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En Guadalajara: Cerrojazo de medio nivel…

José Adame.

De Los Toros con Verdad Por Francisco Baruqui.

No se movía la hoja de un árbol en una tarde diáfana de cielo y clima que invitaba a toros y…  Y la gente se metió al coso haciendo una entrada de tres cuartos, estupenda, con un público variopinto, característico cuando se amalgama el aficionado al toro por un lado, y por el otro al caballo con el rejoneo.

Y quiere que le diga una cosa, qué preciosidad la Escaramuza Charra que abrió festejo, integrada por un grupo nutrido de amazonas impecablemente vestidas a la usanza, guapas, haciendo gala de montas de lujo, que ofrecieron galopes, giros y destreza, con una sincronización magnífica, con el ritmo y la armonía que arrancaron carretadas de aplausos.  Mi enhorabuena por tan excelente espectáculo de lujo nacional.  ¡Viva la belleza jalisciense…!

Y ya para la corrida, un encierro con hierro y divisa de Los Encinos del prestigioso criador Eduardo Martínez Urquidi, estupendamente presentado con trapío, romana, cuajo y astifinas defensas, que es ejemplo de cómo debe cumplir un ganadero para una plaza de primera como es la de Guadalajara.

Predominando el pelaje cárdeno en distintas tonalidades, los ejemplares cumplieron en varas acometiendo y metiendo los riñones, para en el último tercio manifestar claridad, nobleza, fijeza y buen son, como a la vez algunos denotando cierta flojedad que se desbordó con el sexto que cerró plaza, un astado que desde salida acusó invalidez doblando los remos y desplomándose en la muleta.

Sé de la gran afición que tiene el criador y el empeño con el que lleva su ganadería, como también se estará dando cuenta que hay que buscar más casta, cuando por estilo y clase está bien cubierto, pero está faltando emotividad, ése factor indispensable que en el auténtico toro de lidia debe haber.  Con todo, la corrida tuvo movilidad; cosa será añadirle a sus ejemplares mayor transmisión, que sangre buena, no se dude, la hay.

Joselito Adame salió con ganas, se le veía en su actitud a lo largo de toda su actuación, desde lancear a la verónica cargando la suerte, como quitando por ceñidas chicuelinas que se le corearon, para con la muleta aprovechar lo noble del de Martínez que metía el morro con cadencia y recorrido, fijo en el engaño, instrumentándole el aquicalitense series de toreo por abajo al natural y ayudados con la derecha rematados con sendos de pecho.  Su faena tuvo estructura y buen ritmo, intercalando molinetes, tanto con la diestra como con la izquierda por los dos lados, ante un toro que seguía la zarga con más voluntad que brío, y que cuando le pidió la muerte a José, perfilado en corto y por derecho lo estoqueó con la suerte de recibir de impecable ejecución, cobrando entera para ganarse una merecida oreja.

Con el quinto, más voluntad que lucimiento con un astado que le regateaba la embestida y con el que estuvo perdido con la tizona, con cuatro pinchazos y descabello al segundo golpe para pitos.

Sigo creyendo que Octavio García El Payo es torero de la montera a las zapatillas, de los mexicanos que cuenta con el don del arte en su corte y expresión.  Su actuación fue entonada, haciendo gala de temple, tanto de capote como de muleta, plasmando la verónica bajas las manos y jugando los brazos para media que se le jaleó, como en una labor bien planteada que tuvo gusto en toreo por abajo con naturales y derechazos bien rematados con cambio de mano y ligando el de pecho.  Se equivocó al ordenar un segundo puyazo de más al “encino”, que poco a poco se le fue parando, para con la espada pasar las de Caín, cuando aprecio que no se pasa en el embroque, encela poco estrellando el engaño y quedándose en la cara, pinchando en varios viajes para escuchar silencio y pititos, cuando de haber estado certero, habría podido tocar pelo.

Con el sexto, auténtico inválido, voluntad, tesón y empeño que no tuvieron correspondencia dadas las condiciones del burel al que despenó de dos pinchazos y estocada entera.  Mejor suerte para la otra y a corregir tranquillo.

