córdoba personal.
Pero ya habrá tiempo, no adelantemos la suerte.
Sea como sea, la oportunidad es única y Madrid la brinda hoy a México. Queda ver si esta generación deja de ser refugiada por Las Ventas y devuelve al toreo mexicano uno de sus blasones más preciado históricamente, la Puerta Grande de la capital española.
Que es la puerta misma de la gloria.
Twitter: @CaballoNegroII.





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