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Mora y Ferrera, aroma de buen toreo en La Mezquita

Un regreso con aroma el de Juan Mora.

Por ANTONIO M. ROMERO – MELILLA.

Mereció la pena cruzar el Mediterráneo para admirar esa joya arquitectónica que es la plaza de Melilla -el único coso taurino en el continente africano- y disfrutar de una entretenida tarde de toros con el interesante mano a mano -organizado por el empresario rondeño Rafael Tejada– entre Juan Mora, un diestro que se prodiga poco en los ruedos, y Antonio Ferrera, que se encuentra en un gran momento profesional. Los dos matadores extremeños dejaron aroma de buen toreo en La Mezquita de la tauromaquia.

El primero de Mora fue un toro muy protestado por su extremada flojedad, que le hizo perder las manos en varias fases de la lidia. Un par de verónicas a pies juntos fue el recibimiento del extremeño a ‘Bonacible‘. En el inicio de faena de muleta, el de Plasencia dejó varios trincherazos que fueron auténticos carteles de toros. Fue lo más sobresaliente de un trasteo de enfermero. Dejó un pinchazo antes de una estocada. Al tercero, lo paró su banderillero, su hermano Carlos Mora. El matador no se estiró con el capote. Se le pegó a ‘Majoletino‘ en el caballo. Con la muleta, Juan Mora dejó constancia de sus cualidades y de su personalidad construyendo una faena a base de muletazos sueltos, especialmente con la izquierda, templados y cadenciosos, pero el trasteo no llegó a romper por las nulas condiciones del burel. Mató de pinchazo.

Espoleado por el triunfo de su compañero de cartel, salió con ganas de triunfar en el quinto, al que le dio dos buenas verónicas a pies juntos. ‘Fullero‘ llegó con más bríos que sus hermanos a la muleta y ahí Juan Mora esparció esa torería de sabor añejo, con gusto y empaque en los muletazos, destacando especialmente, al natural, en los pintureros remates por bajo y en el torero inicio por bajo con la rodilla en tierra. Tenía el triunfo en las manos, pero pinchó antes de dejar media estocada. Cortó una única oreja, que no paseó en la vuelta al ruedo.

Ferrera llegó a Melilla tras triunfar el día anterior en Valladolid y lo dio todo en la Mezquita. Su primero, segundo de la tarde, se negó a salir de chiqueros y tras diez minutos de espera, se corrió turno. Fue ‘Colchonero‘ un toro que parecía no ver bien. Banderilleó el matador con solvencia. Brindó al público una faena marcada por la flojedad del toro, en la que tuvo que mimar al animal en un trasteo que vivió al final sus mejores pasajes. Dejó un pinchazo sin soltar antes de cobrar una estocada desprendida. Firmeza, oficio e inteligencia fueron las cualidades desarrolladas por Ferrera ante el cuarto de la tarde, ‘Roseta‘. El extremeño no lo banderilleó porque en los primeros tercios el toro no tuvo fijeza. Brindó a Jiménez Fortes una faena en la que logró fijar la embestida del burel consintiéndole mucho hasta que el animal terminó metido en la canasta, momento en el que brotaron de las muñecas del diestro dos grandes tandas por la derecha con mando, temple y ligazón que pusieron al público en pie; concluyó en los terrenos de cercanías. Mató de una estocada algo desprendida de efecto rápido.

En el último de la tarde, que sí banderilleó con espectacularidad, especialmente e tercer par, y brindó a Juan Mora, Antonio Ferrera demostró oficio ante un toro descastado al que le cortó una oreja. 

Aunque se había ganado el derecho a salir por la puerta grande, decidió irse a pie junto a su compañero de cartel.

EL FESTEJO

Plaza de toros de Melilla. Se lidiaron seis toros de Manuel Blázquez, bien presentados, nobles, flojos y desrazados. El mejor, el quinto.

Juan Mora (verde esperanza y oro)ovación, silencio y oreja con leve petición de la segunda.

Antonio Ferrera (rosa y oro con los cabos en blanco): oreja, dos orejas y oreja.

