Archivo de la categoría: San Fermín 2015

9ª de San Fermín en Pamplona. Vengonzante e inmerecida salida a hombros de El Juli

  

Por  J.A. del Moral.

Plaza de toros de Pamplona. Lunes 13 de julio de 2015. Novena de feria. Tarde muy calurosa con lleno total.


Seis toros de Garcigrande-Domingo Hernández, Solamente el cuarto llevó el hierro originario. Justa y desigualmente presentados, algunos anovillados y el quinto absolutamente rechazable por su sospechosos además de escasos pitones. Noble el primero. Noble muy justo de fuerza el segundo. Lo mismo el tercero. Noble sin fuerza cuarto y quinto que
fue impresentable. Noble sin fuerza y pronto venido a menos el sexto.

Juan José Padilla
(obispo sin sede y oro): Estocada baja tendida trasera, vuelta al ruedo por su cuenta. Estocada defectuosa y descabello barrenando largamente, aviso y silencio.


El Juli
(marino y plata): Julipié en lo alto de rápidos efectos, oreja. Pinchazo y estocada, oreja. Salió a hombros.


Miguel Ángel Perera
(almirante y oro): Estocada baja trasera, oreja. Pinchazo y casi entera tendida, palmas.

 
El Juli vino a su única tarde en estos Sanfermines con sus Garcigrandes debajo del brazo como fórmula infalible para asegurar sus éxitos. Sus excursiones con otras ganaderías de las tenidas por más difíciles no le salieron bien sino todo lo contrario el año pasado y, como casi nadie le exige nada ni por la elección del ganado que suele matar, ni por sus actuales maneras y modales de torear y de matar, pues continúa encantado consigo mismo. Y dirá que para qué complicarse la vida si nadie o casi nadie se lo critica. Ergo, hace bien, aunque para los poquísimos que nos movemos a nuestro aire continuemos diciendo que no. Que tendría que matar otras corridas de vez en cuando y no me refiero a mate los que aquí hemos visto de Escolar Gil o del Conde de la Maza, sino las de Jandilla o de Fuente Ymbro por poner ejemplos perfectamente asumibles por un figurón del torero como él… En ambas corridas que vimos hace días en Pamplona salieron toros de seguro triunfo y otro de no tanto. Y la verdad sea dicha, nos hubiera encantado ver a El Juli con estas ganaderías. Ayer para colmo, la corrida de sus amores fue indigna de esta feria y su segundo toro absolutamente rechazable.

El poderío de El Juli es tan excepcional como generalmente reconocido. Lo que pasa últimamente es que ese poderío lo ejerce con toros que tienen muy poco que poder y como lo ejecuta como si fueran fieras corrupias, sus maneras resultan un tanto exageradas cuando no desproporcionadas. En fin, que allá cada uno con sus planes… Pero lo de ayer en Pamplona fue digno de salir en El Caso. Quien tanto presume de ser la máxima figura del toreo cometió una incalificable tropelía. Un descaro. Un abuso intolerable. El famoso mando de El Juli quedó en absoluto descrédito.

Acompañaron a El Juli, un muy alicaído Juan José Padilla por delante, y un este año tristón Miguel Ángel Perera. A ambos les salieron toros para encontrarse consigo mismos en sus mejores versiones. Padilla hizo el ridículo. 
Y Perera anduvo bien aunque no a su altura. 
Por cierto y hablando de Padilla, en su primera tarde pasó más miedo que siete viajas y no pudo dar ni una sola vuelta al ruedo con su bandera pirata. En esta corrida de ayer la dio pero no se atrevió a sacar la bandera española como en León.

Por fin, ayer anunciaron en los luminosos de la plaza que los toreros hacían el paseo descubiertos como protesta por los ataques que está sufriendo la Fiesta. Anoche lo dije en el programa Clarín de RNE y debieron oírme. Muchas gracias.


