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FERIA DE ABRIL: El grandioso misterio de la bravura

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Antonio Ferrera, en la faena a su segundo toro, 'Mecanizado', ayer en la Maestranza. / CRISTINA QUICLER (AFP)

Por Antonio Lorca.

Eran las ocho y cuarto de la tarde cuando Mecanizado,un victorino cárdeno de 544 kilos, recibía los honores de la vuelta al ruedo ante una Maestranza conmovida tras haber sido testigo de uno de los misterios más deslumbrantes de la naturaleza: la bravura. El cadáver del animal quedó en manos de los matarifes y a estas horas ya estará hecho filetes, pero en el ambiente, en el alma de los presentes y en la historia del toreo figura con letras del oro un toro criado para la emoción y la gloria.

Presentó sus credenciales nada más aparecer por la puerta de chiqueros. Vio el primer capote y se lo quiso comer con ansiedad, de modo que no permitió el lucimiento de quien se lo presentó. Acudió con presteza al caballo, al que empujó con los riñones, aunque salió suelto al final; volvió de nuevo a la llamada del picador, esta vez de largo, y apretó con fijeza antes de cabecear en el peto. Fue una locomotora moderna cuando lo citaron en banderillas y obedeció al cite con alegre velocidad. Y ya en el último tercio, ahormado el toro en su extrema calidad y convencido de su afán de lucha hasta el final, embistió con largura, nobleza y fijeza hasta que la muerte lo separó de este mundo. Fue excepcional por los dos lados, aún mejor, quizá, por el derecho, y acudía con templanza, con dulzura, humillado siempre e incansable en su prontitud. Fueron unos siete minutos de belleza excelsa que no justifican tantas tardes de hastío, pero alivian los sufridos espíritus. Le concedieron la vuelta al ruedo, y para su pena, y la de todos, se llevó con él las orejas.

Su matador fue Antonio Ferrera, quien se lamentará durante mucho tiempo de su escasa puntería con los aceros, que le impidieron presumir de un triunfo ante un toro de categoría. Pero, quién sabe, quizá hubo justicia.

La bravura es un misterio tan deslumbrante que te ciega y te desnuda. Es casi un milagro estar a la altura de un toro bravo; porque su condición es como una sesión de fuegos artificiales que obliga a pensar con la cabeza, a crear con el espíritu, y a discernir mil detalles en décimas de segundo. Y, aun así, corres el peligro de que la belleza de la bravura te atrape y te anule.

Ferrera estuvo todo lo mejor que él puede estar. Con la figura arqueada, despegado siempre y en un intento permanente de no desmerecer de la calidad de su oponente. Alguna tanda de derechazos tuvo hondura y, en especial, los hermosos ayudados finales por bajo. Cuando montó la espada tenía ganado el excesivo premio de las dos orejas, pero no pudo ser. Ferrera tuvo la fortuna de disfrutar de un toro bravo; egoísta, también, el animal, que quiso toda la gloria para él, y para quienes pudimos disfrutar del espectáculo.

Las paradojas de la vida han querido que un artista esté hoy en los mostradores de un mercado de abastos. Maldita sea. Mecanizado debe estar en la gloria para siempre.

Nada pudo hacer Ferrera con su primero, un toro precioso que iba maquillado de bravo y solo lucía fachada. Escribano, por su parte, le cortó una oreja facilona al tercero, encastado y noble, de enorme calidad por el pitón izquierdo. Hubo seis naturales de categoría en el conjunto de una labor insípida, falta de unidad y pensada a borbotones. Solo voluntad pudo esgrimir ante el descastado sexto.

Y El Cid, especialista en este hierro, no acabó de encontrarse ni con el marmolillo primero ni el complicado quinto, que exigía dar un paso que el torero se ahorró.

Para siempre, no obstante, nos quedará el gozo de la bravura, que, aunque fugaz, es eterno. He ahí su misterio…

Martín / Ferrera, El Cid, Escribano

Toros de Victorino Martín, bien presentados, blandos y sosos los dos primeros; noble el tercero; bravo y noble el cuarto, que fue premiado con la vuelta al ruedo; con genio el quinto, y descastado el sexto.

Antonio Ferrera: estocada muy baja (silencio); pinchazo hondo —aviso— pinchazo y un descabello (vuelta).

Manuel Jesús El Cid: dos pinchazos —aviso— dos pinchazos y estocada que asoma (silencio); dos pinchazos y media (silencio).

