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Calamaro: “Ser aficionado a las corridas de toros no te convierte en un asesino sádico”

No me tengas piedad porque soy de verdad y me puede hacer mal.

De S y S.

Andrés Calamaro se refirió a la polémica que se generó tras sus declaraciones sobre las corridas de toros y el mundo canino. “Ser aficionado a las corridas de toros no te convierte en un asesino”, dijo.

Luego de ver las repercusiones de sus declaraciones, Andrés Calamaro, quien defendió las corridas de toros y criticó a la industria canina, tomó su cuenta de Facebook para realizar un extenso descargo.

Conocido amante de las corridas de toros, Calamaro defendió a la fiesta brava y cuestionó a la industria canina al decir que “No sé por qué se ataca este mundo taurino. Puede haber una conspiración de los fabricantes de comida para perros”. Y argumentó: “Mientras mucha gente se muere de hambre, se gastan miles de millones de dólares en alimentar perros y cortarles el pelo (?) Es perverso, porque además el cariño que le depositamos a un perro es el que le restamos a nuestras propias familias en algunos casos”.

Sus dichos causaron polémica, y amantes de los animales salieron a cruzarlo. Tras leer la catarata de mensajes negativos, el cantante expresó en Facebook: “Lamento las molestias ocasionadas en relación a mis recientes declaraciones que pudieran haber atentado contra la integridad moral de la gran secta de buena gente aplatanada por los slogans de lo que graciosamente llamamos ‘la corrección política'”.

Y agregó: “Servidor detecta un desfase entre la proliferación de fotos con perros y la poca reacción frente a las tragedias del mundo: diez millones de niños van a morir este año. Una noticia que debería unirnos a todos en torno a una preocupación profunda. Aficionados a las corridas de toros hay millones en grandes ciudades, poblaciones y pueblos (?) Y se merecen el mismo respeto que cualquiera. Yo no soy portavoz (no más que espontáneo) de la tauromaquia ni de la muerte de un vacuno”.

Y volvió a defender las corridas al decir que “Ser aficionado a las corridas de toros no te convierte en un asesino sádico a menos que hayas matado con alevosía a otra persona”.

Luego, se refirió directamente a quienes lo criticaron duramente, y hasta insultaron, a través de las redes: “La libertad y el respeto a las personas son columnas fundamentales de la vida civil, el don de gentes y la sociedad toda. Lamento haber herido en el honor y la sensibilidad de almas tan bellas como angelicales, personas tan sensibles que, heridos por un sable sin remaches, no pueden contener sus insultos (?) Mi afición consiste en presentarme en la plaza y ver pacíficamente el desempeño de los toros y los toreros (?) Nadie merece ser insultado por una masa enfurecida que no da la cara. El toro puede defenderse del torero (?) Pero en la selva donde pian pájaros azules que cotizan en Wall Street (o en Facebook o en el foro que corresponda) solo se trata de un ejercicio catártico y poco valiente, consistente en tirar piedras y esconder la mano”.

En otro post, una suerte de ensayo en el que se pone en la piel de “El Hambre”, con la “Honestidad brutal” que lo caracteriza, Calamaro apuntó hacia quienes se muestran en contra de las corridas de toros pero que su alimentación se basa en asado, cerdos y peces, entre otros animales. Además, ahondó sobre el “capitalismo perverso” y la forma en la que la gente gasta su dinero en sus mascotas, permitiendo, de esta manera, “un mundo de desigualdades radicales” que terminan con la muerte de inocentes (como los niños)

“Sé que los ciudadanos de a pié tienen sus preocupaciones diarias y muchas veces se olvidan de mi permanente asesinato (soy el hambre), también están atareados demostrando ser buenas personas, adoptando mascotas en las que van a invertir un dinero que podría salvar vidas”, reza una parte del texto.

