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Andrés Calamaro, Premio Taurino Manuel Ramírez de ABC de Sevilla

Por Martín Laínez.

El cantante argentino Andrés Calamaro ha resultado ganador del Premio ABC Periodístico Taurino Manuel Ramírez en su décima edición por una Tercera publicada el pasado 22 de abril de 2016 que llevaba por título «El Reich animalista». El jurado, que estuvo presidido por Javier Benjumea, tomó la decisión de galardonar al cantante y gran aficionado al toro «por unanimidad». Nada más conocer la noticia, Calamaro mostró su felicidad por recibir este galardón: «Estoy muy honrado», señaló desde Nueva York.

En la Tercera, Andrés Calamaro señalaba que «la tauromaquia no es maltrato de animales, ni asesinato, ni tortura. La tauromaquia es compás, es valor y es respeto por el medio ambiente y por el toro. Es ecológica y sostiene una tradición ganadera ejemplar. Es cultura benigna, porque es la costumbre de las letras de Lorca, de la tinta china de Picasso, de los libros de Hemingway, del texto imperdible de José Bergamín, de la historia contada por Belmonte y Chaves Nogales; es la tauromaquia de Dalí y de aquellos que aman al toro en la plaza, embistiendo con peligro en cada galope. Es arte que ofrece la vida. Es música, color y valor».

El cantante, que estuvo presente en la corrida del pasado 27 de abril en la Maestranza en la que lidiaron reses de Garcigrande los diestros Morante de la Puebla, El Juli y Alejandro Talavante, recordaba en su artículo que «es complicado entender por qué tanta gente odia (literalmente) a los aficionados taurinos, toreros, banderilleros y otras profesiones relacionadas con el mundo del toro. Yo no creo que respondan a cuestiones humanitarias, porque un buen número de estos individuos se permiten pensamientos sanguinarios: odiar y —como quien no quiere la cosa— andar pregonando que los aficionados y toreros merecemos todo tipo de castigo divino, incluso cierta clase de empalamiento horrible».

El artista, que se encuentra estos días en Estados Unidos, escribió «El Reich animalista» en abril de 2016, dos meses antes de que presentara en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) de Sevilla su último trabajo discográfico, Romaphonic sessions» dentro de su gira «Licencia para cantar».

Calamaro a lo largo de su verbo fluido señalaba en esta Tercera que «creo no equivocarme si considero que este fenómeno no es más que ignorancia desatada, incluso en ámbitos universitarios afines a la intolerante abolición. El Reich animalista se considera además a sí mismo el protagonista permanente de una buena acción solidaria, curiosamente humanista o rabiosamente animal», pero —según seguía argumentando el artista suramericano en su artículo— «(…) sin embargo, desnuda un bestialismo intolerante, una profunda pereza intelectual y un peligroso desapego por la sensibilidad correcta, por la vida satisfactoria y la natural tolerancia que impone la vida satisfactoria y la natural tolerancia que impone la convivencia.

Publicado en ABC

Foto Pepe Ortega.

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Calamaro: “Ser aficionado a las corridas de toros no te convierte en un asesino sádico”

No me tengas piedad porque soy de verdad y me puede hacer mal.

De S y S.

Andrés Calamaro se refirió a la polémica que se generó tras sus declaraciones sobre las corridas de toros y el mundo canino. “Ser aficionado a las corridas de toros no te convierte en un asesino”, dijo.

Luego de ver las repercusiones de sus declaraciones, Andrés Calamaro, quien defendió las corridas de toros y criticó a la industria canina, tomó su cuenta de Facebook para realizar un extenso descargo.

Conocido amante de las corridas de toros, Calamaro defendió a la fiesta brava y cuestionó a la industria canina al decir que “No sé por qué se ataca este mundo taurino. Puede haber una conspiración de los fabricantes de comida para perros”. Y argumentó: “Mientras mucha gente se muere de hambre, se gastan miles de millones de dólares en alimentar perros y cortarles el pelo (?) Es perverso, porque además el cariño que le depositamos a un perro es el que le restamos a nuestras propias familias en algunos casos”.

Sus dichos causaron polémica, y amantes de los animales salieron a cruzarlo. Tras leer la catarata de mensajes negativos, el cantante expresó en Facebook: “Lamento las molestias ocasionadas en relación a mis recientes declaraciones que pudieran haber atentado contra la integridad moral de la gran secta de buena gente aplatanada por los slogans de lo que graciosamente llamamos ‘la corrección política'”.

Y agregó: “Servidor detecta un desfase entre la proliferación de fotos con perros y la poca reacción frente a las tragedias del mundo: diez millones de niños van a morir este año. Una noticia que debería unirnos a todos en torno a una preocupación profunda. Aficionados a las corridas de toros hay millones en grandes ciudades, poblaciones y pueblos (?) Y se merecen el mismo respeto que cualquiera. Yo no soy portavoz (no más que espontáneo) de la tauromaquia ni de la muerte de un vacuno”.