Manuel Escribano: estocada (oreja); estocada (palmas).

Plaza de la Maestranza, 23 de abril. Novena corrida de feria. Tres cuartos de entrada.

Vía: http://elpais.com/m/cultura/2015/04/23/actualidad/1429817887_998607.html

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Lama de Góngora, una desilusionante encerrona sevillana.

Foto: Juan Carlos Vázquez.

Seis ganaderías/ Lama de Góngora

Novillos de seis ganaderías, muy justos de presentación y cómodos de cabeza; 1º, de El Parralejo, manso y noble; 2º, de Fuente Ymbro, bravo y encastado; 3º, de Javier Molina, descastado; 4º, de El Pilar, manso y soso; 5º, de Daniel Ruiz, devuelto al partirse un pitón; el sobrero y el sexto, de Luis Algarra, muy nobles.

Lama de Góngora: estocada (ovación); pinchazo y estocada (vuelta por su cuenta); pinchazo (silencio); tres pinchazos y un descabello (silencio); estocada (oreja); pinchazo y estocada (oreja).

Plaza de la Maestranza. 12 de octubre. Último festejo de la temporada. Media entrada.

Por Antonio Lorca.

No resulta fácil vestir de limpio a un chaval que se atreve con la heroicidad de encerrarse él solito con seis novillos en una plaza de la categoría de la Maestranza de Sevilla. Vaya, pues, de entrada, el sombrerazo de respeto y admiración para quien se somete a un tribunal tan prestigioso a las puertas de su alternativa. Por eso, al margen del resultado final, es necesario que quede claro que no todo el que se viste de luces está dispuesto a vivir y a sufrir la soledad de tamaño compromiso en plaza de tan grande responsabilidad.

Hechos los cumplidos a los que obliga la justicia, no sería bueno engañar a nadie; y el primero que debe saber la verdad —que la sabe antes que nadie— es el propio torero.

Lama de Góngora cortó dos orejas y salvó los muebles in extremis cuando la tarde se había deslizado por ese preocupante precipicio del aburrimiento y la decepción. Se esperaba más, mucho más, de quien ha concitado la ilusión de la afición sevillana y se presenta para el próximo año como una de las fundadas esperanzas del toreo de pellizco. Pero Lama desilusionó, no estuvo a la altura deseada, y a pesar de que se enfrentó a un lote de novillotes comodones, con las mejores hechuras para embestir y todos del muy apreciado encaste Domecq, se mostró como un torero frágil, poco cuajado, con pocos mimbres, con una corta tauromaquia, que torea bien, pero dice poco, que da muchos pases, pero ayunos de hondura; y que lo hace todo muy despegado y con muchas prisas; y que las tandas resultan muy cortas, un visto y no visto, y que no toreó con la mano izquierda, lo que es pecado mortal, que el capote en sus manos fue un manojo de intentos baldíos…

Recibió a su primero de rodillas en la puerta de chiqueros, muy diligente, pero se desinfló en una faena de muleta con poco mando a un muy noble oponente. Brilló más la movilidad encastada del bravo segundo que el toreo de Lama, sin ajuste ni empaque. Se justificó ante los deslucidos tercero y cuarto, y se enrabietó cuando se anunció la salida del quinto y solo había dado una vuelta al ruedo por su cuenta. Hasta cinco largas cambiadas de rodillas le dio al sobrero que huía de su sombra, y destacó, después, en algunos redondos que tuvieron menos enjundia que lo que hacían notar sus muchos partidarios. Mató bien y se le concedió el primer trofeo de la tarde. Volvió a la puerta de chiqueros en el sexto, lució en un quite por garbosas chicuelinas y buscó el triunfo con renovada ilusión. Sonó la música mientras el novillo embestía con calidad y Lama lo muletaba, otra vez, despegado y sin sosiego. Pinchó y le ahorró a la presidenta el mal trago de decidir un doble trofeo que en modo alguno mereció.

En fin, que la tarde no fue redonda. Ya se sabe que encerrarse con seis toros, aunque sean novillos muy viene escogidos, es una lotería que te encumbra o pasa factura. Ojalá Lama de Góngora sea protagonista de una alternativa de categoría y pueda demostrar que su desilusionante gesta sevillana no fue más que un mal sueño.

Decepción en Las Ventas

Con un tercio de entrada se celebró la última corrida de la temporada en la plaza madrileña. Se lidiaron toros de Palha, desiguales de presentación, descastados y desclasados. El balance de los toreros fue el siguiente: Sánchez Vara, silencio en su lote; Guerrita Chico, que confirmó la alternativa, silencio tras aviso y silencio, e Israel Lancho, silencio en ambos.