Incidencias: Casi dos tercios de entrada en tarde soleada. Al terminar el paseíllo sonó el Himno Nacional y en los tendidos se repartieron banderas de España. 70º aniversario de la inauguración de la plaza de toros melillense. El torero malagueño Saúl Jiménez Fortes y el novillero Adolfo Ramos actuaron como areneros. 

Publicado en Diario Sur

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FERIA DE VALLADOLID 

Alejandro Talavante, que ha cortado dos orejas, ha sido el triunfador de la tarde en Valladolid. Perera paseó un trofeo y Castella se fue de vacío.

FICHA DEL FESTEJO.- Se han lidiado toros de García Jiménez y el tercero de Olga Jiménez justos de presencia pero de buen juego.

Sebastián Castella: Ovación dos pinchazos y estocada trasera. Silencio tras dos avisos, media estocada tras cinco pinchazos

Miguel Ángel Perera: Ovación estocada que hace guardia, dos pinchazos y estocada. Oreja, estocada baja.

Alejandro Talavante: Silencio, dos pinchazos estocada caída y descabello. Dos orejas tras estocada.

Se ha cubierto apenas media entrada del aforo, en tarde de agradable temperatura.

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DON BENITO (BADAJOZ)

Sólo la clase y pureza del toreo de Ginés Marín, que cortó tres orejas, salvó una noche que a punto estuvo de convertirse en un deslucido espectáculo por el poco juego de la corrida de Zalduendo, con la que también salió triunfador Roca Rey.

FICHA DEL FESTEJO.- Seis toros de Zalduendo, desiguales de cuajo y hechuras, que dieron mal juego. Áspero y con un molesto calamocheo el primero; desrazado y a la defensiva el segundo; manso pero codicioso el tercero; sin humillar, sin recorrido y a menos, el cuarto; sin celo y muy deslucido el quinto; pronto a menos el sexto.

Enrique Ponce, de azul rey y oro: metisaca bajo y estocada (ovación tras aviso); y estocada trasera y caída (ovación tras fuerte petición).

Roca Rey, de teja y oro: estocada muy baja (oreja); y estocada trasera y caída (oreja).

Ginés Marín, de malva y oro: estocada (dos orejas); y estocada oreja tras aviso).

La plaza registró media entrada en los tendidos.

Twitter @Twittaurino 

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Ocho con Ocho – Acento de torería Por Luis Ramón Carazo

Juan Mora en Las Rozas. Foto Javier Arroyo.

Hace unos días recibí un mail de Ramón Carazo Canto, en el que se deshacía en elogios para un torero que de cuando en cuando, al charlar de torería y por sus grandes faenas, brinca como ejemplo y me refiero a Juan Mora. Me envío Ramón una liga, para disfrutar la actuación del torero extremeño, en la localidad madrileña de Las Rozas en la última corrida dela feria de San Miguel el 1 de octubre de 2014.

En esa fecha, el rejoneador Sergio Galán y Juan salieron por la Puerta Grande, tras cortar en sus actuaciones, dos orejas cada uno de ellos. Una oreja recibió Daniel Luque.

Poco ha toreado Mora en esta temporada española, apenas con la actuación en Las Rozas, suma su tercera tarde, cuando los líderes del escalafón como Padilla y El Fandi, llevan más de sesenta. Sin embargo su quehacer en el capote y la muleta armada con el estoque de acero (pues él no usa el ayudado), fue rotunda. Las verónicas fueron en sus dos turnos de gran empaque, la figura erguida y los lances largos, suaves y profundos. Caminando hacia los adentros por chicuelinas en el quinto de la tarde, para colocar al astado ante el picador y posteriormente más verónicas para rematar con una bella media, dio catedra de bien torear. Entendí el entusiasmo de Ramón por el concepto puro del toreo eterno y se lo celebro.

Con la muleta, en el quinto de El Pilar, estructuró instantes de gran prestancia con la derecha y con la izquierda, toreando en el amplio sentido del verbo, con naturalidad y estilo propio, con sencillez y elegancia al unísono, dejando una tarde imborrable para la historia, como ya lo había hecho en Madrid, hace unos cuantos años. La tarde de la Las Rozas, sirve para reforzar el concepto de los instantes de arte efímero que se producen cuando se conjuga, un torero de altos vuelos y un toro con nobleza en el ruedo.