Y volvió a defender las corridas al decir que “Ser aficionado a las corridas de toros no te convierte en un asesino sádico a menos que hayas matado con alevosía a otra persona”.

Luego, se refirió directamente a quienes lo criticaron duramente, y hasta insultaron, a través de las redes: “La libertad y el respeto a las personas son columnas fundamentales de la vida civil, el don de gentes y la sociedad toda. Lamento haber herido en el honor y la sensibilidad de almas tan bellas como angelicales, personas tan sensibles que, heridos por un sable sin remaches, no pueden contener sus insultos (?) Mi afición consiste en presentarme en la plaza y ver pacíficamente el desempeño de los toros y los toreros (?) Nadie merece ser insultado por una masa enfurecida que no da la cara. El toro puede defenderse del torero (?) Pero en la selva donde pian pájaros azules que cotizan en Wall Street (o en Facebook o en el foro que corresponda) solo se trata de un ejercicio catártico y poco valiente, consistente en tirar piedras y esconder la mano”.

En otro post, una suerte de ensayo en el que se pone en la piel de “El Hambre”, con la “Honestidad brutal” que lo caracteriza, Calamaro apuntó hacia quienes se muestran en contra de las corridas de toros pero que su alimentación se basa en asado, cerdos y peces, entre otros animales. Además, ahondó sobre el “capitalismo perverso” y la forma en la que la gente gasta su dinero en sus mascotas, permitiendo, de esta manera, “un mundo de desigualdades radicales” que terminan con la muerte de inocentes (como los niños)

“Sé que los ciudadanos de a pié tienen sus preocupaciones diarias y muchas veces se olvidan de mi permanente asesinato (soy el hambre), también están atareados demostrando ser buenas personas, adoptando mascotas en las que van a invertir un dinero que podría salvar vidas”, reza una parte del texto.

“Es frecuente encontrar en el Facebook fotos de mascotas dulces, algunas recién llegadas a un hogar necesitado de cariño: darlo y recibirlo. A mí me gustan muchos los perros, siento la misma ternura que cualquiera, jamás los maltrato, los respeto y los puedo tratar como a personas. Pero soy el hambre y es posible que muchos se defiendan de mi comiendo un perro o un gato rosarino. Aceptamos la ingesta de animales muertos pero no resulta ni mucho menos suficiente cuando yo (el hambre) dispongo de mi campaña de asesinato de inocentes”, manifestó Calamaro como “El Hambre”.

Por último, el cantante manifestó: “Habiendo vivido una verdadera dictadura dura, me encuentro perplejo por el escarnio y consiguiente linchamiento mediático al que me someten por ejercer el derecho humano y divino también conocido como: Libertad de expresión”.

Fuente: Entre Ríos

Feliz cumpleaños Andrés A.K.A. @Barksdale666

…y sí te falta una imagen quiero que me recuerdes así, con el viento en las velas.

Hablar de Calamaro es hablar de recuerdos, de memorias, de viajes, de viejos amores y de desamores que (quizás) ya olvide. También es hablar de los amigos que ya no están y de los que todavía siguen aquí.

Para mi hablar de Calamaro es hablar de vida, porque no entendería (ni soportaría) vivir sin música y especialmente sin su música, que ya forma parte del soundtrack de mi vida.

Mucho tinta se ha derramado en el nombre de Andrés Calamaro, muchas cosas que se han escrito han sido verdad, otras no tanto, pero lo que en verdad importa y que vale mas allá de todo lo que se escriba o se diga, lo podremos encontrar siempre en su música, ahí es donde estará por siempre congelado el arte atemporal que Calamaro ha cultivado por mas de 35 años.

Larga vida al rock, a la tauromaquia y a Andrés Calamaro.

Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.

Este 22 de agosto la música está de fiesta, porque uno de sus más grandes exponentes cumple un año más de vida. Y es que el polémico, irreverente y uno de los más grandes defensores de la tauromaquia del siglo XXI Andrés Calamaro, cumple 54 años.

Calamaro, nació el 22 de agosto de 1961 y debutó en la música en 1978 junto al grupo Raíces para luego enrolarse en formaciones como la Elmer Band y Los Abuelos de la Nada. Después de un conseguir un exito importante con Los Abuelos, salio de la banda en 1985 y comenzó su carrera de solista con “Hotel Calamaro”, producido por Charly García. Posteriormente Calamaro publicó el álbum “Vida cruel”, en 1985, e inició su trabajo como productor de bandas como Los Fabulosos Cadillacs y Enanitos Verdes.

En 1988 y 1989 salieron a la venta, respectivamente, los discos “Por mirarte” y “Nadie sale vivo de aquí”, con los que demostró su independencia y madurez musical.

