Archivo de la categoría: San Fermin 2015

#Sanfermines: El mal fario de un pitón partido 

El diestro Juan José Padilla en la faena a su segundo toro. Javier Lizón EFE

Por ​Antonio Lorca.

No hubo espectáculo porque los toros lo impidieron. Ni Padilla consiguió refrendar su condición de ídolo, ni El Fandi ni Escribano pudieron contentar a las peñas. El festejo transcurrió entre silencios a pesar de la algarabía reinante.

La verdad es que la corrida comenzó con mal fario. El primer toro, de seria y preciosa estampa, y unos astifinos e interminables pitones, se partió el izquierdo en su primer encontronazo con la dura madera de un burladero. Quedó el animal noqueado, y fue sustituido por otro del mismo hierro, pero no de igual belleza. 

Nunca se supo cuál pudo ser el juego del colorado ‘Soplón’, pero su hermano no dejó alto el pabellón de Fuente Ymbro. No fue, para empezar, un toro guapo, más cómodo de cara que el anterior -pitones más cortos, quiere decirse-, agrio y basto era su semblante, manso se declaró en el caballo, acudió alegre en el tercio de banderillas y se negó a embestir en la muleta de Juan José Padilla. No se entretuvo el torero en justificaciones innecesarias y montó la espada tras unas pocas probaturas de escasas exigencias. No acertó el matador, pues el estoque cayó atravesado, y la muerte del toro fue tan fea como su comportamiento. Honor para el ya fallecido ‘Soplón’, un guapo sin suerte, pues sus cinco años de vida y preparación quedaron hechos añicos contra un duro madero.

Tampoco tuvo suerte Padilla con el cuarto, otro manso sin clase ni casta, al que no banderilleó, y probó sin más ante su muy sosa embestida.

No mejoró el segundo en la muleta, que hizo pasar un mal rato a El Fandi, quien lo recibió con una larga cambiada de rodillas en el tercio y alguna verónica de buen estilo. Manseó el animal en el picador, y, aunque acudió con celo en el segundo tercio, no estuvieron finos los matadores banderilleros: ni Escribano ni el propio Fandi acertaron con sus pares. El toro mostró un rosario de defectos al final y su matador abrevió, que es lo correcto en estos casos, y también lo más agradecido.

Hizo un esfuerzo sobrehumano ante el quinto: lo recibió con cuatro largas cambiadas en el tercio, se salvó de una voltereta al quitar por zapopinas, banderilleó con facilidad y espectacularidad, y se hincó de rodillas muleta en mano; sucedió, sin embargo, que cuando él se levantó fue el toro el que dobló sus manos y, a partir de entonces, todo sucedió con escasa brillantez.

A la puerta de toriles se marchó Escribano para recibir a su primero. Allí se hincó de rodillas, se santiguó dos veces y esperó impávido que saliera un tren vestido de negro. Apareció por el oscuro túnel un toro de impresionante seriedad, vio un bulto a lo lejos, no lo tuvo claro y dio un peligroso quiebro antes de que el torero tuviera tiempo de engañarlo con el capote. Momentos después, en un galleo por gaoneras para llevar el toro al caballo, Escribano se enredó los pies con la tela y cayó en la misma cara de los pitones de su oponente. No pasó nada porque el animal fijó su mirada en los vistosos colores del capote y olvidó por un momento a su lidiador, que volvió a perder pie cuando intentó recuperar la verticalidad.

Se lució Escribano en un par de banderillas desde el estribo, y decidió hacer una faena para ganar el favor de las peñas. La inició con tres pases cambiados por la espalda que despertaron a los tendidos por vez primera desde que comenzó el festejo. El toro dijo ser noble, pero su fondo y su casta eran muy cortos. Escribano alcanzó a dibujar tres naturales de alta escuela, la muleta barriendo la arena, hondos y hermoso, y ahí acabó todo. Acabó, sobre todo, el ánimo del toro, y a pesar de un desplante y las ajustadas manoletinas de su lidiador, la faena no fue tan exitosa como se preveía. Para mayor abundamiento, dos pinchazos desinflaron la fiesta y Escribano, con cara de enfado, se conformó con unas palmas.

Otra vez de rodillas en toriles ante al sexto y otro susto, salvado porque el torero tiró el capote y se hizo el quite milagroso. Banderilleó con eficacia, pero no pudo construir faena ante otro animal inservible.
Una buena noticia: el banderillero Pablo Saugar Pirri, que fue intervenido de serios destrozos intestinales tras ser corneado el domingo en esta plaza, pasó ayer a planta, aún en estado grave pero consciente, hemodinámicamente estable y sin riesgo vital, según el último parte médico.