Via: http://cultura.elpais.com/cultura/2014/10/12/actualidad/1413143015_616505.html

Sevilla: Lama de Góngora, cuenta atrás para su encerrona el 12 de octubre.

Por Luis Nieto – Diario de Sevilla.

En un acto celebrado en el Salón de Carteles de la Real Maestranza de Sevilla, el novillero Paco Lama de Góngora y el empresario Ramón Valencia presentaron el cartel -con una obra diseñada por Gonzalo Sánchez– de la encerrona en solitario del citado diestro sevillano prevista para el próximo 12 de octubre en el Coso del Arenal, en la que harán el paseíllo como sobresalientes Fernando del Toro y Manuel Fernández y cuyos beneficios irán destinados a la Cruz Roja.

El diestro sevillano se enfrentará a novillos de Daniel Ruiz, Victoriano del Río, Luis Algarra, El Pilar, Fuente Ymbro y El Parralejo. Varios de estos ganaderos asistieron al acto. Precisamente, a ellos estuvieron dirigidos un par de mensajes de agradecimiento: “Gracias a la empresa Pagés. Es una gesta. Pero más que una gesta es una oportunidad de futuro, y quiero aprovecharla. En particular, quiero agradecérselo a los ganaderos, de corazón… Son ganaderías de máximo postín, de bandera, que me han abierto su casa y me han dado lo mejor. Gracias a todos ellos por su generosidad”.

En referencia a que los seis novillos son del mismo encaste -Domecq-, Lama de Góngora explicó: “Quería algún novillo de encaste diferente, pero parece ser que no querían venir los ganaderos a los que se les ha propuesto. Se ha buscado esa variedad, pero no ha podido ser”.

En cuanto a la idea de este cartel en solitario, el novillero afirmaba: “Me siento torero. He estado encerrado en el campo estos días. Ha sido una temporada muy bonita y las sensaciones han sido muy buenas. Quiero devolver a la afición de Sevilla lo que me ha dado y creo que es el día exacto”.

En cuanto a la trascendencia de esta apuesta, el torero continuaba: “La idea nace de mis apoderados y no es pensando en el futuro. Pienso en el hoy y lo único que tengo en la mente es el 12 de octubre. Es una ilusión que tengo desde hace tiempo”. En cuanto a si es un envite para su inminente alternativa en la temporada pasada, añadió: “La alternativa me la tengo que ganar”.

El torero reiteró su planteamiento -ya expuesto en la entrevista concedida el pasado 9 de septiembre en estas páginas-, en el que, por encima de la variedad, “lo imporante, lo que quiero que quede claro, es hacer las cosas con entrega. Quiero que se vea que soy un novillero con ganas. Es una oportunidad, no una gesta”.

Por su parte, el empresario Ramón Valencia se refirió a la política de precios para este festejo, destacando que se puede acudir al tendido de sol por sólo 10 euros y al tendido alto por solamente 7 euros. Estas entradas están destinadas a jóvenes de menos de 21 años.

La empresa también tiene un descuento especial para el abonado de un 20% sobre el precio habitual de la entrada.

Via: http://www.diariodesevilla.es/article/toros/1867745/lama/gongora/cuenta/atras/para/su/encerrona/octubre.html

Sevilla salda su “deuda” con Curro Romero.

De SOL y SOMBRA.

El alcalde, Juan Ignacio Zoido, ha saldado este lunes “la deuda” de la ciudad con la entrega del II Premio Taurino Ayuntamiento de Sevilla al torero Curro Romero, “una de las mayores figuras del toreo que ha dado esta tierra y de la historia”. “Curro va más allá, trascendiendo su nombre y su figura los límites del toreo para convertirse en un estado de ánimo, en una emoción, en un pellizco, en una explosión de alegría, en un latido acelerado del corazón, capaz de elevarte al infinito y devolverte a la tierra cuando las expectativas y los sueños superaban a la propia realidad. Eso es Curro, una obra de arte que nunca dejó indiferente a nadie”, ha sentenciado.