“Es frecuente encontrar en el Facebook fotos de mascotas dulces, algunas recién llegadas a un hogar necesitado de cariño: darlo y recibirlo. A mí me gustan muchos los perros, siento la misma ternura que cualquiera, jamás los maltrato, los respeto y los puedo tratar como a personas. Pero soy el hambre y es posible que muchos se defiendan de mi comiendo un perro o un gato rosarino. Aceptamos la ingesta de animales muertos pero no resulta ni mucho menos suficiente cuando yo (el hambre) dispongo de mi campaña de asesinato de inocentes”, manifestó Calamaro como “El Hambre”.

Por último, el cantante manifestó: “Habiendo vivido una verdadera dictadura dura, me encuentro perplejo por el escarnio y consiguiente linchamiento mediático al que me someten por ejercer el derecho humano y divino también conocido como: Libertad de expresión”.

Fuente: Entre Ríos

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Feliz cumpleaños Andrés A.K.A. @Barksdale666

…y sí te falta una imagen quiero que me recuerdes así, con el viento en las velas.

Hablar de Calamaro es hablar de recuerdos, de memorias, de viajes, de viejos amores y de desamores que (quizás) ya olvide. También es hablar de los amigos que ya no están y de los que todavía siguen aquí.

Para mi hablar de Calamaro es hablar de vida, porque no entendería (ni soportaría) vivir sin música y especialmente sin su música, que ya forma parte del soundtrack de mi vida.

Mucho tinta se ha derramado en el nombre de Andrés Calamaro, muchas cosas que se han escrito han sido verdad, otras no tanto, pero lo que en verdad importa y que vale mas allá de todo lo que se escriba o se diga, lo podremos encontrar siempre en su música, ahí es donde estará por siempre congelado el arte atemporal que Calamaro ha cultivado por mas de 35 años.

Larga vida al rock, a la tauromaquia y a Andrés Calamaro.

Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.

Este 22 de agosto la música está de fiesta, porque uno de sus más grandes exponentes cumple un año más de vida. Y es que el polémico, irreverente y uno de los más grandes defensores de la tauromaquia del siglo XXI Andrés Calamaro, cumple 54 años.

Calamaro, nació el 22 de agosto de 1961 y debutó en la música en 1978 junto al grupo Raíces para luego enrolarse en formaciones como la Elmer Band y Los Abuelos de la Nada. Después de un conseguir un exito importante con Los Abuelos, salio de la banda en 1985 y comenzó su carrera de solista con “Hotel Calamaro”, producido por Charly García. Posteriormente Calamaro publicó el álbum “Vida cruel”, en 1985, e inició su trabajo como productor de bandas como Los Fabulosos Cadillacs y Enanitos Verdes.

En 1988 y 1989 salieron a la venta, respectivamente, los discos “Por mirarte” y “Nadie sale vivo de aquí”, con los que demostró su independencia y madurez musical.

En los 90s, emigro a España donde fundó junto Ariel Roth y Julián Infante, dos integrantes del grupo Tequila la emblemática agrupación Los Rodríguez, para luego, en 1997 después de un enorme éxito con el grupo, retomar su carrera como solista con la edición del álbum clásico “Alta suciedad” al que le siguió “Honestidad Brutal” y “El Salmón”, tres obras monumentales en un lapso de apenas 4 años.

Tras un periodo alejado de los estudios, regreso con “El Cantante” y “El Palacio de las Flores”.

Actualmente esta promocionando un libro de su autoría de nombre “Paracaídas y vueltas. Diarios íntimos” así como su ultimo disco, titulado “Hijos del pueblo”, producto de la gira que realizo por algunos sitios de México, en mano a mano con Enrique Bunbury.

Twitter @LuisCuesta_

La sinfonía de San José Tomas por Andrés Calamaro

 

Esta tarde en la San Marcos, José Tomas interpretó la partitura de la resurrección y la sinfonía tomasina, la de la extraordinaria música callada que los hidrocálidos agradecieron con el estruendo de la emoción profunda que se hace trueno.