En los 90s, emigro a España donde fundó junto Ariel Roth y Julián Infante, dos integrantes del grupo Tequila la emblemática agrupación Los Rodríguez, para luego, en 1997 después de un enorme éxito con el grupo, retomar su carrera como solista con la edición del álbum clásico “Alta suciedad” al que le siguió “Honestidad Brutal” y “El Salmón”, tres obras monumentales en un lapso de apenas 4 años.

Tras un periodo alejado de los estudios, regreso con “El Cantante” y “El Palacio de las Flores”.

Actualmente esta promocionando un libro de su autoría de nombre “Paracaídas y vueltas. Diarios íntimos” así como su ultimo disco, titulado “Hijos del pueblo”, producto de la gira que realizo por algunos sitios de México, en mano a mano con Enrique Bunbury.

Twitter @LuisCuesta_

Andrés Calamaro a los Anti Taurinos: ¿Perdieron la capacidad de admirar, solo saben odiar o detestar?

MASTER CALAMARO: Por lo que mas quieras, no me pises mis zapatos de piel…y todo lo demas también.

De SOL y SOMBRA.

Hace unos días se inició una fuerte polémica dentro de la cuenta de la red social Facebook del músico argentino Andrés Calamaro, quien después de publicar algunos comentarios a favor de la fiesta brava recibió palabras negativas por su afición a los toros.

Luego de ser insultado por fanáticos en Facebook, Andrés Calamaro publicó una respuesta para todos aquellos que lo acusan de disfrutar de su aficion.

Actualmente ya no se pueden encontrar las publicaciones hechas por Calamaro, pues fueron eliminadas de su cuenta en FB.

El  gran músico argentino se presentará en Puebla al lado del español Enrique Bunbury el próximo 6 de noviembre en el Centro Expositor y de Convenciones de Puebla. Pero antes quizas estara este domingo en la Plaza de Toros México junto a su gran amigo Morante de la Puebla.

Respuesta de Andrés Calamaro a los ‘antis’:

Basta de Yihad Antitaurina…

Superen la adolescencia y ajusten sus valores, que los van a necesitar…

El mundo no nos necesita gimoteando por la suerte del más amado de los animales: EL TORO BRAVO…

Enfóquense…

EL ARTE ES DIOS…

Atreverse a definir el arte es para unos pocos…

Tampoco se despachen con insultos ni deseándome daño físico.

Defiendan sus ideas con tolerancia y amor al prójimo.

Yo también soy un animal-humano.

Evalúen la cantidad de televisión e internet que les quema el bocho.

Hagan de cuenta que piensan como personas maduras.

Por lo menos, compórtense como tal cosa.

Defendiendo con argumentos vuestras ideas, por más falacia y desinformación que traigan aparejadas.

No están diciendo que les gusta ver, hacer o leer…

Están manifestándose por lo que (creen) que no les gusta.

¿Perdieron la capacidad de admirar, solo saben odiar o detestar?

¿Realmente creen que aman más a los animales que los taurinos, que conocemos el campo bravo y la ganadería amorosa y natural?

¿Realmente se creen dueños de una moral superior que les da derecho a insultar y desearme males físicos y desdicha?

Reciban un cordial saludo de un hombre culto y libre.

A.C.

Twitter @Twittaurino

Toros y rock: el día que Calamaro le dio la alternativa a Román.

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Hoy los toros, como el rock, son espectáculos cuya industria se encuentra en un momento clave. ¿Tienen algo en común un roquero de fama mundial y a un joven novillero?

Por QUIQUE MEDINA.

VALENCIA. El Estadio Monumental de Lima está abarrotado. Calamaro afronta la recta final de la faena y el público en pie grita olé, se vuelve loco. Entre bambalinas, un chico rubio y delgado de nombre Román disfruta del concierto y es consciente (en su Twitter queda reflejado) de que está asistiendo a un instante inolvidable.

Horas antes, Andrés Calamaro y Román Collado Gouinguenet departían de toros y música en la habitación de un hotel de la capital peruana. El cantante había invitado al joven seguidor. Fue una conversación rápida, pero, antes de finalizarla, el músico argentino se encargó de transmitir su admiración a Román. Tras un abrazo, Calamaro se quedó solo en la estancia, y fue en ese preciso instante en el que Román se dio cuenta de las similitudes del roquero y el torero antes de enfrentarse a la historia.

“Al dejarlo allí solo con sus pensamientos y sus nervios me di cuenta de que el previo es muy parecido. La llegada en la furgoneta al recinto con todos aquellos fans esperándole. Las expectativas de tanta gente en lo alto; cuando más arriba estás más presionado te enfrentas al envite. Y la dedicación: hay que pasar muchas horas fuera de casa; me reflejo mucho en esa soledad que sientes cuando estás lejos de los seres queridos”, cuenta el propio Román a la vez que tararea esa canción de Bohemio (Warner Music, 2013), el último disco del argentino: “Cuando no estás no se abre el paracaídas y salto igual, y me pierdo en habitaciones vacías. Cuando no estás, cuando no estás conmigo”.