En su intervención, el alcalde destaca que con este premio el Ayuntamiento reconoce y homenajea a Curro Romero “por su trayectoria, por sus triunfos, por su torería, por su arte, por su manera de ser”. Asegura que es “un caso singular de identificación de una ciudad y un artista”. “La pasión que Sevilla puso en el torero, que luego trascendió a su persona, no tiene otra igual”, subraya, añadiendo que “desde el principio se convirtió en leyenda, y fue de boca en boca para cantar las maravillas de Curro, la naturalidad y la pureza, con una lentitud especial”. “Ha sido uno de los mejores con el capote, siempre cargando la suerte, en una imagen en las que toro, torero y capote se funden de forma milagrosa. Del toreo con la muleta, siempre destacó su cintura prodigiosa para llevar la embestida de los toros y, siempre, la pureza en las suertes”, subraya, dejando claro que “todo natural, sin estridencias”. Así, asegura que este “arte supremo no aparecía todas las tardes, pero ahí estriba otro de los grandes misterios de esta relación entre Curro y Sevilla”.

De este modo, señala que recoge ahora el fruto de toda una trayectoria, “en un día histórico que será recordado siempre, el día en que Sevilla premió a Curro por ser un torero grande y, sobre todo, por ser uno de los suyos”. “Porque allá donde fue nunca dejó de presumir de Sevilla, nunca dejó de hacer Sevilla. Curro Romero era Sevilla misma en una verónica o en un hondo natural que detenían el tiempo. El arte y la tauromaquia según Sevilla”, añade. Zoido ha dado su “enhorabuena, reconocimiento y respeto” a Curro Romero, al diestro y a la persona. “Hoy nos sentimos orgullosos de acoger este premio porque nadie puede poner en duda que el toreo tiene como escenario fundamental a Sevilla, representada por su emblemática plaza de toros y Sevilla está por encima de todo porque es la madre y maestra de la Tauromaquia”, sentencia.

Los toros, “un ejercicio de libertad”

Para el alcalde, la Maestranza es “el escenario soñado por todos los que se visten de luces, porque no hay nada como un triunfo en Sevilla, porque en sus gradas y tendidos se encuentran los mejores aficionados, los que oyeron hablar de Gallito y Belmonte, los que alcanzaron a ver a uno de San Bernardo llamado Pepe Luis, o a otro de la Alameda llamado Chicuelo, los que añoran los tiempos de Curro Romero”. “Es Sevilla, una plaza, un escenario y una afición que está por encima de modas o caprichos. Es Sevilla la que da el pasaporte definitivo a los que son toreros”, agrega.

Zoido afirma que el Ayuntamiento no cejará en su empeño de proteger y promocionar a los toros, como muestra este premio, y considera que los toros son “un ejercicio de libertad”. “A nadie se le impone la tauromaquia. A todos se les pide que respeten a quienes sienten que estamos ante una manifestación de hombre, por tanto es cultura, que es capaz de lidiar y estoquear a un maravilloso animal que se no tendría otro sentido sin la corrida de toros. Nadie puede amar más el toro que los participan en la corrida”, concluye. Por último, ha pedido respeto “de los que pueden no entender a los que vamos a los toros, pero también pedimos verdad en la plaza como único bastión para que llegue la emoción, el soporte de este maravilloso arte, un arte que en plazas como la de Sevilla consigue su máximo esplendor”.

A continuación, el crítico taurino y miembro del jurado de este premio Carlos Crivell ha calificado a Curro Romero como uno de los “soportes fundamentales del toreo sevillano”, junto a Pepe Luis Vázquez, “los toreros más genuinos de esta ciudad”. “Para orgullo de Sevilla, que los acogió como algo propio y los mantuvo como sus toreros preferidos, ambos están señalados por la pureza de sus formas toreras, recalca. Con este premio, “Sevilla vuelve a rendir su admiración y respeto a un torero que ha reunido en su figura lo que la ciudad entiende que es ser torero”, asegura Crivell, que desgrana las principales fechas de la trayectoria de este torero que suma cinco novilladas con picadores, 183 corridas de toros y 12 festivales, 200 paseíllos en la plaza de toros de Sevilla; además de siete puertas grandes en Madrid.

El crítico taurino añade que “desde el primer día de su encuentro fue surgiendo una relación pasional entre una ciudad y un torero, un torero que enarboló desde el principio el respeto por el toreo y por la profesión”. “Respeto por el toreo con sus formas clásicas y la permanente obsesión por la pureza y el respeto por la profesión, ambas cosas son la torería” recalca. Crivell ha puesto en valor la figura de Curro Romero con su “toreo de empaque, majestad, elegancia, naturalidad, lentitud, que van forjando una leyenda viva”, marcada por el “respeto por la profesión fuera de los ruedos, como ejemplo para todos”. “Es la torería llevada a su más amplia expresión. Sevilla se identifica con esa forma de ser de Curro, le espera cada año con ansiedad, lo sigue sin molestarlo, le gustan sus formas, pero sobre todo le gustan sus silencios. El prestigio del matador lo convierte en mito; ya no es pasión, es devoción y Curro vive su torería al día, fiel a sus principios, no ya en la plaza, sino fuera de la misma, en la calle o en el campo”, concluye.