Hace cinco años José regó estas arenas con su vida y aquello pudo ser el final anticipado de media tauromaquia y media.

Pero una mañana escribió en Francia su particular biblia del toreo perfecto, profundo y sutil. Dejó sin adjetivos al mundo entonces.

Esta tarde se presentó como San José Tomas. Tiene a Dios de su lado.

Llegué a Aguascalientes para vivir la feria hidrocálida, que es una de las mas importantes del mundo. Encontré la amistad de mis compadres y amigos que vine a ver. Y también de toda la buena gente de esta ciudad que no dejó de ofrecerme respeto y honor.

Compartimos la segunda mañana con Alejandro Talavante en conversación fraternal y conceptual, y fuimos juntos a la monumental con la cuadrilla. En mi privilegiado behind the scenes del toro, viví la tarde desde la fila cero. Toreo de expresión, de valor, de repertorio y de espectáculo heroico, en una tarde que se partió en dos cuando llegó la noche. Pero vimos cosas.

Al día siguiente me encontré con mi querido compadre José Antonio y fuimos juntos a la monumental en la Suburban de los toreros, para instalarme en el backstage de la tarde … Una tarde de heroísmo, de claroscuros; y un honor muy especial el mío: El Payo de Querétaro me brindó un toro, y ofreció la vida para honrar el brindis y conquistar un importantísimo triunfo que le fue esquivo a mi querido amigo Morante, que no pudo ni intentarlo con los toros que le tocaron en la (mala) suerte del sorteo. Pero vimos cosas.

El ambiente in crescendo era ambientazo para la vuelta de José al ruedo que regó con su sangre en borbotones. Me senté en un palco de categoría, rodeado de élite política y empresarial, para ver desde la barrera la esperadísima tarde.

En la tauromaquia no existe el empate, algo eterno la sobrevuela. Guantero, Pollo Querido y Oye Poco (así se llamaban los toros) esperaban en los corrales como los conejos esperan en la chistera del mago. Un hombre pálido, un torero sobrenatural que celebró su ritual de resurrección.

Y ejecutó la sinfonía del regresado San José Tomas.

Y lo vimos todo.

Fuente:http://cultura.elpais.com/cultura/2015/05/03/actualidad/1430636104_893165.html

Toros y rock: el día que Calamaro le dio la alternativa a Román.

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Hoy los toros, como el rock, son espectáculos cuya industria se encuentra en un momento clave. ¿Tienen algo en común un roquero de fama mundial y a un joven novillero?

Por QUIQUE MEDINA.

VALENCIA. El Estadio Monumental de Lima está abarrotado. Calamaro afronta la recta final de la faena y el público en pie grita olé, se vuelve loco. Entre bambalinas, un chico rubio y delgado de nombre Román disfruta del concierto y es consciente (en su Twitter queda reflejado) de que está asistiendo a un instante inolvidable.

Horas antes, Andrés Calamaro y Román Collado Gouinguenet departían de toros y música en la habitación de un hotel de la capital peruana. El cantante había invitado al joven seguidor. Fue una conversación rápida, pero, antes de finalizarla, el músico argentino se encargó de transmitir su admiración a Román. Tras un abrazo, Calamaro se quedó solo en la estancia, y fue en ese preciso instante en el que Román se dio cuenta de las similitudes del roquero y el torero antes de enfrentarse a la historia.

“Al dejarlo allí solo con sus pensamientos y sus nervios me di cuenta de que el previo es muy parecido. La llegada en la furgoneta al recinto con todos aquellos fans esperándole. Las expectativas de tanta gente en lo alto; cuando más arriba estás más presionado te enfrentas al envite. Y la dedicación: hay que pasar muchas horas fuera de casa; me reflejo mucho en esa soledad que sientes cuando estás lejos de los seres queridos”, cuenta el propio Román a la vez que tararea esa canción de Bohemio (Warner Music, 2013), el último disco del argentino: “Cuando no estás no se abre el paracaídas y salto igual, y me pierdo en habitaciones vacías. Cuando no estás, cuando no estás conmigo”.