Era el 25 de octubre de 2013, dos días después de aquel encuentro, un Román azul pastel y oro cortaría una merecida oreja en la Plaza de Toros de Acho.

LA MONEDA EN EL AIRE

“Paralelismo hay entre un músico, un torero y cualquiera que sea un creador o tenga de sí la consideración de artista. Esos seres especiales tienen la capacidad de emocionar a los demás con lo que hacen. A lo mejor la inspiración del músico es más íntima.

El proceso de composición es privado. El torero, en cambio, desnuda su intimidad en público”, apunta Andrés Verdeguer. Andrés es crítico taurino, periodista musical y, de vez en cuando, pone discos en algún garito de la ciudad.

En su concurrido blog, Cornadasparatodos.com, se habla de política, de música y, claro, de toros.

Salva Ferrer, periodista y crítico taurino en El Mundo y la Cadena Cope, dice que le “pone” Marea, Barricada o Rosendo (Vergüenza torera, por cierto, lleva por título su último disco).

Ferrer, aunque reconoce que antes se queda con una corrida de toros, ve claras similitudes entre las dos actividades: “El espectador paga una entrada y tiene unas expectativas. Es el momento pleno del artista para el que entrena y ensaya muchas horas. Los previos, los nervios de los sujetos activos y pasivos que intervienen en el espectáculo. Pero claro, el músico se puede estar tomando unas cervezas antes del bolo. El torero, en cambio, pasa sus horas más angustiosas. En la habitación del hotel de un torero no hay gente, ni cubatas, ni chistes. Hay soledad y miedo. Responsabilidad sí, como en los camerinos”. Otra similitud, señala el informador: “las yemas y las muñecas, toreros y músicos. Tienen que estar engrasadas. Y el alma, el sentimiento”.

Pablo Cabanell es un asiduo de las salas de conciertos valencianas y un activo DJ que opera bajo el apelativo de Tom Courtenay (como el actor inglés y la canción de Yo La Tengo). Dice ir poco a la plaza últimamente porque se considera “muy torista” y (“no abundan corridas de éstas por nuestra tierra”). Prefiere verlas en Canal Plus cuando llega del trabajo. En su casa todavía conserva fotos de cuando era pequeño disfrazado de torero, pero no fue hasta los 20 años que comenzó a sumergirse en “la literatura y el hechizo taurino”.

La edad parece la idónea pues, como apunta Salvador Ferrer, “el toreo es un espectáculo que requiere capacidad analítica, una cierta madurez”.

Cabanell dice que, si le dan a elegir, se queda “con una buena tarde toros; aunque una mala puede ser los más aburrido del mundo y eso no suele pasar con los conciertos”. Nick Cave y Esplà le han marcado por igual.

Curiosamente, Andrés Verdeguer señala que, a diferencia de un concierto (“que no deja de ser la interpretación de lo ya creado y casi siempre conocido”), “la corrida es una moneda al aire a favor de la imprevisibilidad”. Casualidad o no, La moneda en el aire (Mushroom Pillow, 2014) lleva por título lo último de La Habitación Roja y precisamente su batería, Jose Marco, es un taurino confeso.

El percusionista se aficionó a las corridas de toros después de ver, junto a su padre, salir a hombros a Ruiz Miguel, Esplá y José Luis Palomar, con una de Victorino, en Las Ventas, en la famosa corrida del siglo, el 1 de junio de 1982. Jose Marco, que quiere dejar meridiano que es el único componente del grupo al que le gustan los toros, tiene claro que si le dan a elegir se queda antes con un concierto, pero vibra tanto al recordar la actuación de Noel Gallagher en el FIB, como al evocar la eterna faena de José Tomás que presenció en Nimes.

ETIQUETAS, QUE NO SELLOS

Sabíamos como aficionados a Camarón, Jaime Urrutia, Sabina, Morente, Loquillo, Kiko Veneno o Serrat. Más sorpresiva es la querencia taurina de Paul Simonon de The Clash (ha homenajeado la Fiesta desde alguno de sus cuadros), de Calexico (sólo hay que escuchar su álbum, Hot Rail – Quarterstick Records, 2.000-) o de los neoyorkinos San Fermin, autores del recomendable álbum, Daedalus (2013), cuya portada es toda una declaración de intenciones.

Andrés Verdeguer ha llevado la ligazón entre tauromaquia y música en directo a la práctica a través de la iniciativa Rock&Bou, conciertos en la misma plaza paralelos a las Ferias. “Se trata de un intento de abrir las puertas, de renovar el discurso, una apuesta por hacer más atractivo el día de toros e intentar quitarle un puñado de etiquetas. Porque de eso también va cargada la tauromaquia. De absurdas etiquetas que no se van ni con lejía”, dice el periodista.