Via: http://www.diariodesevilla.es/article/toros/1866492/sevilla/salda/su/deuda/con/curro.html

SEVILLA, FERIA DE SAN MIGUEL: ¿Dónde está el toro?

El diestro Manuel Escribano en la faena a su segundo toro en La Maestranza. / Julio Muñoz (EFE)

Por Antonio Lorca – El Pais.

¡A ver si se enteran de una vez los toreros, los apoderados, los ganaderos, los empresarios y la autoridad! ¡A ver si se enteran, en este caso, los señores El Cid, Castella y Escribano! Que no se puede venir a Sevilla con seis sardinas podridas, con seis novilletes inválidos y descastados, con seis moribundos… Que eso es engañar al público, que es echarlo de las plazas, que es una pantomima inadmisible, y que no hay derecho.

Otra vez la misma película; otra vez el toro moderno, noble y tonto hasta la exageración, sin gota de bravura ni de casta en sus entrañas; el toro gestado y criado para el aburrimiento y la desolación.

Otra tarde perdida, otra mentira, otra piedra grande contra el débil tejado de la fiesta.

El único cimiento de este espectáculo —al menos, el básico— es la emoción. Y esta procede en primera instancia de un toro poderoso y fiero, codicioso, noble y desafiante. Sin emoción, no tiene sentido que un señor se vista de luces. Sin la emoción es preferible el baile, por ejemplo, que puede costar lo mismo, pero es más cómodo y garantiza la diversión.

¿Dónde está el toro? Búsquenlo si desean que esta fiesta perdure. Existe, porque sale en otras plazas, ese toro que, al menos, causa respeto por su presencia. Pero es verdad que estos son más cómodos; pero, amigo, esta comodidad tiene la pinta de ser una sentencia de muerte.

Está visto que los taurinos no escarmientan. Nos engañan cada día con una manifiesta irresponsabilidad, pues en esa mentira va la vida de su propio negocio.

Visto lo visto, la terna de hoy domingo no merece más que una pública reprobación por presentarse en plaza tan importante con una mercancía de desecho. Que no se olvide que si no hay respeto para el toro, difícilmente puede haberlo para el torero. El respeto, además, hay que ganarlo, y hoy los señores de luces prefirieron el escarnio. Porque un torero de verdad, un héroe artista, no se presenta en la puerta de cuadrillas con productos de esta calaña.

Mal El Cid, sin ilusión, frío, sin ideas, mecánico y desconfiado. Sabe torear, qué duda cabe, pero hace tiempo que dejó de hacerlo. Ni a la verónica, sin embraguetarse nunca, ni con la muleta, dijo nada. Castella pasó sin pena ni gloria. Su toreo en línea recta es anodino. Y Escribano se jugó el tipo de verdad con las banderillas, que las puso todas a toro pasado, pero se arriesgó en un par al quiebro sentado en el estribo. Con los engaños en las manos, solo voluntad.

Tres ganaderías / El Cid, Castella, Escribano

Dos toros de Daniel Ruiz (1º y 2º); tres de Juan Pedro Domecq (3º, 4º, como sobrero, y 5º), y dos de Parladé (4º, devuelto, y 6º), justos de presentación, mansones, muy blandos, nobles y descastados.

El Cid: estocada baja y un descabello (silencio); estocada (ovación).

Sebastián Castella: dos pinchazos y un descabello (ovación); dos pinchazos y estocada (silencio).

Manuel Escribano: estocada (ovación); estocada baja (ovación).

Plaza de la Maestranza. 28 de septiembre. Segunda y última corrida de la feria de San Miguel. Menos de tres cuartos de entrada.

Via: http://cultura.elpais.com/cultura/2014/09/28/actualidad/1411920707_591378.html

Manuel Escribano: “No estamos contestando a los ataques antitaurinos”

Manuel Escribano «rompe» el hermetismo de los toreros horas antes de vestirse de luces
Rueda de prensa de Manuel Escribano horas antes de hacer el paseíllo en la Maestranza / Rocío Ruz.