Era el 25 de octubre de 2013, dos días después de aquel encuentro, un Román azul pastel y oro cortaría una merecida oreja en la Plaza de Toros de Acho.

LA MONEDA EN EL AIRE

“Paralelismo hay entre un músico, un torero y cualquiera que sea un creador o tenga de sí la consideración de artista. Esos seres especiales tienen la capacidad de emocionar a los demás con lo que hacen. A lo mejor la inspiración del músico es más íntima.

El proceso de composición es privado. El torero, en cambio, desnuda su intimidad en público”, apunta Andrés Verdeguer. Andrés es crítico taurino, periodista musical y, de vez en cuando, pone discos en algún garito de la ciudad.

En su concurrido blog, Cornadasparatodos.com, se habla de política, de música y, claro, de toros.

Salva Ferrer, periodista y crítico taurino en El Mundo y la Cadena Cope, dice que le “pone” Marea, Barricada o Rosendo (Vergüenza torera, por cierto, lleva por título su último disco).

Ferrer, aunque reconoce que antes se queda con una corrida de toros, ve claras similitudes entre las dos actividades: “El espectador paga una entrada y tiene unas expectativas. Es el momento pleno del artista para el que entrena y ensaya muchas horas. Los previos, los nervios de los sujetos activos y pasivos que intervienen en el espectáculo. Pero claro, el músico se puede estar tomando unas cervezas antes del bolo. El torero, en cambio, pasa sus horas más angustiosas. En la habitación del hotel de un torero no hay gente, ni cubatas, ni chistes. Hay soledad y miedo. Responsabilidad sí, como en los camerinos”. Otra similitud, señala el informador: “las yemas y las muñecas, toreros y músicos. Tienen que estar engrasadas. Y el alma, el sentimiento”.

Pablo Cabanell es un asiduo de las salas de conciertos valencianas y un activo DJ que opera bajo el apelativo de Tom Courtenay (como el actor inglés y la canción de Yo La Tengo). Dice ir poco a la plaza últimamente porque se considera “muy torista” y (“no abundan corridas de éstas por nuestra tierra”). Prefiere verlas en Canal Plus cuando llega del trabajo. En su casa todavía conserva fotos de cuando era pequeño disfrazado de torero, pero no fue hasta los 20 años que comenzó a sumergirse en “la literatura y el hechizo taurino”.

La edad parece la idónea pues, como apunta Salvador Ferrer, “el toreo es un espectáculo que requiere capacidad analítica, una cierta madurez”.

Cabanell dice que, si le dan a elegir, se queda “con una buena tarde toros; aunque una mala puede ser los más aburrido del mundo y eso no suele pasar con los conciertos”. Nick Cave y Esplà le han marcado por igual.

Curiosamente, Andrés Verdeguer señala que, a diferencia de un concierto (“que no deja de ser la interpretación de lo ya creado y casi siempre conocido”), “la corrida es una moneda al aire a favor de la imprevisibilidad”. Casualidad o no, La moneda en el aire (Mushroom Pillow, 2014) lleva por título lo último de La Habitación Roja y precisamente su batería, Jose Marco, es un taurino confeso.

El percusionista se aficionó a las corridas de toros después de ver, junto a su padre, salir a hombros a Ruiz Miguel, Esplá y José Luis Palomar, con una de Victorino, en Las Ventas, en la famosa corrida del siglo, el 1 de junio de 1982. Jose Marco, que quiere dejar meridiano que es el único componente del grupo al que le gustan los toros, tiene claro que si le dan a elegir se queda antes con un concierto, pero vibra tanto al recordar la actuación de Noel Gallagher en el FIB, como al evocar la eterna faena de José Tomás que presenció en Nimes.