Padilla
se fue a porta gayola para recibir al primer toro entre gritos de “illa illa illa Padilla Maravilla”. Pegó otra larga de seguido, unos cuantos lances más y media de rodillas como remate del saludo. El toro, colorao de pelo con casi 600 kilos de peso, se prestó a todo pero no quiso caballo. Tuvieron que recolocarlo ante el jamelgo y casi derriba tras atacar con un solo pitón. El segundo lo tomó desde dentro. Hora vale todo. Padilla banderilleó con la extravagancia que suele y clavando desigualmente. No importó. Armó un taco. El toro escarbó en medio de la algarabía que aumentó al brindar el jerezano a los espectadores. Empezó de rodillas junto a las tablas y luego en pie abriendo al toro. Fue con la derecha. Siguió por redondos con la tosquedad que suele. Muy noble el animal aunque a menos en brío. Bayetazos con la izquierda y de pecho. Remolino a derechas. Más a izquierdas saliendo atosigado de la tanda. Un molinete de rodillas con desarme saliendo perseguido con apuros, otro agarrón al costillar y desplante genuflexo. Typical Padilla. En estado puro. Estocada baja muy trasera tendida. Dará igual si dobla toro. Gesticuló quitando de en medio a los peones para que dejaran al toro morir y tomó el descabello. Pero no lo utilizó porque el animal se echó siendo apuntillado. En esas se tiró al ruedo un hombre portando un cartel animalista que hasta pisó la montera del matador. 

Padilla corrió hacia donde le llevaban detenido pero a quienes regaño fue a sus peones. Con el barullo formado al ser retirado al callejón, a nadie se le ocurrió pedir la oreja. Un peón hizo ademanes al público para que la pidieran. Vaya jeta… Padilla dio una vuelta por su cuenta portando una bandera pirata que le arrojaron las peñas

El castaño cuarto, único Garciagrande del envío, de preciosas hechuras. Un zapato. Salió suelto del capote de Padilla. Sacó poca fuerza. Capoteo insustancial del jerezano. Le pegaron fuerte en el caballo. Padilla en solitario con las banderillas. Mal en el primero. Las clavó en el brazuelo contrario. Arrancando desde el estribo el segundo con intervención de un peón. Y al violín el único celebrado tercero. Otra vez empezó de rodillas la faena. Derechazos sin clase ni ritmo ni nada…Mantazos como se decía antes. Menos mal que era el toro de la merienda. Con la izquierda perdió los papeles. Y más mantazos con la derecha. Efectismos. Desplante. La noria. Por fin dos naturales en forma. Lástima de toro desperdiciado. Y más molinetes y más norias. Y más rodillazos La repanocha. Le leche en bicicleta. Tenía que cortar una oreja como fuera y continuó la desmesura. Hasta un abaniqueo. Aviso antes de entrar a matar. Estaba en los medios. ¿Le valió la estocada muy trasera que pegó allí? Vaya por Dios. Que no dobla. No terminó de caer el toro con un descabello barrenando largamente. Por fin se echó el animal y falló el puntillero una y otra vez hasta que acertó. Una calamidad. Silencio al final. Lo peor que le podía pasar a Padilla.

El segundo, negro y flojo de salida. También con casi 600 kilos sobre los lomos. Chicuelinas y media de El Juli. Le simularon la suerte de varas. Se fue arriba en banderillas galopando. Bien los peones. El Juli se empleó a fondo con la muleta sin poder evitar algún amago de caída. Primero con la derecha y después con la izquierda alargando mucho los pases y encadenando luego varios de pecho diestros. Molinete y más de lo de antes en su acostumbrado derroche de vulgaridad y de gestualidad barriobajera. Le pidieron y concedieron una oreja.

Nada con el capote El Juli en la salida del quinto. Sospechoso de pitones. ¡Qué vergüenza¡ Protestas en los tendidos de sombra. Inexistente tercio de varas. Mal los peones en banderillas. Casi inválido el animalito. El Juli lo tomó en serio como si fuera un torazo integro y muchos tragaron con la patraña. No todos. Yo desde luego, no. Inadmisible caradura. Imperó la mentira. Pinchó. Mató a la segunda. Nada importo para que le pidieran y le concedieran el despojo que El Juli paseó con orgullo y enormemente complacido. Ya podrá…

El negro tercero remató fuerte en tablas nada más salir. Aunque Perera se dejó enganchar en el primer lance, en los siguientes toreó muy templado. Puso al toro de lejos para el primer puyazo y el toro no fue. Luego sí, perdiendo las manos en el simulado puyazo. De nuevo de lejos para que luego no le pegaran nada. Bien Juan Sierra en palos. Con altos a derechas y llevándolo del tercio a los medios empezó Perera su faena. Bien por redondos después aunque con tal o cual enganchón. No fue tan noble el toro por el izquierdo pero posible. Desigual el trazo de los naturales. Muy hondos los derechazos que siguieron aunque tampoco hubo total limpieza. Y florituras previas al arrimón en el que Perera sigue siendo el rey. Manoletinas, de pecho zurdo y estocada trasera baja que escupe. Cortó una barata oreja.