Fuente Ymbro/Padilla, El Fandi, Escribano

Toros de Fuente Ymbro, -el primero, sobrero-, muy bien presentados, mansos, blandos, desfondados, descastados y deslucidos.


Juan José Padilla: media atravesada, un descabello y el toro se echa (silencio); pinchazo y casi entera (silencio).


El Fandi: media estocada baja (silencio); pinchazo hondo _aviso_ y tres descabellos (silencio).

Manuel Escribano: _aviso_ dos pinchazos y el toro se echa (ovación); dos pinchazos y estocada baja (silencio).

Plaza de Pamplona. Cuarta corrida de feria. 10 de julio. Lleno.

La corrida de hoy:

Toros de Jandilla, para Miguel Ángel Perera, Cayetano y Roca Rey.

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@Taurinisimos 53 Programa – Novilladas Plaza México. López Simón y Paco Ureña en Pamplona.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 17 de Julio de 2015. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar, Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII y José González @JoseNinoG.

Actualidad Taurina. Análisis Temporada Chica 2015 en la Plaza México. Novillos de Jorge María. Recuerdo de la faena de Garza Gaona a “Amigo” de Jorge María el 12 de Septiembre de 2010.

Feria de San Fermín, 2015: Faenas de López Simón y Paco Ureña.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 24 de Julio de 2015 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

El enemigo de la fiesta esta en casa: El Juli

No interesó una mierda Juli pegapases.

El Juli y sus garcigrandes de la vergüenza

Por Zabala de la Serna.

Impresentable y dócil corrida de Domingo Hernández y Garcigrande con la que sale a hombros la primera figura del toreo tras cortar una oreja sin huella a cada toro de su lote

La noticia: San Fermín colgó su cuarto “no hay billetes” en las taquillas. El dato: los días impares la plaza se ha rebosado (7, 9, 11 y 13 de julio). La anécdota: un animalista saltó al ruedo, a toro muerto, y le dio una patada a la montera de Juan José Padilla. Y el detalle: la bronca que Padilla le pegó a su cuadrilla en lugar de al antitaurino. 

Como nada tiene mucho sentido, más que la fuerza de Pamplona, tampoco lo tuvo la vuelta al ruedo del Ciclón de Jerez enfadado con el mundo en vez de consigo mismo. Difícil estar peor con un toro más fácil. En su haber la primera portagayola sanferminera, tres pares de banderillas y rodillazos y muchas reolinas con el colorao y acarnerado pupilo de Domingo Hernández, gordo de abierta cara y perfil mexicano. Fue malamente asaetado antes, por supuesto, de que el anormal del anti se marcase el ‘free kick’.

Serio, zancudo y negro, más levantado del piso que alto, que también, el segundo de DH cumplió en todos los tramos de la lidia con obediencia sin destacar con sobresaliente en ninguno. Juli lo entendió como si lo hubiera criado a pecho. Porque no terminaba de humillar ni de dar ese tranco más de final de muletazo. Faena básicamente cimentada en la mano diestra, que soltaba en el momento exacto la embestida. Asiento, ligazón y una estocada pasada y arriba para conquistar la oreja.

Cuando apareció el tercero con su cara lavada y su corpachón como cobertura, la corrida se definía en la desigualdad de seriedades antes de definirse completamente… Titubearon sus fuerzas en el capote a la verónica de Miguel Ángel Perera, que cuidó al toro de Domingo Hernández hasta afianzarlo. Y una vez afianzado resultó de gran clase por el pitón derecho. Perera toreó en redondo muy despacio y por abajo, largo y profundo. El punto de gazapeo que tenía su forma de embestir se incrementaba por la zurda, impidiendo el toreo al natural. MAP volvió en redondo a poner la faena en su sitio. Hasta aquí. Porque el tramo último de circulares invertidos y así, en los terrenos de la corta distancia, se le enredó precisamente con el hilo que hacía el toro y que le obligaba a perder los pasos que ganaba. Trató de arreglarlo con unas manoletinas. La estocada baja no arregló nada y el trofeo cayó en recuerdo, supongo, a los caros derechazos de la faena.