De SOL y SOMBRA.

Los toreros “no estamos haciendo lo que deberíamos hacer a todos los niveles. Sufrimos un ataque casi diario en los medios de comunicación y no estamos contestando”, ha señalado hoy el diestro sevillano Manuel Escribano.

Escribano, que toreará esta tarde en la Maestranza, ha justificado esta atípica convocatoria a la prensa señalando que “se trata de una iniciativa nueva; hacer llegar al aficionado y la prensa las sensaciones antes de torear”.

“Cualquier partido importante está precedido de tres días de declaraciones de los protagonistas, se trata de que la gente llegue a ti y te conozca. Tenemos que romper esa tradición del torero intocable”, ha señalado.

El torero desveló que uno de sus planes más inmediatos al culminar la temporada española es viajar a Colombia para apoyar y acompañar al grupo de novilleros en huelga de hambre en protesta por el cierre de la plaza de Bogotá decretado por el alcalde Gustavo Petro.

“Quiero hacer ese esfuerzo, creo que es un buen apoyo por parte mía. Todo el apoyo que se les pueda dar por parte de los profesionales es necesario. No podemos permitir estos ataques”, ha comentado.

Escribano hizo un llamamiento a la opinión pública y volvió a incidir en esa pasividad de todos los estamentos del toreo: “Tienen que escucharnos. Yo voy a hacer este gesto pero hay muchas cosas más que hacer. Tenemos que dar una versión distinta a nivel social. No hay nadie que apoye más al animal que nosotros: lo cuidados, vivimos y morimos por él; ¿pueden decir lo mismo algunos políticos?”.

Es por ello que animó a sus compañeros a hacer lo mismo, porque se trata, según ha dicho, de «darle un poco de futuro a la Tauromaquia, de abrir las puertas de los toreros como gente intocable antes de torear».

Igualmente, ha precisado que lo volverá a hacer en otras ciudades «siempre que haya motivos». Además, ha sido claro: «invito a todos mis compañeros a sumarse a esta iniciativa y que así los aficionados puedan conocernos un poco más».

El matador reconoció encontrarse “perfectamente” del reciente percance de Nimes (Francia) que puso en peligro su participación en la corrida de esta tarde.

“El pitón no me tocó el gemelo y hemos trabajado duro para recuperar la movilidad y evitar los dolores. También tenía un fuerte porrazo en el sacro y también ha remitido”, según el diestro.

Sobre su ausencia de la feria del Pilar de Zaragoza, plaza que gestiona su apoderado Simón Casas, ha admitido que “choca un poco pero el tendrá su propio planteamiento”.

“Quizá ha faltado un triunfo rotundo en la temporada para hacerme imprescindible en todas las ferias. Me hubiera encantado y habría sido muy importante para mí estar anunciado; cuando acabe la temporada será el momento de valorarlo todo”, ha concluido.

Via: http://www.elconfidencial.com/ultima-hora-en-vivo/2014-09-28/manuel-escribano-no-estamos-contestando-a-los-ataques-antitaurinos_375017/

SEVILLA: El Toro ya no es el Rey

Pepe Moral. Foto Arjona.

Por Antonio Lorca – El Pais.

No está claro si alguna vez lo fue, pero es cierto que el toro de hoy no es el protagonista de la fiesta. El rey -el que alguna vez debió ser entronizado, venerado y respetado como tal- no es más que un comparsa y una triste caricatura de sí mismo. Si no fuera así, la corrida de Hermanos García Jiménez no se hubiera lidiado en la feria de San Miguel de Sevilla, en este autodenominado santuario de la tauromaquia que cada día baja un peldaño más de su bien ganado prestigio.

‘Aun regalada, esta corrida es cara’, comentaba un vecino, desencantado y desesperado un día más ante el pésimo juego de los toros. ¿Cuál habrá sido el precio pagado por la empresa Pagés al ganadero por estos toros? Hay quien pensaba en el tendido que habría sido un regalo, compensado, sin duda, por el dudoso honor de lidiar en la Maestranza (dudoso, claro está, después del fracaso cosechado). Bueno, pues aunque haya sido un regalo, la corrida ha salido cara. Y lo ha sido porque ha servido para aumentar el dolor de quienes aún sueñan con el toro bien plantado, bravo y de encastada nobleza; y lo ha sido porque ha acrecentado la decepción y la tristeza de quienes todavía suspiran con una emocionante tarde de toros.