Bien con el capote Perera en el recibo del sexto. Otro justito de trapío y de fuerza aunque noble como toda la corrida. Le simularon la suerte de varas. Quite de Perera por chicuelinas, cordobina y revolera. Desigualmente colocadas las banderillas. Perera brindó al público. Y otro que empieza la faena de rodillas. Con la derecha y templado. Pero el toro también dobló las manos. La firmeza y el temple ya en pie, formalizó la obra. Pronto venido a menos el burel y ya rajado, llegaron los naturales rematados con inconclusos de pecho. Por eso, el arrimón vino antes de la cuenta. Pinchó antes de agarrar la estocada y no pudo acompañar a El Juli en una inmerecida y muy poco seria salida a hombros.

Al menos, Perera no tuvo que compartir la vergüenza.

P/S.- Ignoro lo que se va a decir de este triunfo de El Juli en los medios. Quienes tapen la vergüenza, quedarán deslegitimados como críticos para siempre. Dicho quede.
Fuente: 

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El enemigo de la fiesta esta en casa: El Juli

No interesó una mierda Juli pegapases.

El Juli y sus garcigrandes de la vergüenza

Por Zabala de la Serna.

Impresentable y dócil corrida de Domingo Hernández y Garcigrande con la que sale a hombros la primera figura del toreo tras cortar una oreja sin huella a cada toro de su lote

La noticia: San Fermín colgó su cuarto “no hay billetes” en las taquillas. El dato: los días impares la plaza se ha rebosado (7, 9, 11 y 13 de julio). La anécdota: un animalista saltó al ruedo, a toro muerto, y le dio una patada a la montera de Juan José Padilla. Y el detalle: la bronca que Padilla le pegó a su cuadrilla en lugar de al antitaurino. 

Como nada tiene mucho sentido, más que la fuerza de Pamplona, tampoco lo tuvo la vuelta al ruedo del Ciclón de Jerez enfadado con el mundo en vez de consigo mismo. Difícil estar peor con un toro más fácil. En su haber la primera portagayola sanferminera, tres pares de banderillas y rodillazos y muchas reolinas con el colorao y acarnerado pupilo de Domingo Hernández, gordo de abierta cara y perfil mexicano. Fue malamente asaetado antes, por supuesto, de que el anormal del anti se marcase el ‘free kick’.

Serio, zancudo y negro, más levantado del piso que alto, que también, el segundo de DH cumplió en todos los tramos de la lidia con obediencia sin destacar con sobresaliente en ninguno. Juli lo entendió como si lo hubiera criado a pecho. Porque no terminaba de humillar ni de dar ese tranco más de final de muletazo. Faena básicamente cimentada en la mano diestra, que soltaba en el momento exacto la embestida. Asiento, ligazón y una estocada pasada y arriba para conquistar la oreja.

Cuando apareció el tercero con su cara lavada y su corpachón como cobertura, la corrida se definía en la desigualdad de seriedades antes de definirse completamente… Titubearon sus fuerzas en el capote a la verónica de Miguel Ángel Perera, que cuidó al toro de Domingo Hernández hasta afianzarlo. Y una vez afianzado resultó de gran clase por el pitón derecho. Perera toreó en redondo muy despacio y por abajo, largo y profundo. El punto de gazapeo que tenía su forma de embestir se incrementaba por la zurda, impidiendo el toreo al natural. MAP volvió en redondo a poner la faena en su sitio. Hasta aquí. Porque el tramo último de circulares invertidos y así, en los terrenos de la corta distancia, se le enredó precisamente con el hilo que hacía el toro y que le obligaba a perder los pasos que ganaba. Trató de arreglarlo con unas manoletinas. La estocada baja no arregló nada y el trofeo cayó en recuerdo, supongo, a los caros derechazos de la faena.

Por manoletinas también se despidió la obra de Juan José Padilla con el castaño, mansito y canonizable cuarto, que por su expresión de jardín de infancia era para ponerle… Un café con leche y que mojase el cruasán. Padilla dio los mejores muletazos de su feria avanzada la faena, como si no se hubiera enterado antes del bombón. De rodillas y en desplantes para la galería llamó más la atención. Un aviso antes de cobrarse una estocada en los medios, nervios con el descabello, más nervios del puntillero, que volvió a marrar el hombre, y paz para todos.