Por manoletinas también se despidió la obra de Juan José Padilla con el castaño, mansito y canonizable cuarto, que por su expresión de jardín de infancia era para ponerle… Un café con leche y que mojase el cruasán. Padilla dio los mejores muletazos de su feria avanzada la faena, como si no se hubiera enterado antes del bombón. De rodillas y en desplantes para la galería llamó más la atención. Un aviso antes de cobrarse una estocada en los medios, nervios con el descabello, más nervios del puntillero, que volvió a marrar el hombre, y paz para todos.

Si ya la corrida venía siendo un cante por la ausencia en tramos de seriedad, cuando al negrito quinto se le escachifollaron los pitones como brochas entre el burladero y el peto la vergüenza adquiría tintes de sonrojo. La gota que colmaba el vaso de su estrechez. 

Pasamos del galafate de días pasados al bochorno del abuso de la máxima figura: El Juli y sus garcigrandes debajo del brazo paseándose por España. No hay responsabilidad alguna y ya pueden contratar al que inventó la Coca-Cola para hacer una campaña de ‘marketing’ que esto no lo arregla ni San Dios. No interesó una mierda Juli pegapases con la indecente bondad del torete. Mató en el segundo envite como siempre en la suerte del julipié y le entregaron la llave de la puerta del encierro con el público de esta plaza de gache que aplaude todo, que igual le da el torancanazo que el toro acorne, la gayumbada que la ‘corrillada’. Al final se queda uno con la Pamplona del toro estratosférico. O con Bilbao mayormente por ser ecuación más equilibrada.

Perera empezó su faena al último de rodillas. Junto con el segundo, los dos de más cara. Como los señuelos para pasar el contrabando. Se acabó pronto su docilidad y Miguel Ángel se pegó un arrimón. Volvió a no manejar el acero como solía en 2014. A su temporada le hace falta un revulsivo.

A Julián lo sacaron en hombros sin que dejase más huella que el desprestigio.

FICHA DEL FESTEJO

Monumental de Pamplona. Lunes, 13 de julio de 2015. Novena de feria. Lleno de “no hay billetes”. Toros de Domingo Hernández y uno de Garcigrande (4º), tres cinqueños (1º, 3º y 6º), muy mal presentados en general; a excepción de 2º y 6º con más cara; nobles y manejables en sus diferentes grados de docilidad.

Juan José Padilla, de corinto y oro. Estocada baja, estocada rinconera, atavesada y tendida (vuelta por su cuenta). En el cuarto, estocada honda y pasada y descabello. Aviso (silencio).

El Juli, de azul marino y plata. Estocada pasada (oreja). En el quinto, pinchazo y estocada (oreja). Salió a hombros.

Miguel Ángel Perera, de habano y oro. Media estocada baja (oreja). En el sexto, pinchazo y media estocada muy defectuosa.

Fuente: http://www.elmundo.es/cultura/2015/07/13/55a408e7e2704e8f658b459f.html

FERIA DE SAN FERMÍN: Vergonzosa Pamplona (y vergonzosa PG al Juli) 

  

Por Antonio Lorca.



Día negro para la fiesta de los toros el vivido en Pamplona. Un insulto soez, un ataque inmundo, una vergüenza… 

La Casa de Misericordia claudicó ante las figuras con una becerrada insolente, que era una ofensa para quienes se han medido con toros de verdad; claudicaron los veterinarios al aprobarla; escandalizaron algunos pitones escobillados, especialmente los del quinto, abiertos como un clavel, señal sospechosa de que alguien ha utilizado el famoso serrucho.

Deprimente y bochornosa la actitud del público, pachanguero e inculto, que premió faenas impúdicas y permitió que un señor vestido de luces saliera a hombros en lo que habría que considerar como un verdadero puntillazo a la fiesta.

Lamentable y penosa la actuación de las figuras, llamadas Juan José Padilla, El Juli y Miguel Ángel Perera, cuya actitud displicente y triunfalista permite el convencimiento de que los enemigos más furibundos de esta fiesta están dentro de ella.

Qué tristeza, qué dolor y qué desesperación supone comprobar que las estructuras de la tauromaquia actual están infligiendo más daño que cualquier campaña antitaurina.

Un señor como El Juli nunca debió salir a hombros después de que le concedieran dos orejas de verbena, la segunda de ellas arrancada a un animal con los pitones rotos, sinónimos de una imagen deleznable, pecado mortal para la afición.

¿Cómo se le puede conceder a Perera otro trofeo después de que un infamante bajonazo al tercero de la tarde? Y lo que es más grave: ¿cómo es que Perera lo pasea como si tal cosa?

