La Coronación a Destiempo – Próxima Entronización de Joselito Adame.

Molinete de Joselito a «Atrevido» de Montecristo.

Sale a hombros Joselito Adame tras nueva faena de dos orejas. La cumbre del toreo en México se vislumbra, prácticamente en solitario, para el hidrocálido luego de su importantísima faena al sobrero de Montecristo al que excede la autoridad en el homenaje. La mínima condición del lote de Morante de la Puebla muestra la perfecta condición del público de La México que vive del tópico y que despide cariñosamente a “El Pana” en tarde más que de adiós de finiquito.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA.

Suena previo al Paseillo la jota aragonesa “La Madre del Cordero”. Con ese preludio, el floreado canto y la regia despedida, con la armonía hermosamente construida, reviste lo que a la tarde anuncia: grandeza e importancia.

El toreo lo es.

Pero la renuncia de diferentes fundamentos taurinos reducen la esperada combinación torera a la acostumbrada queja, sin toros no hay Fiesta.

Eso ocurre con el lote de Morante. Toro por fuera, muy serio, el más de la corrida, alto y ofensivo por delante, su primero. Pero, con tan solo ofrecer toda naturalidad en el cite natural con el capote, la cabeza se va a las nubes, la cara distrae, su embestida decrece y aumenta en defectos.

Si sumamos la falta de casta, la cosa tiene poco futuro. Por ello abrevia, aun tragando en los derechazos. Pero eso ni siquiera agradece el toro. Notoria división.

Para entonces, la corrida brinda un momento de esperanza, con el serio y bien cortado primero, tan noble que hace a “El Pana” buscar sus propios pasos, vistiendo la tinta seda con el oro bordado. Hay un momento, tras encontrar poco con el capote y picar extendidamente, en que se impone e inaugura su faena toreramente por arriba, ganando pasos alternadamente para cruzar las rayas del tercio.

Y remata en los medios, toque previo a pitón contrario, con trincherazo de pleno aroma.

Pero nada más.

Las nieves del tiempo son implacables con Rodolfo Rodríguez que aun siendo ideal para su toreo el paso cansino del toro, el aguante no llega y así se va la faena, entre anécdota y dudas, aviso en tiempo corto, con un toro que se esfuma y que es aplaudido en el arrastre. La situación no cambia del todo con el feo, horrible, cuarto.

“El Pana” encuentra una tanda, breve, cuatro derechazos a compás abierto, de hombro recostado donde aparece el oro declinante de su toreo. Despide Rodolfo a quien, quizá, hayamos visto por última vez en La México a cuyas páginas pertenece en tinta indeleble.

En pleno ambiente contrario al suceso, al acontecimiento, Joselito Adame trae consigo un rumor de triunfo, de plena esperanza y casi cantada victoria taurina.

Pero no adelantemos. Vayamos a los hechos.

El tercero se rompe su cepa, penosa situación. Hace dilatar punto más la entrega con la que el público dispuesto está a corear, porque merecido es, los lances a compás abierto iniciales con los que José recibe a “Atrevido”, hermoso sobrero, degollado, negro entrepelado y meleno, de acucharada cuerna con el hierro de Montecristo marcado.

Todo pasa por algo.

Las verónicas, serias, entregadas de Joselito Adame se cierran en plenos medios con doble media verónica, soberbia la segunda y el espiral solferino de la serpentina. Largos son los viajes del toro y templado el lance al paso que podría darse a modo de quite, sí, por las afueras, cuando se utiliza como hacía José Ortíz Puga para retirar al toro del caballo.

Joselito lo utiliza para llevar al astado a la montura.

Genuflexo, remata con larga por el pitón derecho, apenas enganchada.

El puyazo es realmente un trámite, el toro requiere tal concesión, hace mutis en el peto. Nos dice el texto de Rafael  Solana, “Órtiz era un torero cuyo nombre era canto, no el grito frecuente en las plazas de toros.” El cite de espaldas con el capote por detrás del cuerpo y el lance girando a favor del viaje largo del toro se liga a tres más hasta componer el quite de oro, seguido por una escobina, en giro contrario.

Entonces, el remate es de escándalo.

Larga cordobesa “colgada a un hombro” al paso, con la sonrisa que cambia el tercio e ilumina el tendido. Aun sin la exquisitez orticista, el quite es incontestable.

El toro tiene fijeza, largueza en el tranco, pero al sentir las banderillas su reacción es contraria. Clara es la molestia del toro con los palos y lo que la cuadrilla, con Juan Ramón Saldaña, aun fuera de sitio y Jorge Guerrero pasando en falso, enseña al burel, es claro el declive del astado en el segundo tercio. Tremendo el quite de Morante a Guerrero que cierra el tercio derramando miedo.

Decir que la ovación del brindis general es magnífica, es poco.