Si ya la corrida venía siendo un cante por la ausencia en tramos de seriedad, cuando al negrito quinto se le escachifollaron los pitones como brochas entre el burladero y el peto la vergüenza adquiría tintes de sonrojo. La gota que colmaba el vaso de su estrechez. 

Pasamos del galafate de días pasados al bochorno del abuso de la máxima figura: El Juli y sus garcigrandes debajo del brazo paseándose por España. No hay responsabilidad alguna y ya pueden contratar al que inventó la Coca-Cola para hacer una campaña de ‘marketing’ que esto no lo arregla ni San Dios. No interesó una mierda Juli pegapases con la indecente bondad del torete. Mató en el segundo envite como siempre en la suerte del julipié y le entregaron la llave de la puerta del encierro con el público de esta plaza de gache que aplaude todo, que igual le da el torancanazo que el toro acorne, la gayumbada que la ‘corrillada’. Al final se queda uno con la Pamplona del toro estratosférico. O con Bilbao mayormente por ser ecuación más equilibrada.

Perera empezó su faena al último de rodillas. Junto con el segundo, los dos de más cara. Como los señuelos para pasar el contrabando. Se acabó pronto su docilidad y Miguel Ángel se pegó un arrimón. Volvió a no manejar el acero como solía en 2014. A su temporada le hace falta un revulsivo.

A Julián lo sacaron en hombros sin que dejase más huella que el desprestigio.

FICHA DEL FESTEJO

Monumental de Pamplona. Lunes, 13 de julio de 2015. Novena de feria. Lleno de “no hay billetes”. Toros de Domingo Hernández y uno de Garcigrande (4º), tres cinqueños (1º, 3º y 6º), muy mal presentados en general; a excepción de 2º y 6º con más cara; nobles y manejables en sus diferentes grados de docilidad.

Juan José Padilla, de corinto y oro. Estocada baja, estocada rinconera, atavesada y tendida (vuelta por su cuenta). En el cuarto, estocada honda y pasada y descabello. Aviso (silencio).

El Juli, de azul marino y plata. Estocada pasada (oreja). En el quinto, pinchazo y estocada (oreja). Salió a hombros.

Miguel Ángel Perera, de habano y oro. Media estocada baja (oreja). En el sexto, pinchazo y media estocada muy defectuosa.

Fuente: http://www.elmundo.es/cultura/2015/07/13/55a408e7e2704e8f658b459f.html

FERIA DE SAN FERMÍN: Vergonzosa Pamplona (y vergonzosa PG al Juli) 

  

Por Antonio Lorca.



Día negro para la fiesta de los toros el vivido en Pamplona. Un insulto soez, un ataque inmundo, una vergüenza… 

La Casa de Misericordia claudicó ante las figuras con una becerrada insolente, que era una ofensa para quienes se han medido con toros de verdad; claudicaron los veterinarios al aprobarla; escandalizaron algunos pitones escobillados, especialmente los del quinto, abiertos como un clavel, señal sospechosa de que alguien ha utilizado el famoso serrucho.

Deprimente y bochornosa la actitud del público, pachanguero e inculto, que premió faenas impúdicas y permitió que un señor vestido de luces saliera a hombros en lo que habría que considerar como un verdadero puntillazo a la fiesta.

Lamentable y penosa la actuación de las figuras, llamadas Juan José Padilla, El Juli y Miguel Ángel Perera, cuya actitud displicente y triunfalista permite el convencimiento de que los enemigos más furibundos de esta fiesta están dentro de ella.

Qué tristeza, qué dolor y qué desesperación supone comprobar que las estructuras de la tauromaquia actual están infligiendo más daño que cualquier campaña antitaurina.

Un señor como El Juli nunca debió salir a hombros después de que le concedieran dos orejas de verbena, la segunda de ellas arrancada a un animal con los pitones rotos, sinónimos de una imagen deleznable, pecado mortal para la afición.

¿Cómo se le puede conceder a Perera otro trofeo después de que un infamante bajonazo al tercero de la tarde? Y lo que es más grave: ¿cómo es que Perera lo pasea como si tal cosa?

La corrida de Garcigrande, blanda, noblota y bonancible, como exigen los que mandan. 

Padilla no se cansó de dar rodillazos para animar a sus muchos seguidores, pero está muy mal y aburrió a todos. 