Y ver a Pablo Hermoso de Mendoza con su cuadra de monturas toreras hace que el aficionado al rejoneo y al caballo concurra a la plaza.  Indudablemente que su maestría alcanzada en una ya larga carrera que le da veteranía, hace que su monta de lujo y el dominio con el que maneja sus equinos, aunado a un temple que hace llevar prendidos a sus astados de los cuartos traseros y la cola, clavando rejones de castigo y cortos que le valieron las palmas.  Perdió un apéndice del que abrió plaza por andar perdido con la hoja de peral, la de muerte, pinchando en repetidos viajes para llevarse rechifla sonora.

Sonora rechifla que en el cuarto, dentro de su mismo tenor de actuación, tras de un pinchazo, hundir el rejón para llevarse un trofeo.
Por cierto, tras de doblar su primero, un “anti” semidesnudo intentó hacer el numerito con rotulito y todo, afortunadamente los policías lo pescaron luego de hacerles dos o tres quiebres que me hacen pensar…  ¿No estaría en su futuro más que “anti” ser recortador..?  Pero, claro, con un toro en puntas enfrente.

Ahh, y el reloj parado. ¿Estarán esperando que Roberto Cantoral con otra canción lo repare..?

A ver si para octubre habrán conseguido un relojero…

Publicado en El Informador.

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De los Toros con Verdad: Con enorme Perera se dio entretenida tarde 

Miguel Ángel Perera. Foto por Jorge Alberto Mendoza.

Por Francisco Baruqui.

Con todo y que la tarde invitaba a toros, clara, azulada de cielo sin nubes y clima más que agradable, la entrada resultó de un tercio de plaza para la segunda parte de la temporada tapatía.

Corrida de San Miguel de Mimiahuapam de Don Alberto Bailleres variopinta, que tan salió el mulato como el cárdeno y predominando el pelaje castaño. Toros con crianza, romana y astifinos de pitones; cinco serios con imponencia, galopando poco y sí los más con trote cochinero, que recibiendo puyazo por cabeza ya que acusaron justeza de fuerza, llegaron al tercio último con medida movilidad, varios regateando pero al acometer claros, con nobleza colaboradora como otros faltos de emotividad y transmisión, lo que era perceptible en el tono de las faenas.

Y escribo esto, porque los alternantes tuvieron que echar mano de su sapiencia, expresión y oficio —cada uno de los tres a los niveles de su momento profesional— para brindar actuaciones en las que la voluntad, el empeño y los deseos justificaron los carteles de cada uno de ellos.

Miguel Ángel Perera, ese torerazo extremeño que me impactó desde su debut novilleril en Las Ventas madrileña, atravesando en un momento espléndido de su carrera; ése en el que dominando a plenitud el oficio, pisando seguro, firme, con poder y mando, le permite inventarse las faenas llenas de contenido, valor y expresión artística, para echar para afuera su esencia torera que le hace justificarse como figura del toreo.

Comprendiendo a la perfección las condiciones de sus toros, con una claridad de mente y un estilo fincado en el temple, en la quietud, en el clavar las zapatillas en la arena girando, sin enmendar más que lo justo, elevó el toreo con ayudados por abajo con la derecha y al natural con la zurda, deletreando los pases, llevando al ejemplar embebido en el engaño, aplicando ritmo, fundando cadencia con la elasticidad de sus muñecas y el leve quiebre de su cintura.

Series que arrancaron el batir de palmas de una afición que se sintió impactada por la proyección de Perera.

Trasteos largos, exprimiendo a los astados sacándoles lo que le podían ofrecer, que no fue mucho, inventándose, repito e insisto las faenas, hilvanando toreo bueno, giros enroscándose embarrado de toro y sendos remates de pecho vaciando con verdad, sacando los pitones por la hombrera contraria para poner toda la emoción y transmitir lo que el burel, medido de casta, no hacía sentir.

Y para cuando tenía los trofeos más que ganados, a su primero propinó pinchazo hondo en todo lo alto de efectos que le mereció una oreja de las de ley, con peso, con importancia, con trascendencia, y en su segundo, tras de escuchar dos avisos dado lo prolongado de su labor, pinchar y descabellar, lo que le impidió tocar pelo de nuevo, pero saliendo a saludar a los medios en medio de sonora ovación.

Torero importante con verdad y autenticismo es Miguel Ángel Perera. Triunfador indiscutible que ha impactado en la afición guadalajarense.