ETIQUETAS, QUE NO SELLOS

Sabíamos como aficionados a Camarón, Jaime Urrutia, Sabina, Morente, Loquillo, Kiko Veneno o Serrat. Más sorpresiva es la querencia taurina de Paul Simonon de The Clash (ha homenajeado la Fiesta desde alguno de sus cuadros), de Calexico (sólo hay que escuchar su álbum, Hot Rail – Quarterstick Records, 2.000-) o de los neoyorkinos San Fermin, autores del recomendable álbum, Daedalus (2013), cuya portada es toda una declaración de intenciones.

Andrés Verdeguer ha llevado la ligazón entre tauromaquia y música en directo a la práctica a través de la iniciativa Rock&Bou, conciertos en la misma plaza paralelos a las Ferias. “Se trata de un intento de abrir las puertas, de renovar el discurso, una apuesta por hacer más atractivo el día de toros e intentar quitarle un puñado de etiquetas. Porque de eso también va cargada la tauromaquia. De absurdas etiquetas que no se van ni con lejía”, dice el periodista.

Ferrer también cree que “la música es más neutra, no está tan politizada”. Si bien, el periodista reconoce que “gente como los cantautores que reivindican normalmente ideas de izquierda, sí sufren ese problema tan grave y asqueroso en España que es el encasillamiento y la etiqueta. Y me consta que eso cuesta actuaciones en unos ayuntamientos de un color o de otro. Te gusta un estilo de música o no. Pero no hay gente anti ópera, anti rock, anti indie, anti flamenco. Te llena o no te llena. Vas o no vas, que es lo que debería suceder con el toreo. Sin más. A mí me gustan los toros desde niño y me llena mucho más la música de Barricada o Los Suaves que el flamenco, que casa más con los toros. Hay mucho prejuicio, mucha etiqueta”.

Para Verdeguer los toros y la música popular cojean de un mismo pie. “Se parecen en que falta tanta cultura musical como cultura taurina. Que hay un mainstream dominante. Pero ambas gozan de enorme riqueza y variedad. Pero como es costumbre, para justificar un artista, un estilo o un movimiento lo hacemos negando lo otro. Pablo Alborán o Los Planetas. Domecq o Victorino.

Pero vamos, el déficit mayor lo presenta la industria taurina por lo cerrada al exterior que ha estado y lo poco y mal que se ha comunicado. Y eso que te pones a hacer números ciudad a ciudad y, tras el fútbol, o incluso por encima en algunas, los toros siguen siendo el segundo espectáculo de más tirón.

Eso también pasa porque la industria del toro ha funcionado deslavazada o sin darse cuenta que era una industria. Yo creo que todavía no se ha dado cuenta de ello. Por ejemplo: ha habido campañas para fomentar la lectura, el cine, el teatro, el baloncesto… ¿y el mundo de los toros, a qué espera para hacer su campaña?”.

LA MUERTE

En una nave del polígono de Foios vuela al viento La leyenda del tiempo de Camarón. Allí entrena, torea de salón, Román. Para el novillero la música es parte importante de su vida. En su MP3 lleva temas sueltos de Quique González, Beatles, Frank Sinatra o Calamaro. “Escucho mucha música y variada, aunque para entrenar me pongo flamenco; me acompaña mejor en esos momentos, me ayuda a inspirarme”.

“Yo al toreo cada vez veo que va más gente joven, cada vez hay más colectivos como Tendido Joven de Valencia, y eso se nota”, asegura Román.

Jose Miguel Espinosa, un conocido DJ de música electrónica, es aficionado a los toros desde los 17 años y asegura que “Román tiene todas las papeletas para convertirse en figura”. Pablo Cabanell reconoce que el mundo de los toros lo vive “más en soledad porque no tengo amigos con los que comentar y sin embargo en los conciertos sí”.