Ferrer también cree que “la música es más neutra, no está tan politizada”. Si bien, el periodista reconoce que “gente como los cantautores que reivindican normalmente ideas de izquierda, sí sufren ese problema tan grave y asqueroso en España que es el encasillamiento y la etiqueta. Y me consta que eso cuesta actuaciones en unos ayuntamientos de un color o de otro. Te gusta un estilo de música o no. Pero no hay gente anti ópera, anti rock, anti indie, anti flamenco. Te llena o no te llena. Vas o no vas, que es lo que debería suceder con el toreo. Sin más. A mí me gustan los toros desde niño y me llena mucho más la música de Barricada o Los Suaves que el flamenco, que casa más con los toros. Hay mucho prejuicio, mucha etiqueta”.

Para Verdeguer los toros y la música popular cojean de un mismo pie. “Se parecen en que falta tanta cultura musical como cultura taurina. Que hay un mainstream dominante. Pero ambas gozan de enorme riqueza y variedad. Pero como es costumbre, para justificar un artista, un estilo o un movimiento lo hacemos negando lo otro. Pablo Alborán o Los Planetas. Domecq o Victorino.

Pero vamos, el déficit mayor lo presenta la industria taurina por lo cerrada al exterior que ha estado y lo poco y mal que se ha comunicado. Y eso que te pones a hacer números ciudad a ciudad y, tras el fútbol, o incluso por encima en algunas, los toros siguen siendo el segundo espectáculo de más tirón.

Eso también pasa porque la industria del toro ha funcionado deslavazada o sin darse cuenta que era una industria. Yo creo que todavía no se ha dado cuenta de ello. Por ejemplo: ha habido campañas para fomentar la lectura, el cine, el teatro, el baloncesto… ¿y el mundo de los toros, a qué espera para hacer su campaña?”.

LA MUERTE

En una nave del polígono de Foios vuela al viento La leyenda del tiempo de Camarón. Allí entrena, torea de salón, Román. Para el novillero la música es parte importante de su vida. En su MP3 lleva temas sueltos de Quique González, Beatles, Frank Sinatra o Calamaro. “Escucho mucha música y variada, aunque para entrenar me pongo flamenco; me acompaña mejor en esos momentos, me ayuda a inspirarme”.

“Yo al toreo cada vez veo que va más gente joven, cada vez hay más colectivos como Tendido Joven de Valencia, y eso se nota”, asegura Román.

Jose Miguel Espinosa, un conocido DJ de música electrónica, es aficionado a los toros desde los 17 años y asegura que “Román tiene todas las papeletas para convertirse en figura”. Pablo Cabanell reconoce que el mundo de los toros lo vive “más en soledad porque no tengo amigos con los que comentar y sin embargo en los conciertos sí”.

Verdeguer piensa que “algunos verán los toros como algo obsoleto, otros como algo cruel, otros como algo de derechas y eso pasará siempre. Pero el futuro depende del mismo sector”. Para Salva Ferrer: “el toreo es un hecho cultural ancestral pero sobre él recaen estrategias actuales y modernas. Las redes sociales, internet, la publicidad. Los grandes toreros siempre han sido mitos, héroes, ídolos del pueblo”. Rockstars al fin y al cabo y si no que se lo digan a toreros 2.0. como Manzanares con más de 122.000 seguidores en Twitter y cara visible de potentes firmas de moda.

De madre francesa, Román Collado aparcó sus estudios en el Liceo Francés de Valencia por el toreo, quedando a las puertas de la universidad. En marzo de 2012, tras su primera faena Valencia, el prestigioso empresario Simón Casas le echa el lazo y pasa a ser su apoderado. A partir de ahí su vida da un vuelco y ahora es uno de los novilleros con mayor proyección de los últimos años.

Andrés Calamaro también dejó los estudios por su carrera musical. Hasta llegar a Los Rodríguez (cuando desembarcó en España en los 90) también tuvo que lidiar con situaciones de riesgo, en varios grupos y en solitario.

Román está nervioso y con ganas ante la actuación del sábado. Las de los próximos días serán (tiene dos en Fallas) sus últimas corridas en Valencia como novillero. En junio de 2014, en Nimes (Francia), tomará la alternativa. El Juli será su padrino. Quizá ahora será Calamaro el que mire el espectáculo desde la barrera. Y mientras sabrá que, pese a su dilatada carrera, admira lo que hace ese chaval de 21 años. Él le canta a la muerte, pero no la mira a los ojos.

Vía http://www.valenciaplaza.com/ver/123772/toros-y-rock-el-dia-que-calamaro-le-dio-la-alternativa-a-roman.html

Monumental.

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Por Andrés Calamaro.

Era de esperar, aunque siempre puede esperarse mas. En algun momento de la previa habia considerado posible que la expectativa grande que -despertaba la tarde de ayer- fuera balanza inclinandose para el tercero en “discordia”, que venia en racha, habiendo cortado tres orejas en Madrid y sumando de a pares en La Mexico.

Suerte en el lote y viento en popa para Joselito, que tenia el publico en el bolsillo con el primer lance, quizas desde antes del paseillo.