Ignacio Garibay ha dejado de nueva vez justificación de que se trata de un buen torero, que tiene la técnica bien asimilada y cuenta con buen temple, tanto al lancear de capote en verónicas lentas, sedeñas y rítmicas rematadas con medias, como con la muleta buscando el toreo con lentitud, pero en repetidos momentos toreando despegadillo y sobrándose con el pico de la zarga. Se llevó el mejor lote y alcanzó momentos de lucimiento, pero sin la intensidad suficiente, recibiendo aplausos tras de cobrar entera desprendidilla en el que abrió plaza, y pinchazo y entera al cuarto, que con el otro suyo conformaron el mejor de los lotes del festejo.

Y cómo está madurando Diego Silveti…

Se le refleja en su pisar seguro, sintiéndose y desarrollando una actuación lucida, muy acorde al juego que sus bureles le ofrecieron, haciéndose aplaudir en ceñido quite por gaoneras echándose el capote a la espalda y rematando con revolera, para con la muleta…

Con la muleta emociono con un cambiado por la espalda de inicio en el centro del ruedo, y darse a torear por abajo por los dos lados y con ambas manos, cuajando muletazos templados, pasándose cerca al astado, para intercalar desde el molinete como el desdén rematando con pases de pecho que se le jalearon.

Tras estoquear al tercero de entera de efectos, con el más que deslucido sexto que no ofrecía condiciones de lucimiento, regaló un sobrero de la misma ganadería que tampoco era de triunfo, mirándose Diego voluntarioso y con empeño tratando de agradar en todo momento a la afición tapatía.

Creo que Silveti está llegando a esa etapa en la que cuando se domina el oficio, le permite al artista desbordar lo que dentro de sí trae como mensaje artístico de torero. A seguir su camino…

Me queda claro que las corridas en sábado no motivan tanto como las domingueras. Cosa pues de tomar en consideración…

Publicado en El Informador 


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Perera Salva la Tarde en La Nuevo Progreso  Por Edgar Flores.

Se abrió la feria de aniversario de la Plaza de Toros Nuevo Progreso, en sus primeros 50 años de vida, y aunque no resultó como todos esperaban, la corrida inaugural de este serial tuvo matices de interés y poco triunfo, y fue el español Miguel Ángel Perera el encargado de cortar la única oreja de la tarde en el coso tapatío.

Se lidiaron astados de la ganadería de San Miguel de Mimiahuapam, diversos de juego pero cumpliendo todos en varas. Acusaron los tres primeros debilidad y sosería en muleta, pero se dejaron echar mano de los diestros, con la mejor nota el primero y el quinto de la tarde.

El ibérico Perera ofreció los mejores momentos de la tarde. Con su primer astado estuvo en plan de figura, inventándose una faena a un toro parado y soso que no se prestó para el toreo ligado.

Sin embargo, el español pisó terrenos comprometidos, sometiendo a su toro y logrando detalles de mucha calidad, jugándose los muslos y sacando así lo poco que tuvo que ofrecer el abre plaza. Una media estocada de efecto fue suficiente para conseguir la única oreja de la tarde.

Con su segundo estuvo en mejor tesitura, pues su astado ofreció más cualidades para el toreo. Perera firmó tandas de mucha calidad por la diestra que le fueron ovacionadas y coreadas por la afición. Valor, temple y hondura fueron los detalles más destacados de su faena, la que lamentablemente reprimió al fallar con la espada y escuchar dos avisos, para despachar a su último astado de pinchazo hondo y tres golpes de descabello.

Para el capitalino Ignacio Garibay, primero en el cartel, fue una tarde de buenos detalles, pero sin conseguir culminar ninguna de sus dos faenas. Estuvo voluntarioso y con esporádicos derechazos de buena factura con el último de su lote, al que logró cuajarle tandas de transmisión que se le jalearon fuerte. Falló con el acero y dejó ir lo que pudo ser una oreja para su cuenta.

Quien cerró plaza fue Diego Silveti, quien no tuvo una buena tarde en la Nuevo Progreso. Lidió con el peor lote de la tarde y se fue en silencio en los dos de su lidia ordinaria, echando mano del toro de regalo, un astado que pronto desarrolló sentido y con el que sólo tuvo destellos con la mano derecha.

En blanco se fue el más joven de la dinastía Silveti, con la mala suerte en el sorteo que le impidió conectar con la afición tapatía.