Verdeguer piensa que “algunos verán los toros como algo obsoleto, otros como algo cruel, otros como algo de derechas y eso pasará siempre. Pero el futuro depende del mismo sector”. Para Salva Ferrer: “el toreo es un hecho cultural ancestral pero sobre él recaen estrategias actuales y modernas. Las redes sociales, internet, la publicidad. Los grandes toreros siempre han sido mitos, héroes, ídolos del pueblo”. Rockstars al fin y al cabo y si no que se lo digan a toreros 2.0. como Manzanares con más de 122.000 seguidores en Twitter y cara visible de potentes firmas de moda.

De madre francesa, Román Collado aparcó sus estudios en el Liceo Francés de Valencia por el toreo, quedando a las puertas de la universidad. En marzo de 2012, tras su primera faena Valencia, el prestigioso empresario Simón Casas le echa el lazo y pasa a ser su apoderado. A partir de ahí su vida da un vuelco y ahora es uno de los novilleros con mayor proyección de los últimos años.

Andrés Calamaro también dejó los estudios por su carrera musical. Hasta llegar a Los Rodríguez (cuando desembarcó en España en los 90) también tuvo que lidiar con situaciones de riesgo, en varios grupos y en solitario.

Román está nervioso y con ganas ante la actuación del sábado. Las de los próximos días serán (tiene dos en Fallas) sus últimas corridas en Valencia como novillero. En junio de 2014, en Nimes (Francia), tomará la alternativa. El Juli será su padrino. Quizá ahora será Calamaro el que mire el espectáculo desde la barrera. Y mientras sabrá que, pese a su dilatada carrera, admira lo que hace ese chaval de 21 años. Él le canta a la muerte, pero no la mira a los ojos.

Vía http://www.valenciaplaza.com/ver/123772/toros-y-rock-el-dia-que-calamaro-le-dio-la-alternativa-a-roman.html

Monumental.

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Por Andrés Calamaro.

Era de esperar, aunque siempre puede esperarse mas. En algun momento de la previa habia considerado posible que la expectativa grande que -despertaba la tarde de ayer- fuera balanza inclinandose para el tercero en “discordia”, que venia en racha, habiendo cortado tres orejas en Madrid y sumando de a pares en La Mexico.

Suerte en el lote y viento en popa para Joselito, que tenia el publico en el bolsillo con el primer lance, quizas desde antes del paseillo.

Lo cierto es que Joselito Adame tiene poderío y repertorio, las cosas le salen y el publico se tomo el triunfo (dos orejas que no fueron mas porque no quiso la espada en el sexto de la tarde) como una cuestion de orgullo nacional y cierta animosidad -que no entiendo a cuento de que venia- en una jornada esplendida de cartel pero insuficiente en condiciones animales. Pero tarde para disfrutar.

El Pana ya era un veterano bohemio hace diez años y revalido la gloria en “el final” de su carrera, en 2007 cuando brindo historico “a todas las prostitutas que le dieron amor y cariño” … Entonces era un idolo y un torero agitanado, muy mexicano, un poco payaso pero con mucho repertorio y una forma muy original de hacerlo todo. De vestirse, de caminar, de presentarse con el puro-habano y con mucha cara.

Durante la mañana del domingo me empape un poco con algunas corridas historicas de RodolfoRodriguez “El Pana” y descubri detalles grandes, variedad inusual y una forma particularisima de redondear una faena. Si algo no puede discutirse a El Pana es que fue unico.

Ya era veterano en 1995, volvio a brillar en la la segunda mitad de los dosmiles, y ayer intento una despedida definitiva que quedo en poco. O en mucho, porque el Pana es mucho Pana, y porque asi son los toros. A veces salen buenos y a veces no ayudan.

Pero al que le gusta el toro le gusta el toro.

Llegamos con la ilusion de un cartel de historia, que completaba mi amigo Jose Antonio Morante de la Puebla. El artista, el duende, el heredero de la tauromaquia sevillana centenaria. Entre el publico (el ambiente era estupendo) llamo la atencion la densidad de los “reventadores”, aquello que en el lenguaje de internet se conoce como “trolls”, con la extraña mision de oponerse con groseria y romper el hilo espiritual de la tarde.