Lo cierto es que Joselito Adame tiene poderío y repertorio, las cosas le salen y el publico se tomo el triunfo (dos orejas que no fueron mas porque no quiso la espada en el sexto de la tarde) como una cuestion de orgullo nacional y cierta animosidad -que no entiendo a cuento de que venia- en una jornada esplendida de cartel pero insuficiente en condiciones animales. Pero tarde para disfrutar.

El Pana ya era un veterano bohemio hace diez años y revalido la gloria en “el final” de su carrera, en 2007 cuando brindo historico “a todas las prostitutas que le dieron amor y cariño” … Entonces era un idolo y un torero agitanado, muy mexicano, un poco payaso pero con mucho repertorio y una forma muy original de hacerlo todo. De vestirse, de caminar, de presentarse con el puro-habano y con mucha cara.

Durante la mañana del domingo me empape un poco con algunas corridas historicas de RodolfoRodriguez “El Pana” y descubri detalles grandes, variedad inusual y una forma particularisima de redondear una faena. Si algo no puede discutirse a El Pana es que fue unico.

Ya era veterano en 1995, volvio a brillar en la la segunda mitad de los dosmiles, y ayer intento una despedida definitiva que quedo en poco. O en mucho, porque el Pana es mucho Pana, y porque asi son los toros. A veces salen buenos y a veces no ayudan.

Pero al que le gusta el toro le gusta el toro.

Llegamos con la ilusion de un cartel de historia, que completaba mi amigo Jose Antonio Morante de la Puebla. El artista, el duende, el heredero de la tauromaquia sevillana centenaria. Entre el publico (el ambiente era estupendo) llamo la atencion la densidad de los “reventadores”, aquello que en el lenguaje de internet se conoce como “trolls”, con la extraña mision de oponerse con groseria y romper el hilo espiritual de la tarde.

El respetable se volco con Joselito en un unico “Ole y ole y mas ole” … No necesito demasiado Adame para hacer suyo al publico, llego dispuesto a ofrecer mucho y su triunfo es inobjetable; mostro variedades, conocimiento de los terrenos, valor y ambicion; y enredo a la gente en esta desafortunada cuestion de orgullo (el orgullo no es el desafortunado) que se cobro como “victima” al Sevillano que recibio divisiones, aplausos tibios en el quinto y mas de un grito inoportuno.

El publico dominguero se hace el que no entiende el toreo bueno de Morante, o no son Morantistas dispuestos a saborear los detalles de bondad y hondura del de La Puebla.

Como suele ocurrir -en tardes de estas características- Morante resumio en su primero y fue voluntarioso con el segundo de su lote (no tuvo suerte en el sorteo) al que le saco los lances buenos.

En callejones se respiraba emocion, la aparicion de El Pana con su habano extra large y sus andares, el triunfo predestinado de José Adame y los morantistas pendientes de cada gesto de este torero de conceptos puros de arte flamenco.

Para los “bochincheros” el chiste de la sobremesa fue dejar sentado el contraste entre auparlo a Joselito en un unanime “ole” y renegar del estilo conceptual del artista español. Y a todo esto El Pana se fue como llego, con sus andares peculiares, su doble puro habano y su leyenda. Ni mucho mas ni nada menos.

El Pana y Morante en carne y hueso, quizas demasiada espectativa para reflejarse en los resultados reales, como viene siendo costumbre el ganado fue insuficiente y no llevo a la Monumental el alma que necesita el toreo para convertirse en musica callada y eterna.

Llegue al coso con la cuadrilla de José Antonio, escuchando Antonio Mairena como es costumbre.

De vuelta en el hotel nos encontramos con el talentoso y entrañable Alejandro Talavante. Con Morante y Talavante dejamos atras los sinsabores de una tarde que fue de Adame para hacer nuestra la noche.

La reunion cumbre fue regada con el dulce humo de la planta mas sabia de Mexico junto con el agave azul del tequila, llego la cuadrilla y aquello fue un recital de buen humor, todos hablando de un partido de futbol que habia enfrentado diestros españoles y mejicanos días antes. Se adivina que Alejandro siempre jugo bien al futbol … y Jose Antonio tambien.

Despues bajamos a cenar al restorán frances en la planta baja del hotel … me sente entre Talavante y Jose Antonio, brindamos con caballitos de Tequila y nos reimos.

Le pregunte a Alejandro por el futbol porque tiene pinta de haberlo jugado bien toda la vida … Parece que en algun momento se tomo en serio el asunto balompedico, pero la vida le puso por delante el destino torero, se encontro con el toro y en el toro se hizo a si mismo, torero de talento y pies juntos, de la escuela de Antonio Corbacho, la misma del Principe José Tomás de Galapagar.

“Es que esto es eterno, esto es eterno” … me decia Alejandro.