Apunte: Regresa Roca

El sábado en punto de las 17 horas, la Nuevo Progreso da vida al cartel de más expectativa en esta feria de aniversario. Regresa el torero peruano Andrés Roca Rey, quien parte plaza al lado de Luis David Adame y el maestro sevillano Morante de la Puebla.

Fuente NTR Guadalajara.

De los toros con verdad: Mucho torero para tan poco toro en Guadalajara…

Por Francisco Baruqui.

Indudablemente que para que la fiesta de toros tenga su verdad, su brillantez, su esencia y su fondo, lo que resulta indispensable que tenga es eso… EL TORO.

Cuando el toro no aparece y lo que queda de casta no es otra cosa que una sangre diluída, aguada, sin lo que la auténtica bravura tiene que es el instinto de acometividad en el embestir, el poder, la pujanza, el brío y el inminente riesgo que se proyecta a los tendidos, cambia el sentido fundamental de la bien llamada FIESTA BRAVA, enmarcada en la emoción de crear arte frente al peligro, por un espectáculo deprimente, monótono, aburrido y tedioso, que más que motivar para batir las palmas en su expresión de grandeza, deriva en el bostezo de aburrimiento que termina en decepción, la FIESTA MANSA.  Así…
Así, resultó el tenor de un esperado festejo con un cartel por cuanto a toreros por demás interesante, pero ¡Ayy con los toros..!

Válgaseme decir que de un hierro original de Campo Hermoso, sólo se lidiaron tres parchándose con otros dos de San Isidro y Villa Carmela.  Increíble parece que programándose una corrida con fuste de espadas con mucho tiempo de antelación, no se tenga el profesionalismo para contar con un encierro de categoría, preparado, bien puesto, y no lo que al final salió, ¡UN AUTÉNTICO FIASCO!

Sólo el primero era un toro con todas las de la ley, que los restantes, muy por debajo de la categoría de la plaza tapatía y de su afición.  Ya se sentía la mosca en la oreja con el baile de corrales rechazándose hasta once reses…  ¡De vergüenza!

Y más, mucho más, muchísimo más por la exhibición de mansedumbre que salvando el que abrió plaza y el de regalo que cerró, el resto de rastro. Sé que a muchos ganaderos molesta lo que escribo al aseverar que lo que se está jugando en cosos del país, salvo honrosas y notorias excepciones no es otra cosa que la MEDIA CASTA.  Triste realidad, pero realidad al fin.

Astados no de puyazos sino de refilonazos, escupiéndose del encuentro, huyendo y en las muletas doblando contrario, para ser correteados, y que si se les abría el portón, seguramente regresaban a las ganaderías, ya que si se les metía las cuerdas se hubiesen parado más de lo que se pararon.  Cinco toretes sin presencia, descastados, de los ocho que saltaron a la arena, uno devuelto por partirse la patita, que dieron al traste con una corrida que en el papel prometía.

Menos mal que los toreros justificaron…

Una triste despedida de un profesional del toreo como lo es Eulalio López “Zotoluco”. Matador de toros con todos los merecimientos que deja un historial de éxitos y gestas, -matar toda la camada de Miura en una temporada en las principales plazas españolas, tuvo lo suyo-, le encumbró ganándose respeto y admiración de profesionales del toreo y afición.

Destacó con el primero, el toro serio de la función, con el demostró su técnica y recursos muletéándolo de rodillas en tablas para luego hacer el toreo por abajo por los dos lados, mejor por el derecho, intercalando molinetes, desdenes y remates de pecho que se le aplaudieron.  Estoqueó con entera habilidosa alargando el brazo para salir al tercio.

Con el otro, infumable por las condiciones del bicho, pero escuchando los acordes nostálgicos de “Las Golondrinas”.  Como le recuerdo a Lalo, imberbe, vistiendo de corto en las vacadas de largos años pasados debutando en Guadalajara esperanzando de que en él habría lo que después llegó a ser, figura del toreo.

Y qué buen torero es Joselito Adame, de la montera a las zapatillas, hizo gala de su sitio y recursos dentro de su expresión artística, dentro de una torería con valor y empeño para triunfar a toda costa.