El respetable se volco con Joselito en un unico “Ole y ole y mas ole” … No necesito demasiado Adame para hacer suyo al publico, llego dispuesto a ofrecer mucho y su triunfo es inobjetable; mostro variedades, conocimiento de los terrenos, valor y ambicion; y enredo a la gente en esta desafortunada cuestion de orgullo (el orgullo no es el desafortunado) que se cobro como “victima” al Sevillano que recibio divisiones, aplausos tibios en el quinto y mas de un grito inoportuno.

El publico dominguero se hace el que no entiende el toreo bueno de Morante, o no son Morantistas dispuestos a saborear los detalles de bondad y hondura del de La Puebla.

Como suele ocurrir -en tardes de estas características- Morante resumio en su primero y fue voluntarioso con el segundo de su lote (no tuvo suerte en el sorteo) al que le saco los lances buenos.

En callejones se respiraba emocion, la aparicion de El Pana con su habano extra large y sus andares, el triunfo predestinado de José Adame y los morantistas pendientes de cada gesto de este torero de conceptos puros de arte flamenco.

Para los “bochincheros” el chiste de la sobremesa fue dejar sentado el contraste entre auparlo a Joselito en un unanime “ole” y renegar del estilo conceptual del artista español. Y a todo esto El Pana se fue como llego, con sus andares peculiares, su doble puro habano y su leyenda. Ni mucho mas ni nada menos.

El Pana y Morante en carne y hueso, quizas demasiada espectativa para reflejarse en los resultados reales, como viene siendo costumbre el ganado fue insuficiente y no llevo a la Monumental el alma que necesita el toreo para convertirse en musica callada y eterna.

Llegue al coso con la cuadrilla de José Antonio, escuchando Antonio Mairena como es costumbre.

De vuelta en el hotel nos encontramos con el talentoso y entrañable Alejandro Talavante. Con Morante y Talavante dejamos atras los sinsabores de una tarde que fue de Adame para hacer nuestra la noche.

La reunion cumbre fue regada con el dulce humo de la planta mas sabia de Mexico junto con el agave azul del tequila, llego la cuadrilla y aquello fue un recital de buen humor, todos hablando de un partido de futbol que habia enfrentado diestros españoles y mejicanos días antes. Se adivina que Alejandro siempre jugo bien al futbol … y Jose Antonio tambien.

Despues bajamos a cenar al restorán frances en la planta baja del hotel … me sente entre Talavante y Jose Antonio, brindamos con caballitos de Tequila y nos reimos.

Le pregunte a Alejandro por el futbol porque tiene pinta de haberlo jugado bien toda la vida … Parece que en algun momento se tomo en serio el asunto balompedico, pero la vida le puso por delante el destino torero, se encontro con el toro y en el toro se hizo a si mismo, torero de talento y pies juntos, de la escuela de Antonio Corbacho, la misma del Principe José Tomás de Galapagar.

“Es que esto es eterno, esto es eterno” … me decia Alejandro.

No me dio el cuerpo para seguir de farra con los toreros, que se acostaron tarde …

Yo volvi a mi noche abstemia de insomio. Clausure asi un fin de semana que alterno entre los lazos familiares de tres generaciones de hermanos, sobrinos y sobrina-nieta; grabando para Briseño y Juancho Sosa Rosel … Una noche de pizza y boxeo, que termino en una tertulia intima y torera; y un domingo entero dedicado al toro … que me traigo secuestrado en forma de fotografias y recuerdos.

Y el eco de la gracia flamenca y gitana que se resume en una frase : “El mundo se divide en dos, Sevilla y Cadiz” …

Via: http://calamaro.com
Twitter: @Barksdale666
Foto: Calamaro.

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