La corrida de Garcigrande, blanda, noblota y bonancible, como exigen los que mandan. 

Padilla no se cansó de dar rodillazos para animar a sus muchos seguidores, pero está muy mal y aburrió a todos. 

El Juli sonreía tras pases y más pases insulsos y despegados; y Perera no pasó de vulgar con dos tontas del bote. (Dénse prisa que esto se acaba…)

Garcigrande/Padilla, El Juli, Perera

Toros de Garcigrande y Domingo Hernández, deficientemente presentados, blandos y nobles; algunos con los pitones escobillados -especialmente el quinto-, sospechosos de haber sido manipulados de forma fraudulenta.

Juan José Padilla: bajonazo trasero y estocada caída (vuelta); -aviso- estocada trasera, un descabello y el toro se echa (silencio).

El Juli: estocada (oreja); pinchazo y estocada (oreja). Salió a hombros.

Miguel Ángel Perera: bajonazo (oreja); pinchazo en los bajos y media trasera (silencio).

Plaza de Pamplona. 13 de julio. Séptima corrida de la feria de San Fermín. Lleno.

Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2015/07/13/actualidad/1436817512_788620.html

San Fermín: La enigmática sonrisa de Fandiño

Ivan Fandiño en su primer toro, al aque corto una oreja. / LUIS AZANZA

La corrida de Victoriano del Río, ganadora en 2014 de todos los premios, fue un petardo

Por Antonio Lorca.

Primero, la noticia: la corrida de Victoriano del Río, ganadora el pasado año de todos los premios, fue un petardo. No parece posible que unos toros con tan inmejorables hechuras, deslumbrante trapío y astifinas arboladuras fueran todo un compendio de mansedumbre, y falta de casta, codicia y movilidad. Qué pena más grande de ese sexto toro, con un cuerpo para ponerlo en un marco, acobardado y moribundo. Pero así es, se supone, el misterio del toro. Se salvaron del naufragio los dos primeros, blandos, pero nobles y prestos para el triunfo, pero no redimen al conjunto de un fracaso tan inesperado como glorioso.

Y, ahora, las entretelas: se dirá lo que se diga, pero el peso de Madrid es incuestionable; al menos, en el ánimo de los toreros. Triunfó en San Isidro Sebastián Castella y, desde entonces, está que se come el mundo. No hay más que verle la cara: presume sin pretenderlo de un semblante de campeón. Anda por la plaza con una seguridad apabullante, firme, confiado, como si aquello fuera coser y cantar. Y eso es, —eso se dice, al menos— porque un triunfo en Las Ventas te permite varios meses de tranquilidad. Después, ocurrió que la faena de Castella a su buen primero no tuvo la hondura requerida, pero ahí quedaron los andares seguros de un torero que goza de un momento dulce en su vida profesional.

En el otro rincón del cuadrilátero, Iván Fandiño. No superó con éxito su heroica encerrona del Domingo de Ramos en Madrid, y, desde entonces, anda cabizbajo y con la moral hundida. Y hace ya tres meses de aquella tarde. Pues llega a Pamplona, corta una oreja sanferminera (de poco peso, entiéndase), y se le cambia la cara; se atreve a esbozar una enigmática sonrisa y se le ve feliz, como quien se acaba de despojar de una atadura que le acogotaba el alma. Parece mentira, pero ese es el peso de Madrid.

Dicho lo cual, quede claro que ni Castella ni Fandiño estuvieron a la altura que requerían los dos buenos primeros toros. El torero francés, fácil en todo momento, dio muchos pases a un noble codicioso, pero no hilvanó la obra que la ocasión exigía. Algo parecido le sucedió ante el cuarto, que desarrolló genio y escasa colaboración, al que muleteó sin apreturas ni hondura. Quizá, pecó de soberbia torera… Quizás…

Fandiño se reencontró con un animal de repetidora embestida y se esforzó por superar fantasmas del pasado. Pero tampoco fue capaz de expresar un argumento, y su quehacer careció de rotundidad. Él lo sabía, y, prueba de ello, es que se hincó de rodillas para trazar unas alborotadas manoletinas y, entonces, sí, el público festivo de esta plaza vibró. El quinto no valió nada.

Y Talavante, con un corte de pelo de soldado raso, se llevó la peor parte. Perdió la coleta —el añadido postizo— porque no había cabello donde agarrarla, y se estrelló con un lote infumable. Muy descastado y sin recorrido su primero, y afligido hasta la extenuación el guapo sexto, que venía para modelo de pasarela; del encierro matinal lo tenían que haber lucido en un museo.