El Juli sonreía tras pases y más pases insulsos y despegados; y Perera no pasó de vulgar con dos tontas del bote. (Dénse prisa que esto se acaba…)

Garcigrande/Padilla, El Juli, Perera

Toros de Garcigrande y Domingo Hernández, deficientemente presentados, blandos y nobles; algunos con los pitones escobillados -especialmente el quinto-, sospechosos de haber sido manipulados de forma fraudulenta.

Juan José Padilla: bajonazo trasero y estocada caída (vuelta); -aviso- estocada trasera, un descabello y el toro se echa (silencio).

El Juli: estocada (oreja); pinchazo y estocada (oreja). Salió a hombros.

Miguel Ángel Perera: bajonazo (oreja); pinchazo en los bajos y media trasera (silencio).

Plaza de Pamplona. 13 de julio. Séptima corrida de la feria de San Fermín. Lleno.

Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2015/07/13/actualidad/1436817512_788620.html

¿La Fiesta en Paz?  Pamplona Entre la mansedumbre y la entrega

SAN FERMÍN. El torero francés Sebastián Castella (centro) y el español Alejandro Talavante (derecha) fueron dos de los participantes en los festejos de este año en la tradicional fiesta de San Fermín, en Pamplona, España Foto. Reuters
  • El desafortunado toro posmoderno 
  • Pamplona Entre la mansedumbre y la entrega
  • Aquí vemos pasar el tiempo

Por Leonardo Páez.

Un fantasma recorre la fiesta de los toros en el mundo, donde el taurineo o manejo oscuro del espectáculo se enquistó hace décadas: la mansedumbre de las reses que se lidian por las exigencias y comodidad de los diestros que figuran aunque no llenen las plazas. Se podrá argumentar que el toro es un animal de comportamiento variable y reacciones impredecibles, no una máquina de embestir, y que por tanto la bravura, ese lujo de la naturaleza, siempre ha sido más bien escasa.

Sin embargo, la apuesta seudomercadológica y antitauromáquica de pretender criar un toro para el toreo bonito, de una estética predecible y repetitiva a cargo de toreros prácticamente clonados o despersonalizados, es decir, sin capacidad de reflejar y transformar el corazón del espectador, es lo más opuesto al dramatismo del encuentro sacrificial entre dos individuos, hasta devenir en una tauromaquia líquida, como diría Zygmunt Bauman si fuera taurófilo, a una concepción del toreo sin transgresiones a la lógica, dentro de una bravura modernizada, globalizada, globalizonza. Esto que algunos podrían suponer nostalgia, es mucho más grave: pérdida gradual de interés del público en el toreo, tan desinformado en lo taurino como sobresaturado en lo demás. Esta bravura cada día más excepcional en las plazas, ha hecho que las emociones, no la diversión, por favor, sean cada día más raras, si no es que olvidadas, y que la tauromaquia se haya reducido a unos cuantos apellidos que lidian mesas con cuernos.

Este año Pamplona transcurre en la misma preocupante tónica de Madrid: con encierros muy bien presentados, de amenazantes cornamentas pero escasa o nula bravura, así como la confirmación de la solidez tauromáquica de algunos diestros. En primer término, el extraordinario novillero peruano Andrés Roca Rey, que donde lo anuncian triunfa, precisamente porque logra emocionar incluso con los toros malos. En la novillada inaugural de la feria, con el peor lote de Parralejo, volvió a sacar agua de las piedras y sedujo a los pamplonicas con su variado repertorio capotero, incluidas gaoneras, caleserinas y tapatías.

Roca Rey con la muleta es un portento de cabeza, sentimiento y estructuración, en esa gozosa cercanía que es lujo de los privilegiados. Dejó una estocada fulminante y lo que debieron ser dos orejas quedó en una, exhibió las carencias de sus alternantes y escuchó indiferente la fenomenal bronca del público al juececito. Otros buenos toreros sin toros han sido Diego Urdiales y Saúl Jiménez Fortes, sin memoria del cornadón en el cuello, frente al deslucido encierro del Tajo de la Reina. Tres orejas de feria consiguió López Simón, aún en proceso de maduración, con los mansurrones de Jandilla y dos Miguel Abellán ante los de Fuente Ymbro.