No me dio el cuerpo para seguir de farra con los toreros, que se acostaron tarde …

Yo volvi a mi noche abstemia de insomio. Clausure asi un fin de semana que alterno entre los lazos familiares de tres generaciones de hermanos, sobrinos y sobrina-nieta; grabando para Briseño y Juancho Sosa Rosel … Una noche de pizza y boxeo, que termino en una tertulia intima y torera; y un domingo entero dedicado al toro … que me traigo secuestrado en forma de fotografias y recuerdos.

Y el eco de la gracia flamenca y gitana que se resume en una frase : “El mundo se divide en dos, Sevilla y Cadiz” …

Via: http://calamaro.com
Twitter: @Barksdale666
Foto: Calamaro.

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Morante: el torero loco y genio.

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Por: VÍCTOR DIUSABÁ ROJAS.

¿Quién es este tipo que hace que Andrés Calamaro diga que prefiere verlo torear a disfrutar de Bob Dylan en Nueva York?

¿O qué tiene acaso para que el mismo Calamaro jure, quizás poniendo su mano sobre la historia del rock, que ver sonreír al fulano es como ver sonreír a Elvis? ¿Por qué este hombre –ni tan alto ni tan bajo y más bien regordete– hace que Joaquín Ramos, el del Real Madrid, lo llame, casi con reverencia, “maestro”, y luego, en un estadio de fútbol, lo evoque cuando celebra los goles con un capote de torear mientras los ultras en la tribuna aúllan el ¡olé!?

Sí. ¿Quién es este tal José Antonio Morante de la Puebla que no más hace dos días, en Manizales, llegó a eso que llaman patio de cuadrillas de la plaza de toros de esa ciudad vestido con sombrero de feria y abrigo tres cuartos de paño, zapatillas y pañuelo de colores anudado a la garganta, y todos, los de afuera y los de adentro, centenares de personas en la plaza y en la calle querían hacerse una foto con él o que les firmara sobre un pañuelo, una camisa o un trozo de papel periódico?

Un loco. Para todos, nada más que eso: un loco. Incluso para sus médicos, que en el 2005 tuvieron que ponerlo bajo los efectos de electrochoques para luchar contra el trastorno de despersonalización que ha padecido. Y no menos para sus fanáticos, solo que para ellos es algo más que un loco: Morante es un loco genial. Y para sus contradictores, un loco que vende muy caro lo poco que, según ellos, hace. Y para los que no lo conocen, entre ellos los antitaurinos, es un loco que debe de estar loco para hacer lo que hace.

José Antonio Morante Camacho es torero desde hace rato. Él mismo dice que desde que su madre, Josefa –a quien todos le dicen Pepi–, esperaba su nacimiento en el sur de España. De eso hace casi 35 años, porque Morante tiene 34 años y 3 meses. “Ella lo presentía”, dice. Y tuvo que ser, porque el niño solo tenía 5 años cuando ella lo vio darle un trapazo a una becerra. Ni se espantó ni se lo prohibió. Las fotos las guarda como cualquier madre guardaría las de otro niño el día de la primera comunión.

Y hay otra prueba, incluso anterior: apenas entendió el papel que los Reyes Magos tienen en su tierra (traer los regalos) y pudo armar unas palabras, José Antonio pidió un vestido de torear. Gaspar, Melchor y Baltasar lo enredaron con otras cosas, hasta que le llegaron con un trapo rojo y una espada. A los casi 10 años tuvo por fin lo que quería, pero prestado; un empresario le facilitó chaquetilla y taleguilla para una función.

Ahora tiene todos los que quiere. No son vestidos comunes. Como su toreo, el vestuario de Morante es diferente. Buena parte de él no tiene piezas que brillen, como sí ocurre con casi todos sus compañeros de oficio. El negro suele ser un elemento más bien común en él, ya sea como telón de fondo o como bordado. Igual, como buen sevillano, hay días en que se arrebata y viste de rojo carmesí con corbatín verde.

Es un hombre rico. Vive donde nació y todo indica que allá terminará sus días (bueno, con el toro nunca se sabe). El lugar se llama Puebla del Río. Está muy cerca de Sevilla y es una aldea de agricultores. Las callecitas son estrechas y las casas, todas blancas, iluminan las noches. Una vez se hizo torero, José Antonio se volvió Morante de la Puebla, en homenaje a los suyos.

Aunque les ha dado más que eso: la Puebla, como la llaman los andaluces, es centro de sus inversiones. Tiene una casa que está a orillas del Guadalquivir, un río y un sueño que transcurre por allí y por buena parte de Andalucía, un bar gigantesco (Burladero) que a veces atiende detrás de la barra, y más cosas. Por eso hoy, antes que ‘cigarreros’ (el extraño gentilicio que les colgaron hace siglos a sus habitantes, por fumar más que cosacos) los habitantes del pueblo son ‘morantistas’, fanáticos de Morante.