Pero esta fiesta está en manos de quienes está, que serán los auténticos culpables de su aireada desaparición más pronto que tarde; y nunca, para su desconsuelo, será por causa de los antitaurinos, que son otros los enemigos que pululan dentro del espectáculo con el único objeto de finiquitarla.

En suma, que la corrida de los Hermanos García Jiménez estuvo mal presentada, careció de fuerzas, de bravura, de casta, de codicia… No quiso comerse a nadie (es decir, que fue tontuna), pero fue la antítesis del toro. Claro está que no se picó, y parte del público (¡ay, público sabio de la Maestranza…!) aplaudió a los montados por ello. Algunos ejemplares parecieron borrachuzos, otros se rajaron descaradamente en el tercio final, y todos embistieron de mala gana porque en aquel preciso momento no tenían nada mejor que hacer.

Con material tan desechable, qué pueden hacer tres jóvenes con aspiraciones de ser alguien destacado vestido de luces. Poco, muy poco, no más allá de mostrar voluntad, buenas maneras, decisión y entrega.

Esa fue la tarjeta que enseñó Pepe Moral, henchido de ánimo y buenas maneras después de las fatigas que le ha hecho pasar el maldito destino. Moral quiere cambiar el suyo y volvió a decir que sabe torear con capote y muleta. Apuntó su buen estilo a la verónica, y dejó claro que siente el toreo, que no sale, como tantos, a dar pases, que corre la mano con templanza, y que su toreo tiene hondura, clase y gusto. Así lo hizo ver ante su primero, el de más clase de la tarde, al que muleteó por ambas manos con reposo y mejor empaque. Con el otro, un toro rajado y sin una gota de calidad, se justificó.

Del Álamo lo intentó con todas sus fuerzas de principio a fin; pero ni tuvo oponentes, ni su tarde fue la más entonada. Acobardado fue el primero y tullido el quinto, y el diestro se entregó con un toreo acelerado, superficial y en línea recta que pasó desapercibido incluso para los que aplaudían a los picadores por no picar.

Y Galván es otro muchacho con serias aspiraciones. Le sobra el valor, posee la técnica suficiente y pisa terrenos comprometidos. Apuntó, incluso, que sus maneras son de torero hondo, pero no tuvo opciones ni con el apagado tercero ni con el sexto, de muy corta embestida.

En fin, que la corrida -aun cuando haya salido gratis- era un regalo envenenado; y algo peor: el negro presagio de que esta fiesta se está desangrando y los responsables solo ocupan su tiempo en echarles las culpas a los antitaurinos.

G. Jiménez/Moral, Del Álamo, Galván

Toros de Hnos. García Jiménez, mal presentados, flojos, mansos, sosos, descastados y nobles.

Pepe Moral: tres pinchazos y estocada (ovación); metisaca y estocada baja (silencio).

Juan del Álamo: pinchazo y estocada (silencio); pinchazo, estocada trasera y un descabello (silencio).

David Galván: estocada trasera (silencio); pinchazo y estocada _aviso_ (palmas).

Plaza de la Maestranza. 27 de septiembre. Primera corrida de la feria de San Miguel. Media entrada.

Via: http://cultura.elpais.com/cultura/2014/09/27/actualidad/1411851018_858590.html

Feria de San Miguel: Seis bueyes para tres valientes en Sevilla.

Desplante de David Galván.
Desplante de David Galván. EFE.

Pepe Moral, Juan del Álamo y David Galván se estrellan en la Maestranza con una descastada y deslucida corrida de Hermanos García Jiménez y Olga Jiménez.

Por Carlos Crivell – El Mundo.

Los bueyes no son aptos para la lidia. En la primera de San Miguel, celebrada sin lluvia cuando todo hacía presagiar lo contrario, se lidió una mala corrida de García Jiménez que destrozó las ilusiones de una terna joven y necesitada del triunfo. Fue, sin embargo, un fracaso ganadero previsible. Hace un año, por la misma fecha, se lidió otra corrida del mismo hierro que no llegó a ser tan mala como la de ayer, pero que ya fue un prodigio de falta de casta. Al cabo de un año, la ganadería ha dado un paso atrás. Esperemos que no vuelva en los años venideros.