Tiempos hubo en nuestro país en que se sabía dar espectáculo, inclusive taurino. Ningún empresario exigía autorregulación para poder montar funciones porque había implícito, además del reglamento, un código de ética profesional que incluía conocimientos en la materia, observancia de la ley y respeto por el público. Después, en abierta connivencia de cartas abiertas y alcahueterías recíprocas, autoridades y monopolios fueron cediendo a la tentación de hacer como que hacían, con las consecuencias por todos padecidas más dos agravantes: mayor escasez de pan y menos imaginación para dar circo, al tiempo que vecinos hiperactivos han saturado de incruentas pelotitas las pantallas de televisión.

Transcurridos dos años de inexcusable desperdicio de una camada de toreros jóvenes que luego de sus triunfos en España tenían todo para convertirse aquí en figuras con verdadero imán de taquilla, generadores de partidarismos y repunte definitivo del espectáculo –Joselito Adame, Arturo Saldívar, Juan Pablo Sánchez, Diego Silveti, Sergio Flores y Brandon Campos, más una docena de buenos diestros mexicanos capaces de rivalizar con ellos, dispuestos a enfrentar al toro con edad y trapío y a apasionar en serio–, todo quedó en especulaciones, amiguismos e inmovilidad… mientras con cinismo se responsabilizaba a los antitaurinos del debilitamiento de la fiesta.

Así, el toreo parece condenado a tocar fondo, y no precisamente por los argumentos de demagogos partidos verdes y viscerales protectores de mascotas, sino por la falta de visión, unión y disposición de los sectores de la aletargada fiesta y de sus pacifistas críticos –lleva la fiesta en paz, aunque se la lleven entre las patas– en tanto unos empresarios, limitados de imaginación y sin idea de cómo atraer público, siguen jugando a promover su estrecho concepto de tauromaquia y de servicio.

Influidos o determinados por un figurismo de escaso porvenir, estos promotores se niegan a entender que la gente, condicionada su afición a tres o cuatro apellidos y a ver torear bonito embestidas predecibles, sigue a la inconfesada espera de emocionarse con la insustituible emoción de la bravura a cambio de lo que paga.

Vía: http://www.jornada.unam.mx/2015/07/12/opinion/a08o2esp

San Fermín: Toros imponentes, respeto creciente

 

Eugenio Mora en su primer toro, al que corto una oreja. / Luis Azanza (EL PAÍS)
 
  
Por Antonio Lorca.

El nombre de esta feria no es baladí. El toro es el protagonista y eligen a conciencia a los más serios del campo. Imponentes, como los de ayer, del Conde de la Maza, de impresionante trapío, de una seriedad y un cuajo deslumbrantes. Y esta circunstancia hace que los toreros hagan el paseíllo con la mosca detrás de la oreja; máxime si, además, su comportamiento, como así fue, es áspero, brusco, deslucido y cuajado de dificultades. Se entiende, pues, que todos los actuantes, desde el primer espada hasta el torilero, se tienten la ropa ante semejantes oponentes.

En fin, que los toros sevillanos no permitieron confianza alguna, y las cuadrillas se presentaron con buenas dosis de precaución, lo que, en modo alguno, facilita el toreo. En una palabra, la corrida, muy dificultosa; y los toreros, a la defensiva. Mala combinación.

A pesar de todo, Eugenio de Mora cortó una oreja sin peso alguno al primero de la tarde, que embestía con la cara a media altura y sin calidad, y con el que el torero mostró oficio y poco más. Enorme, de presencia intachable era el cuarto, pero todo lo que lucía de guapo lo manchó con brusca agresividad y mala condición. De Mora hizo lo que humanamente pudo, que fue poco, y lo despachó de manera nada ortodoxa.

Antonio Nazaré no tuvo opciones, pero lo intentó de veras porque no le sobran contratos. No es torero para la guerra del toro duro y pasó desapercibido. Permitió que a su primero le dieran muy fuerte en varas y el animal se paró antes de tiempo; con el quinto, tan deslucido como los demás, intentó justificarse y pasó un mal rato con el descabello y el enfado de las peñas.

Tampoco tuvo motivos de satisfacción Juan del Álamo, a quien parece que le ha abandonado la alegría del comienzo de temporada. Muy complicado y con sentido fue el comportamiento del tercero, y bastante hizo con zafarse de los gañafones, pero el sexto fue el más claro y el torero no se confió. Hubo pases sueltos e insípidos, y quedó la sensación de que el respeto ante el toro pudo más que su ilusión por el triunfo.