Con el segundo se ganó un apéndice del torete manso y deslucido al que se impuso sacándole muletazos de mérito, aislados, en un trasteo entre altibajos con desarme y corretiza, para naturales que al fin pudo cuajar en una labor larga que terminó de entera en sitio y apéndice.  El otro de su lote, para el rastro, pero…

Pero regaló un sobrero villacarmelo, con bondad, fijeza y buen son, lo que aprovechó el joven maestro para cuajar una obra de bien torear desde lancear a la verónica en tres, rematando con media y recorte escuchando la ovación, para con la zarga, mandando y ligando a su sentir, cuajar una faena lucida en las que las series al natural y con el ayudado resultaron templadas y con ritmo.  Tuvo gusto y cuando se esperaba el estocadón de trofeos, un sartenazo en el chaleco con otro pinchazo de remate.  Toreo excelente pero con el acero…  de juzgado.

Gran momento el del aquicalitense que se va consolidando como la figura nacional que se esperaba.
El peso del cartel lo llevaba la sensación torera que es Andrés Roca Rey.  Él lo sabía y como cada tarde, salió a jugársela de verdad.

Con su primero, voluntarioso, buscando lucir a por todas, pero correteando tras del manso se la pasó, despachándolo de entera y descabello al segundo golpe.

Con el otro, simplemente debo decir que de no ser este chaval que es dechado de valor, de entrega, de afición cabal y de una torería de excepción, difícil habría sido triunfar como él triunfó.

Repertorio capotero con saltilleras, gaoneras, caleserinas y remates para pintura arrancaron las primeras palmas, para con la flámula, insistiendo atropellar la razón, citando de largo para quedar en muy corto a un astado que rascaba, medía y arrollaba más que embestía, llevarse una cogida sin herida aparente de cornada, pero seguro, sí con un palizón que le dejó renqueante a lo largo de la faena.

Una faena importantísima por la exposición que tuvo, el terreno que pisa, —donde los toros cogen—, para plasmar un toreo de riñones encajados, de muñecas elásticas, de quiebres leves de cintura y aguantando, clavadas las zapatillas en la arena, desbordando su sitio de figura y los recursos de una técnica bien asimilada, para poner al público de pie emocionado por sus formas extraordinarias de interpretación.  Ayudados con la diestra y al natural con la zurda, arrancaron los olés del público entregado a un artista de valentía absoluta y vergüenza torera a tope, que será pilar de éste incomparable espectáculo que es el toreo.  Pinchando y cobrando media de efectos, se llevó muy merecida oreja, esperándolo para su repetición, que Guadalajara se convierte en su plaza.

Espléndida la tarde y una entrada de pasados los tres cuartos, deja constancia de que la afición tapatía merece más, mucho más respeto de los promotores que, visto lo visto están mostrando aviesas intenciones de bajar el nivel del toro del coso más serio y exigente del país…  No se vayan por ese lado que meter a la gente a los tendidos es lo difícil y fácil, muy fácil, facilísimo echarlo de la plaza con ganado como el que están trayendo.

Atención, pues, que si se están proponiendo hacer las cosas mal, debo decir que lo están haciendo muy, pero requete muy  bien… ¡Bah..!

Publicado en El Informador

En Guadalajara: La Estancia ¡Vaya mansada…! Destacaron “El Payo” y Silveti

La clase del Payo se impuso en Guadalajara.

Por Francisco Baruqui.​

Ríos de tinta se han gastado en la historia del toreo para señalar que la importancia del espectáculo se finca en el toro…

En el toro, que sí, que a la postre es el eje y la víctima en la liturgia de la tauromaquia, en el que se centra la esencia y el fondo; fondo y esencia de la bravura, que es la que da la emoción, la importancia y la trascendencia de crear arte frente al peligro, poniéndose en riesgo la vida misma.

Pero cuando la bravura se ausenta, la emotividad se diluye, y la expresión toma otros cauces desvirtuándose la motivación que el toreo provoca.

La ganadería de La Estancia no debió venir a Guadalajara.  Reses sin trapío, mal presentadas, y eso que varias del encierro original fueron rechazadas —¿cómo serían?—, teniéndose que parchar con San Isidro. Corrida monovárica, a puyazo por toro, con algunos doliéndose y saliendo del encuentro en franca huida, para llegar al último tercio bajos de brío, con la fuerza justa para no desplomarse, pero varios arrastrándose al salir del pase. Tuvieron nobleza y claridad, no molestaban, pero tampoco trascendían.  

Los más rascando, regateando las embestidas y desplazándose para doblar contrario y desparramando la vista con tendencia clara a las tablas, que seguramente si las puertas se les abrían, se iban a la ganadería.