La corrida estuvo bien presentada. No se puede decir otra cosa, lo que no quiere decir que fueran toros bonitos ni con hechuras de embestir. Algunos, muy altos; otros, sin cuello; el quinto, un zambombo que superaba los seiscientos quilos. Estaba cantado que no podían embestir. Para colmo, la mayoría fueron mansos y carecieron de fuerzas. Se repitió la triste escena tan frecuente de presenciar una corrida de seis toros sin que ninguno de ellos tomara un puyazo en regla. Una corrida para el matadero.

No es lo que se merecía una terna que llegó a Sevilla a apurar sus posibilidades de final de temporada. Han demostrado que son buenos toreros, pero ayer apenas pudieron poner buena voluntad, robar pases sueltos, echarle mucho valor al asunto y marcharse al hotel con la cara alta.

Había esperanzas en ver a Pepe Moral de nuevo en Sevilla, la plaza que este año lo ha lanzado. El que abrió plaza fue el menos malo del encierro. Moral toreó con gusto a la verónica y logró centrarse con la noble embestida del toro de mitad de faena en adelante, sobre todo cuando cogió la izquierda y templó en muletazos largos. Esa fase final despertó a la plaza y sonó la música, aunque el trasteo pareció muy largo. Sobró el arrimón final con enganchones poco toreros y, por supuesto, sobraron los pinchazos.

El cuarto fue un toro antitaurino. Manso, descastado, con la cara por las nubes, el animal fue un regalo en toda regla. Moral se la puso en la cara, lo intentó, se fue con el burel a las tablas cuando el de García Jiménez cantó la gallina, pero todo resultó gris y espeso.

Juan del Álamo también se estrelló en esta tarde sevillana. El primero de su lote fue manso. Se lució en las verónicas del saludo y porfió con la muleta con la derecha. Hasta la tercera tanda no logró ligar algunos muletazos a base dejar la franela en la cara del toro. Pero al animal no le gustó que lo sometieran y se rajó. Algunos pases de buen corte pusieron el colofón a su digna labor.

Con el quinto, casi la misma historia. Se hincó de rodillas en una larga cambiada en el tercio. Este no fue tan manso, pero no tenía fuerzas. En la muleta se frenó de forma descarada y echó la cara arriba. El salmantino puso sobre el tapete decisión, voluntad y valor para llegar a ligar algunos pases sin que su labor alcanzara la unidad necesaria.

El lote de David Galván también fue de pronóstico reservado. Galván estuvo en torero toda la tarde. Pisó terrenos comprometidos, intervino en quites y puso de manifiesto su toreo de elegancia refinada. Esta actitud de entrega del diestro de San Fernando tropezó con dos bueyes casi imposibles. Quitó al tercero por gaoneras como tarjeta de presentación. No cabe más firmeza. Tras un precioso comienzo a media altura, dibujó derechazos de buen trazo, cambios de mano solemnes, todo adornado con una quietud pasmosa. Las virtudes del torero quedaron frenadas por un animal parado, hundido, sin embestidas, una basura en toda regla.

La tarde murió con otro toro sin vitalidad. Los pocos pases que le robó Galván con la diestra fueron la base de exponer una barbaridad. Este torero dio un curso de valor sereno en este festejo. A pesar de dejar la muleta en la cara, de no mover las zapatillas, de tirar con temple del animal, todo resultó insuficiente para prender la llama en el tendido.

Fue de esas corridas en las que se dice aquello tan socorrido de que la terna estuvo por encima de los toros. Nunca este aserto fue tan verdad. La corrida fue plomiza, como la gris y amenazante tarde, pero al menos nada se les puede pedir a tres jóvenes de nuestro tiempo que tropezaron con bueyes en lugar de toros de lidia.

Ficha del festejo

  • Plaza de toros de Sevilla, 27 de septiembre de 2014. 1ª de San Miguel. Menos de media plaza. Cinco toros de Hermanos García Jiménez y uno, primero, de Olga Jiménez. Bien presentados, mansos, descastados y de mal juego, salvo el primero, mejor en la muleta. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Paquirri al cumplirse los 30 años de su muerte el pasado viernes.
  • Pepe Moral, de grana y oro, tres pinchazos y estocada (saludos). En el cuarto, metisaca y estocada caída (silencio).
  • Juan del Álamo, de rosa palo y oro, pinchazo y estocada trasera (palmas). En el quinto, pinchazo, estovada atravesada y descabello (silencio).
  • David Galván, de sangre de toro y oro, estocada trasera (palmas). En el sexto, pinchazo y estocada (palmas tras aviso).

Via:http://www.elmundo.es/cultura/2014/09/27/54271ffa22601d16548b457e.html