De la Maza/De Mora, Nazaré, Del Álamo

Toros de Hdros del Conde de la Maza, muy bien presentados, mansos, descastados, duros y muy complicados.

Eugenio de Mora: estocada trasera (oreja); pinchazo en los bajos y casi entera tendida y baja (silencio).

Antonio Nazaré: casi entera atravesada (silencio); estocada atravesada y cinco descabellos (silencio).

Juan del Álamo: pinchazo y metisaca (silencio); media estocada y un descabello (silencio)

Plaza de Pamplona. 12 de julio. Sexta corrida de la feria de San Fermín. Lleno.

Via:http://cultura.elpais.com/cultura/2015/07/12/actualidad/1436731568_056799.html

Rapido y sin muchas complicaciones el segundo encierro de San Fermín 2015 con toros Del Tajo y La Reina

  

De SOL y SOMBRA.

El segundo encierro de San Fermín 2015 ha sido rápido, pero no limpio. 

Los toros han hecho el recorrido agrupados detrás de los mansos, pero aun asi han dejado un BALANCE PROVISIONAL (al momento de escribir esta nota) de 4 personas heridas, una de ellas con una cornada en una pierna y espalda.

Las ganaderías de Tajo y de la Reina nunca habían participado en la fiesta pamplonica. Se trata de dos encastes distintos, pero hermanos, del mismo ganadero, el exmatador José Miguel Arroyo, y tienen un comportamiento similiar en los encierros.

Los seis toros de la ganadería de José Miguel Arroyo “Joselito”, en su etapa de matador, presentan capas negras y castañas y pesan entre 520 y 585 kilos.

Por la tarde estos astados serán lidiados en el coso pamplonés por Diego Urdiales, Morenito de Aranda y Jiménez Fortes.

Fuente: http://www.rtve.es

Los toros Del Tajo y De la Reina para el segundo encierro de #SanFermin15

De SOL y SOMBRA.
En el segundo encierro de San Fermín se van a correr toros de la ganadería Del Tajo y La Reina. Esta ganadería se estrena en los sanfermines, nunca antes había participado en esta fiesta. La ganadería se encuentra en San Juan de Piedrasalbas, provincia de Cáceres y Monesterio, provincia de Badajoz.

En esta ocasión no se puede informar de ningún dato estadístico dado el estreno de esta ganadería. El propietario de esta ganadería es el torero Joselito. Los toros proceden de la ganadería de Juan Pedro Domecq y Díez y Carlos Núñez, tras la compra en 1997 de las vacas y sementales de don José Miguel Arroyo. Los toros de Domecq se han caracterizado en los cuatro encierros donde han participado por ser rápidos. En estos encierros solo hubo una cornada.

Por tanto se espera un encierro algo limpio y rápido, dada la procedencia de los toros. Aunque no hay dos encierros iguales.

El encierro será a las ocho de la mañana como es habitual. La distancia a recorrer es de 875 metros. No hay que registrarse para participar. Aunque hay que estar en buenas condiciones para correr. La única manera de acceder al recorrido es a través de la puerta de la plaza consistorial, en horario de 6.30 a.m. a 7.30 a.m. Los corredores ebrios no pueden participar.

Por otro lado los espectadores del encierro tienen que permanecer por detrás del segundo vallado de seguridad. Antes del encierro se canta tres veces a San Fermín.

Los cohetes indican cómo va el encierro, el 1º indica que ha comenzado, el 2º que los toros han abandonado el corral y se encuentran en el recorrido. El tercero indica el final del encierro. El cuarto y último indica que los toros están en los corrales.

Hay que tener mucho respeto a los toros. Hay que obedecer las órdenes de los pastores y dobladores. Las reglas son sencillas. Cumplirlas o no puede poner tu vida en peligro.

Twitter @Twittaurino

Feria de #SanFermín2015 López Simón conmociona Pamplona

Por Antonio Lorca.

Alberto López Simón, torero madrileño, llegó a Pamplona como un desconocido y salió a hombros de la plaza entre los vítores de una afición conmocionada por un chaval con aire flemático y frío, pero preñado de valor inteligente, que cuenta con todas las papeletas para ser pronto figura del toreo.

Llegó a San Fermín tras salir dos veces por la puerta grande de Las Ventas el pasado mes de mayo, lo que le convierte en la esperanza más importante de la temporada, aunque su nombre no figure en muchas ferias por la mortecina miopía de los empresarios.