Por supuesto, ‘morantista’ en Argentina es el cantante Andrés Calamaro y ‘morantista’ en Estados Unidos es un pintor, Robert Ryan. ‘Morantista’ en España, aparte de Ramos, es Joaquín, el futbolista que ahora hace de compañero de Juan Guillermo Cuadrado en la Fiorentina. Y ‘morantistas’ en Colombia son, entre otros, dos prestigiosos médicos cirujanos: Manuel Riveros y Diego Márquez.

Un credo

¿Pero qué es ser ‘morantista’? Creer en Morante y en nadie más. No solo cuando está bien, lo que no siempre pasa, sino cuando está mal, que sucede más a menudo de lo que todos quisieran. Y es que José Antonio es (¿cómo decirlo?) de un temperamento artístico voluble. Aunque si alguien lo explica a la perfección es el periodista y crítico taurino Antonio Caballero, que lo vio naufragar una tarde en Bogotá: “Él es eso que se llama un torero de arte. Y el arte de Morante es indecible, salvo, dicho por él mismo, cuando le da la gana. Es decir, cuando le gusta su toro. Si su toro no le gusta (…), se limita a pegarle tres o cuatro machetazos con la muleta por la cara y a matarlo como salga; tampoco se esfuerza por matarlo bien”.

Es ahí cuando quienes no quieren al De la Puebla en el medio taurino lo llaman con desdén “loco”, o cosas peores que riman con su nombre.

Pero los ‘morantistas’ no se arredran. Qué lo van a hacer, si son capaces de viajar a verlo hasta Ronda (España), como lo hacen Robert Ryan, desde Scottsdale, en el estado de Arizona, o Riveros, desde Bogotá. “Morante me hace creer en el toreo. Él se dibuja y yo lo que intento es trazar esa línea”, dice Ryan, el pintor, mientras el médico Riveros lo ve como fuente de inspiración de sus reputadas obras de escultor, por “el toreo romántico y el carácter añejo y el asombro que nos arrastra”. Y quién sabe cuáles de ellos, si no todos, carguen en el smartphone el decálogo del ‘morantista’, que, créanlo, existe.

Vean apenas dos mandamientos, para la muestra:

Uno: “Si torea Morante, el ‘morantista’ no camina: levita. En el trabajo, piensa en Morante. En el carro, piensa en Morante. Y, por supuesto, no va a la plaza vestido como el que va a comprar el pan. No. Un ‘morantista’ se viste de domingo para ver a Morante. Porque es Morante”.

Dos: “El ‘morantista’ siempre tiene excusas y argumentos. Si Morante no tiene el día o no la hace o no está o no quiere verlo (al toro), seguros estamos de que sus razones tendrá. Y si no las tiene, nos las inventamos, que para eso somos ‘morantistas’ y dejamos volar la mente y los sueños”.

Esa es solo una cara de la relación. La otra parte de la filosofía de vida de José Antonio Morante de la Puebla, que convierte a la vez a sus seguidores (perdón, a sus militantes) en dueños de muchos detalles que ayudan a marcar aún más la diferencia frente a otros toreros.

Por ejemplo, es fanático del boxeo y los gallos de pelea, lo que le daría argumentos a un antitaurino para llamarlo, con desprecio, loco. Solo que no cruza golpes con nadie, le tira jabs y ganchos al viento. Y los gallos son pacíficos, son sus mascotas. Como lo son los burros, animales a los que quiere más que a los caballos porque “esclavizan menos”.

Morante no se confiesa creyente, pero admite que hay una fuerza superior que más vale tener en cuenta. Calamaro le escuchó decir alguna vez: “El arte es Dios”.

Y está seguro de que una de las razones de que la fiesta de los toros pasa por las que está pasando es porque los políticos le raparon el espectáculo al pueblo.

Pinta. No hay muchos testimonios de qué tan bien o tan mal lo hace. Y es un adorador del flamenco. Cuando torea, por ejemplo en el Puerto de Santa María o en otras poblaciones donde ese género musical es palabra de Dios, lleva, o le caen, caravanas de cantaores que alargan las tenidas hasta el amanecer. Allí se anima a hacer coro, aunque, como lo confesó una vez, le va mejor imitando a Raphael.

Pero, lo más importante, ¿por qué Morante es torero si podría ser, con ese aire, músico de Calamaro, o sparring de pesos medianos, o futbolista, ya que se muere por w?

Como se lo dijo el otro día a otro ‘morantista’, Antonio Gala, maestro español de las letras: por instinto. “Un instinto oculto, como animal. Uno es torero y ya está. Y no por ponerte delante de un toro lo eres. No todos los que se colocan delante de un toro tienen ese instinto”.

Un instinto que también se puede llamar locura, apenas una de las tantas de un hombre llamado Morante de la Puebla, el loco que quién sabe con qué salga hoy en alguna plaza de toros, de algún lugar del mundo.

Via: http://www.eltiempo.com/colombia/eje-cafetero/morante-el-torero-loco-y-genio_13352196-4