Hay que sentirse muy torero en lo más hondo del ser para seguir en la brega cuando ya han pasado más de 30 años que empezó en los ruedos; nació el 10 de abril de 1963 en Plasencia y está afincado en las Rozas. Su padre fue el novillero “El Mirabeleño”, Debutó con picadores en Plasencia el 23 de abril de 1977. Hizo su presentación en Madrid el 1 de mayo de 1979 y en Sevilla el mismo año.

Tomó la alternativa en Sevilla el 3 de abril de 1983, a la edad de 20 años, acompañado de Manuel Vázquez y Curro Romero, lidiando reses de Carlos Núñez. La confirmó en Las Ventas el 24 de junio de 1984, acompañado de Manili y Pepín Jiménez. Salió en hombros Juan de Las Ventas el 28 de septiembre de 1994 y en 1995. Su último gran triunfo en Las Ventas fue en el tercer festejo de la Feria de Otoño de 2010, el 2 de octubre, al cortar 3 orejas al encierro de Torrealta.

Muchos pensaban que iba a dejar los toros cuando recibió una cornada muy grave en el muslo derecho en Jaén en octubre de 2001, pero para alegría del buen toreo, como es característico de los hombres de gran fondo artístico, sigue en la brega.

Lo contacté por teléfono para saludarlo y felicitarlo por la gran actuación en Las Rozas y después de un rato de charlar, me hace notar un dato que el que escribe, ignoraba, resulta que Juan Mora en los años 1984 y 1985, vivió algunos meses en León, Guanajuato, México, en la casa del torero de Utrera, ya fallecido Juan Gálvez, que vivió hasta su muerte en esa ciudad cuerera en 2001. De Juan Gálvez, sabía la anécdota de que cuando Curro Romero debutó con caballos como novillero en Utrera en 1954, él fue con Paco Corpas los integrantes del cartel.

Gálvez recibió la alternativa dos veces, la primera en León, Guanajuato el 27 de mayo de 1962 de manos de El Ranchero Aguilar y el testigo Antonio del Olivar con toros de Campo Alegre, del inolvidable Don Alfredo Ochoa. La segunda en Alcalá de Guadaira el 23 de agosto de 1963, cerca de Sevilla, padrino Chicuelo y testigo Limeño.

Gálvez creyendo en Juan Mora y vaya que tenía buen ojo Don Juan, le logró 10 corridas en nuestro país, tanto en 1984, como en 1985. Para ser preciso, acudí a las puntuales estadísticas de Don Luis Ruiz Quiroz (qepd) y la primera corrida que encontré, fue en Puerto Vallarta el 8 de enero de 1984 alternando con Chicuelin, luego en febrero con Jorge Gutiérrez con 4 orejas y rabo en San Julián en Jalisco con toros de Cerro Viejo, repitió en Puerto Vallarta en marzo con José de Jesús y cerró en La Barca, Jalisco toreando con Curro Rivera y Mariano Ramos.

En 1985, 6 corridas; en Tepic con Humberto Moro hijo y luego en Puerto Vallarta con David Liceaga hijo, en Tlatenango, Zacatecas con Curro Rivera en el mes de enero; en febrero en Autlán con David Silveti y Jorge Gutiérrez; en marzo en Acapulco con Alejandro Tarín y en Puerto Vallarta con Fermín Espinosa, la última de ese año el 27 de marzo con toros de San Felipe Torrresmochas y tal vez la última vez que actúo en nuestro país.

Después de tantos años de vigencia, no me parece descabellado, sugerir que Juan tenga la oportunidad de confirmar en la plaza México su alternativa y darse, pero además darnos el gusto, de vivir el toreo con la intensidad del añejamiento de su dilatada carrera en que ha dejado tardes precisas y preciosas para el recuerdo. Y esos muy pocos lo logran, nos consta.