Con el ayudado por alto, cuatro casi a pies juntos, Adame inaugura la faena intercalando desdén. En justa medida, el diestro tira del derechazo, da sitio y con el de pecho comienza a reventar el palpitar de la asistencia que prosigue en la siguiente tanda, mayor en cantidad y mejor en calidad, traga miradas a la mitad de la suerte, tentación del astado, al que remata doblemente, primero arriba y desdén abajo.

El aire tan necesario hace a Joselito caminar poco a poco en el tercio frente a la contraporra, poco a poco traza el derechazo, sensacional por su verticalidad y el toque en el centro de la suerte, pese a dudar en algún momento. Aquí el toro, con la expresa intención de salirse de la muleta descompone cuando el hidrocálido tira del natural.

Asignatura pendiente. Salvo su primera tarde aun no le vemos romper con la zurda.

Pero ha importado poco.

Joselito se impone al bajón del toro. Le hace ver mejor en nueva tanda, ahora en el tercio frente al toril, donde el trazo exacto, sin agobiar, rescata al astado de rajar en definitiva, más aun, cuando al paso nuevamente, en pleno bordado, casi en la finura del deshilado de su tierra, en lienzo fino, traza el trincherazo y el de la firma, majestuoso y el enésimo y el eximo desdén con que rubrica.

Pero el toro osa patear a Sansón incluso dos veces, doblando contrario ambas. Me recuerda al toro de “El Juli” de esta misma ganadería hace un año. Por ello los molinetes son un remanso, poderosos y salerosos. Devastador el toreo doblón, sensacional justo para colocar al toro en la suerte natural.

A la misma velocidad, a su tiempo, a su plena jerarquía, frente a la Puerta de Cuadrillas, en pleno y ensordecedor silencio, cita a recibir…

La estocada de la temporada, por torera, por templada… por soberbia.

Un arrastre lento absurdo, se premian las patadas y no lidia ascendentemente rematada.

Y a las puertas de la entronización queda Joselito.

Porque coronarle hoy sería adelantar la suerte. Tal como le ocurre a Morante en el quinto. Nuevo estrellón de Antonio Barrera al torero, la gente descarga su ira sobre el trapío, corto y reducido, del que ocupa “el lugar de honor” y Morante paga. No importa le haya hecho embestir cuando más viento había, que le haya tragado y enseñado… hoy solo cuenta, de inicio, la apariencia.

Ni tampoco que Joselito esté apurado y apurando lleve al cárdeno e irregular sexto. Cenizo en su juego, desarma al nuevo aspirante en línea directa al trono, que de nuevo solo con la mano derecha hace ver mejor desde el inicio en el estribo hasta incluso el pinchazo arriba al manso toro para cerrar la tarde a hombros.

Entregadamente.

Pero ceñirle la corona, vaya que dos e imperiales se han otorgado en la historia, demuestra la sangre de varios paladines, es adelantar la suerte. En política, en los toros.

Cierto es también que hay un nombre inscrito en la mente y el corazón del asistente, Joselito. Y habrá tiempo para que las campanas repiquen recio, para que La México en su tañer vuelva a ser lo que antes era. Hay una fecha, de balcones adornados, de combate de flores y desfile de carros. No hoy… pero está muy próxima.

Que una coronación en la muy noble y leal Ciudad Capital bien vale la gloria de un te deum.

Así no acabaremos tendiendo, como varias veces en la historia, me refiero taurina, una coronación a destiempo en la Catedral de México.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2013-2014. Domingo, Enero 26 de 2014. Décima Sexta de Derecho de Apartado. Media Plaza en tarde fría con terrible viento a partir del quinto.

7 Toros, 6 de Villa Carmela (Divisa Negro, Amarillo y Rojo) Inutilizado el tercero tras deceparse en el burladero de la Contraporra. Desiguales de presencia, protestado el quinto, destragado, estrecho y zancudo. Destaca el serio primero por su nobleza y fijeza. Sin casta segundo y quinto. Débiles igualmente en lo general. Y 1 de Montecristo (Divisa Obispo, Verde y Oro) lidiado como sobrero que sustituye al tercero titular. Bien hecho y degollado con emoción en la embestida desde salida pero que a partir de banderillas, donde se duele, no termina por redondear su juego. Bueno por el lado derecho, acaba rajado en tablas y pegando patadas.

El lidiado en tercer turno es homenajeado benévolamente con el Arrastre Lento.

Rodolfo Rodríguez “El Pana” (Burdeos y Oro) División tras aviso y Palmas. Morante de la Puebla (Botella y Oro) Silencio y División de Opiniones. Joselito Adame (Mercurio y Oro) Dos Orejas y Palmas.

Destaca a caballo Mauro Prado al picar al tercero, así como el banderillero Héctor Rojas que saluda en el sexto.

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