Mal de nueva cuenta juez, asesor y veterinarios al aceptar un sexteto que dista con mucho de lo que exige y merece Guadalajara.

Así…

Así, la labor de los toreros estuvo muy por encima de la calidad de los astados, aprovechando la mansedumbre dulcificada de dos a los que les cortaron una oreja a cada uno, lo que aminoró la molestia del público aficionado que pitaba a los bureles desde salida dada la fealdad en sus hechuras, la escasa presencia y, al fin, la mansedumbre y debilidad manifiestas dejando un sabor de boca que…

Que fue el que se ha llevado esa figura del toreo español Miguel Ángel Perera, un profesional como la copa de un pino, quien pechando con lo peor del festejo y aprovechando las escasas condiciones que le ofrecieron los de su lote, estuvo empeñoso, con mucha voluntad, aplicándose en su gran oficio buscando agradar en todo momento.

Sin lucimiento mayor de capa, con la muleta planteó sus trasteos con buen trazo y desarrollo, desbordando su extraordinario temple, en armoniosas series de toreo por abajo por ambos lados y con las dos manos, destacando en su segundo al realizar toda su labor AL NATURAL, desechando el ayudado y haciendo el toreo tanto por el derecho, sin armar la muleta con el simulado, y con la izquierda, rematando con largos y profundos pases de pecho, vaciando a la hombrera contraria y arrancando las palmas de los tendidos.  Su poca fortuna con los aceros hizo que el final de sus faenas resultara deslucido.

Mala suerte están teniendo los coletas ibéricos. La pasada semana Ginés Marín y en ésta Miguel Ángel Perera. Ojalá que les cambie para sus futuras actuaciones, que los dos, uno como figura consagrada y el otro en camino de serlo lo merecen.

Con cuánto gusto torea “El Payo” cuando se desborda. Bueno que se esté recuperando de la afección de salud que padeció y, sobre todo, que fiel a su estilo interpretativo, su expresión sea la del arte cadencioso, de templada lentitud y estéticas formas, y qué mejor que sea el coso tapatío, en el que ha realizado faenas para recordar, y en el que reencontrándose, se consolide como un artista mexicano, al que recuerdo cómo impactó de novillero en Las Ventas de Madrid.

Con su primero, sólo detalles que le identifican por su calidad, despenando de pinchazo y media estocada defectuosa para silencio.  Pero con su segundo, plasmó la verónica con ritmo, abriendo el compás, jugando los brazos y bajando las manos para rematar con recorte para cartel.

Con la zarga, aprovechando la noble acometida del morito, cuajó una obra de kilates, desbordado el torero e impactando en la afición; gustándose y gustando en ligadas series de ayudados con la diestra y naturales con la de cobrar, que arrancaron el batir de palmas.

Faena de gran expresión, bien planteada, con trazo y desarrollo, manteniendo intensidad y  rematando los ligados pases con sendos de pecho que se le jalearon. Cerró con ceñidas manoletinas cobrando estocada entera un pelín desprendida para ganarse una merecida oreja.

El Payo: Arte y sentimiento

Con Octavio García “El Payo” hay que contar que tiene con qué, y más ahora que la participación de figuras españolas está a la vuelta de la esquina.

Como también es el caso de Diego Silveti, quien con el tercero salió determinado y proyectando su buen momento que da la madurez que le ha ido curtiendo encontrándose como torero.

Destacó quitando de capa con saltillera, gaonera y revolera para arrancar los primeros aplausos, para con la flámula, también sacando provecho del bonancible acometer de su primero, instrumentar una faena en la que amalgamó la emotividad de pases cambiados por la espalda, quieto como un poste, para desdoblarse luego en toreo por abajo en naturales con la izquierda y ayudados con la derecha que se le corearon. Bien que templó haciendo gala de sitio por su buena colocación, girando, sin quitar el engaño de la cara del burel, para ligar con continuidad, mandando y templando mucho rematando con estéticos pases del desdén.  Cerró con bernadinas exponiendo, aguantando, y al cobrar tres cuartos en sitio, ganarse una oreja merecida de valor.

En contraste, el sexto que poco valía, le permitió a Diego desenvolverse con conocimientos y recursos para verse en torero, sin mayor cosa matando y siendo despedido entre aplausos cuando las luces macilentas de las lumbreras bañaban la arena de noche.