Del Río/Castella, Fandiño, Talavante

Toros de Victoriano del Río, muy bien presentados, mansos, blandos, desfondados, sosos y nobles; destacaron primero y segundo.

Sebastián Castella: estocada caída (oreja); metisaca, pinchazo _aviso_ y un descabello (silencio).

Iván Fandiño: estocada contraria _aviso_ (oreja); estocada que asoma y cuatro descabellos (silencio).

Alejandro Talavante: pinchazo, estocada y tres descabellos (silencio); pinchazo (silencio).

Plaza de Pamplona. 9 de julio. Tercera corrida de la feria de San Fermín. Lleno.

Via: http://cultura.elpais.com/cultura/2015/07/09/actualidad/1436473276_972647.html

Los Victoriano del Río protagonizarán el tercer encierro

Tercer encierro de los Sanfermines

De SOL y SOMBRA.

Pamplona llega este jueves a su cuarto día de fiestas de San Fermín con un encierro protagonizado por los toros de la ganadería madrileña de Victoriano del Río, en la que será la tercera carrera de este año.

Por la tarde, a las 18.30 horas, se celebrará la tercera corrida de la Feria del Toro. Los astados de Victoriano del Río serán lidiados por los diestros Sebastián Castella, Iván Fandiño y Alejandro Talavante.

Los toros de Victoriano del Río por lo general van hermanados, son muy nobles y prefieren completar la carrera en grupo. Difíciles como ganadería para encontrar huecos dentro de la manada, permiten oportunidades para correr frente a los dos o tres toros que siempre abren la manada.

Correr frente a esos animales es un desafío, en 2012, en la calle Estafeta el toro de cabeza marcó una velocidad media de 25Km/h al recorrer los 312 metros de encierro en 45 segundos.

Los toros del ganadero de Guadalix, Victoriano del Río, defenderán el premio ‘Feria del Toro’ y el premio ‘Carriquiri’ en San Fermín 2015. Siete ejemplares de capas negras y castañas componen una corrida que será lidiada en la tarde del 9 julio por los matadores Sebastián Castella, Iván Fandiño y Alejandro Talavante, en el tercer encierro del ciclo.

La velocidad es el argumento determinante de estos toros, pero su peligro no mengua. Por atropello, por cornadas o por alcance, estos animales han cogido a corredores expertos en varias ocasiones, como demostraron las cornadas en Santo Domingo y Callejón. Telefónica es el tramo más peligroso de esta ganadería.

En 2013 consiguieron su encierro más rápido con 2´14″, el quinto más veloz de la historia. En cinco encierros, solo han pasado doce minutos y medio en nuestras calles.

Encierro más rápido:
2´14” 10/07/2013 23,5 km/h

Encierro más lento:
3´23” 9/07/2014 15,52 km/h

Media de duración:
2´38” 15,52 km/h

Media de cornadas:
0,8 (4 corneados en 5 encierros)

Galardones:
Trofeo Feria del Toro. 2010, compartido con Fuente Ymbro y 2014.
Carriquiri 2014.
Alpargata de honor a mejor encierro en 2010.

Twitter @Twittaurino

Feria de San Fermín: El arrimón desesperante

El diestro Diego Urdiales. / javier lizón (efe)

Por Antonio Lorca.

Fracasó la corrida de Joselito, debutante en San Fermín, escasa de bravura y fortaleza, sin atisbo de casta, sin fondo, ni movilidad. Toda ella fue una pasarela de toros guapos y nobles, con poca vida y muchas ganas de pasar al otro barrio sin pena ni gloria. Toros que ni embistieron ni dejaron de embestir. Toros olvidables, de esos que no facilitan el triunfo, pero tampoco justifican un fracaso.

¿Y los toreros? Jóvenes ilusionados y con buenas cartas de recomendación, se podría decir que los tres se justificaron a base de voluntad y valor. ¿O no? Depende. También es posible afirmar que a los tres les sobraron pases y más pases y les faltó un poco de imaginación —innovación, que se dice ahora— para solventar el correoso examen con algo que cercanía a los astifinos pitones. Faenas larguísimas, como es cada vez más habitual y rechazable en el toreo actual, cuajadas de altibajos, monótonas y cansinas; y, al final, un arrimón desesperante, o, tal vez, un par de tandas con las rodillas en tierra que enloquece a las peñas y les anima a sacar los pañuelos.