Este López Simón está dotado de un extraordinario valor, que combina con una cabeza bien amueblada, lo que le permite colocarse en el sitio que embisten los toros, atornillar las zapatillas, ofrecer una imagen de sosiego, serenidad y templanza, y trazar muletazos que, a veces, parecen imposibles, pero que son fruto de un deseo irrefrenable por ser un torero de verdad.

No fue buena la corrida de Jandilla; grande, aparatosa de pitones, —especialmente, quinto y sexto—, sosa, reservona y dificultosa, y bien que lo pagaron en sus carnes Padilla y Moral, que no acabaron de ponerse de acuerdo con sus respectivos lotes, sobre todo el jerezano, héroe de Pamplona, que apareció desdibujado y con pocas ideas.

Pues con esos toros triunfó López Simón, porque su pundonor le permitió superar la escasa calidad de sus toros; porque sus ganas sobresalieron por encima de las dificultades, y porque llegó a esta plaza dispuesto a demostrar que va a ser torero grande lo pongan o no en las ferias.

Quieto como una vela, por estatuarios, comenzó la faena de muleta a su primero, al que muleteó con la mano derecha de verdad, quieta la planta, en un alarde de buen gusto y ligazón. Cuando el público le prestaba ya más atención que a las viandas, bajó el diapasón con la zurda, y López Simón se hincó de rodillas y, con pasmosa serenidad, toreó por alto y se atrevió con un circular invertido que acabó con el cuerpo del torero arrollado por un toro que no tenía espacio para pasar. No contento aún con el derroche, citó por bernardinas antes de cobrar una estocada caída.

Salió a por todas en el sexto, un toraco con astifinas defensas, y ofreció otra lección de serenidad, quietud y ligazón, siempre muy bien colocado, cerca de los pitones, y robando meritorios muletazos. Un estoconazo de rápido efecto le colocó las dos orejas en las manos y lo pasaportó para esa gloria que ojalá se transforme en muchos contratos. Lo que está claro es que López Simón ha llegado para quedarse. Su palmarés es envidiable: lleva cuatro corridas toreadas (dos en Madrid, una en Istres y esta de Pamplona) y en todas ellas ha salido por la puerta grande.

Caso muy distinto fue el de Juan José Padilla. El ídolo de Pamplona no tuvo su día; es más, tuvo un día malísimo. Se le vio tristón, alicaído, sin recursos, precavido y desconfiado. También tiene derecho el hombre, pero llamó la atención cómo naufragó ante dos toros nada fáciles que en otras épocas hubieran lucido en las manos de este gladiador que ha podido con enemigos más complicados.

Tomó la muleta con la derrota en el semblante; no había más que ver su disposición ante el primero para constatar que no estaba dispuesto a entablar pelea alguna. El animal derrochó brusquedad en la misma medida que Padilla evidenció que carecía de las armas precisas para plantarle cara. Era un toro para jugársela y el torero consideró que, a estas alturas, ya se la había jugado muchas veces. Algo parecido le ocurrió ante el soso cuarto, con el ánimo por los suelos, y así se encerró en el callejón a la espera de la segunda oportunidad que tendrá en esta feria el próximo día 13.

Tampoco encontró el camino adecuado Pepe Moral, a quien tanta falta le hace un triunfo. Áspero fueron sus toros, y él buscó y buscó en dos faenas interminables en las que no encontró nada. Se eternizó, además, con el descabello en el segundo, lo que acabó por enfadar a las peñas. Encima…

Jandilla/ Padilla, Moral, Simón

Toros de Jandilla, muy bien presentados, mansurrones, blandos, descastados y dificultosos.

Juan José Padilla: estocada caída (silencio), pinchazo, casi entera, casi entera contraria —aviso— y un descabello (silencio).

Pepe Moral: pinchazo, estocada tendida —aviso— cinco descabellos —2º aviso— y un descabello (silencio); media estocada (silencio).

López Simón: estocada caída (oreja); estocada (dos orejas). Salió a hombros por la puerta grande.

Plaza de Pamplona. 7 de julio. Primera corrida de la feria de San Fermín. Lleno.

Vía: http://cultura.elpais.com/cultura/2015/07/07/actualidad/1436299909_388524.html

Por la mañana se corrío el encierro de Jandilla, un encierro que resulto accidentado. De SOL y SOMBRA.