En fin, un rollo de corrida, a pesar de la buena voluntad del fino Diego Urdiales, que fue de menos a más ante su primero y no llegó a las alturas; solo detalles sueltos en una labor sin unidad ni engranaje. Al toro le faltó fuerza, y al torero, quizá, más ambición. Menos opciones le ofreció el cuarto, sin fuelle para embestir, con el que se justificó y aburrió.

Moribundo llegó al tercio final el primero de Morenito y el torero se limitó a despedirlo, no sin antes intentar que resucitara un poquito, lo que fue imposible. Un arrimón con bastante aspaviento se dio ante el parado quinto, que remató con un desplante arrodillado de espaldas a su oponente que no derivó en oreja porque pinchó con la espada.

Valentísimo Fortes; a veces, sereno y templado, y otras, irracional y a merced de sus toros. Se llevó un revolcón en un alarde de rodillas ante su primero, y se empeñó en dar circulares al deslucido sexto.

Una tarde para el olvido: nada de interés con el capote, algún natural aislado de Urdiales, otros meritorios de un ilusionado Fortes, y, eso sí, dos grandes pares de banderillas de David Adalid.

El Tajo / Urdiales, Morenito, Fortes

Toros de El Tajo y La Reina, bien presentados, blandos, descastados, nobles, pero sin fondo ni codicia.

Diego Urdiales: pinchazo y un descabello (ovación); pinchazo _aviso_, media y un descabello (silencio).

Morenito de Aranda: dos pinchazos y un descabello (silencio); dos pinchazos y estocada (silencio).

Jiménez Fortes: pinchazo y estocada (vuelta); estocada que asoma y dos descabellos (silencio).

Plaza de Pamplona. 8 de julio. Segunda corrida de la feria de San Fermín. Lleno.

 Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2015/07/08/actualidad/1436385554_392581.html

SAN FERMIN: Joselito, ¡que lejos el torero del ganadero!

Joselito, ¡que lejos el torero del ganadero!

Por Carlos Iían.

José Miguel Arroyo ha sido un extraordinario matador de toros. Todavía están muy frescas en la memoria sus tardes de gloria y su nombre torero, el de Joselito, es uno de los que la gente siempre utiliza para significarlo como un referente en el toreo de los últimos veinticinco años. Ahora Joselito es un ganadero de bravo que ayer debutaba como tal en Pamplona. Y esta vez el criador de toros ha estado lejísimos del prestigio del torero. Su corrida, fea de hechuras, muy blanda y moruchona, sepultó las ilusiones de Urdiales, Morenito y Fortes.

Diego Urdiales, al que todavía en estas plazas del norte no han entendido que merece otro trato, ha tenido que venir por la puerta de las sustituciones cuando tiene todo el derecho a figurar de entrada en los carteles sin esperar la baja de un comopañero. Y para colmo se encontró con un lote infame. Bregó con paciencia infinita, muy centrado y generoso en la entrega, para exprimir alguna embestida casual del blandísimo primero y hace un inútil gasto de recursos ante ese mulo que salió en cuarto lugar.

Morenito de Aranda, que por fin encontraba un sitio en esta feria, con lote escaso de fuerza y corta embestida, solo pudo trastear como un honrado profesional para justificarse. Muchos pases, mucha brega, mucho esfuerzo ante la embestida topando de sus dos toros. Se va sin que lo hayan visto de verdad. Jiménez Fortes recurrió a echarse de rodillas y exponer una barbaridad en su primero para cosechar una vuelta al ruedo. En todo caso este toro se empleó algo más que el resto y Fortes ligó algunos redondos más que decorosos. En el sexto se pasó de la raya en na faena tan larga como inútil.

San Fermín

Toros: Plaza de Pamplona. Cuarta corrida. Lleno. Toros de EL TAJO y LA REINA (3), blandos, muy pobres de casta y de feas hechuras.

Toreros
DIEGO URDIALES (5): de pizarra y oro. Pinchazo hondo y descabello (saludos). Pinchazo, pinchazo hondo y descabello. Un aviso (silencio).
MORENITO DE ARANDA (5):de verde hoja y oro. Dos pinchazos y descabello (silencio). Dos pinchazos y estocada (silencio).
JIMÉNEZ FORTES (5):de verde hoja y oro. Pinchazo y estocada desprendida (vuelta). Estocada que atraviesa y dos descabellos. Un aviso (palmas).