Y va para todos…  Autoridades, veterinarios y, fundamental, promotora.  Es indispensable que el nivel del toro se suba que, insisto y repito, esto es Guadalajara.  Y si se busca que la gente vuelva al graderío, con lo de ayer, lo aseguro, no…  no lo conseguirán.

FUENTE: El Informador

 

En Guadalajara: Tarde de medio tono; Sánchez fue el triunfador…

Por Francisco Baruqui.

El cielo sin una nube, azulado, con Sol y el viento brillando por su ausencia. Tarde, pues, que invitaba a toros, y más con el ánimo de iniciar la temporada en su primera parte, lo que hizo que el aforo se ocupara en un cuarto, por un público que animoso salió en medio tono; tono medio como fue el tenor del festejo.

La ganadería de Torreón de Cañas vino con una corrida terciada; tres toros con toda la barba, luciendo trapío, romana, buena estampa y, lo más importante, ofreciendo lidias para triunfos importantes, destacando por sobre todos un castaño obscuro axiblanco y jirón bien puesto de cuerna que abrió plaza, y que traía las orejas prendidas con alfileres por sus excepcionales cualidades que lució, gran nobleza, clase, fijeza notable, recorrido y muy buen son, cortándosele al final solo una.

En términos generales, los torreones cumplieron en varas, tumbando el cuarto espectacularidad afuera del burladero de matadores cayendo el picador de costal. Tuvieron movilidad, buen desplazamiento y mucha claridad en el embestir. 

Lamentablemente el punto negro resultó el tercero, un becerrote que traía la leche del destete en el hocico, IMPRESENTABLE para Guadalajara, que dejó la duda de cómo y por qué fue aceptado por la autoridad, comiéndose el camelo juez, asesor y veterinarios. ¡De vergüenza..!

Juan Pablo Sánchez es sin duda un muy buen torero.  Atraviesa por un momento exitoso en su carrera entendiendo al toro y, fundamental, aplicando su mejor cualidad, el temple, sabiendo imprimir ritmo a sus faenas y un gusto que con el tiempo y el torear se le ha ido refinando.

Lució de capa en verónicas y recorte, para con la muleta cuajar la faena al soberbio primero, en series de toreo por abajo con la derecha y al natural con la zurda que se le corearon al rematar con sendos y largos de pecho, intercalando un trincherazo para cartel.  Medido su trasteo, cerró con pases por alto para cobrar entera que bastó, y ganarse una oreja retrasada.  Retrasada, que sí, toda vez que tuvieron que traérsela del desolladero luego del arrastre del toro.

Llevándose el lote mejor, al cuarto, con sobrado brío, lo inició con toreo espectacular de rodillas aguantando en pases por abajo, para de pie ya, estar con buen sitio ante un astado que le pedía el carnet de matador, ligando cortas series por los dos lados. Y cuando tenía otro trofeo para ganarse, cobró estocada defectuosa perdiéndola.  Bien el palco negándola pues si bien las orejas se ganan con la muleta… no hay que olvidar que con la que se cortan es con la espada.  Merecida vuelta al ruedo entre aplausos de la afición.

Arturo Saldívar estuvo en profesional. Otro buen torero que logrando poco con el capote, con la zarga tuvo momentos destacables en ayudados con la diestra y al natural con la izquierda, llevándose la ovación mayor al instrumentar una dosantina con la de cobrar enorme, templada, rítmica, llevando embebido al ejemplar, al que remató con entera en sitio para salir al tercio.

Con el quinto, anodino el toro y Arturo sin remontar despenándolo de pinchazo y estocada tres cuartos para silencio.

No acompañó la suerte al fino artista jerezano Ginés Marín.

Le tengo viendo desde sus inicios en ruedos españoles, siguiendo su carrera ascendente que, por sus excepcionales condiciones toreras de inteligencia, de valor, de gran expresión artística que posee, está llamado a ocupar un sitio de privilegio en la tan hermosa como arriesgada profesión.

Y escribo que la suerte no le acompañó, cuando pechó primero con el impresentable torete tercero, repudiado desde salida, pagando los platos rotos el jovencísimo matador recientemente alternativado, al que no se le aceptó nada de lo que hizo, terminando de tres cuartos defectuosa para pitos.

Con el que cerró plaza, de escaso juego, el chaval mostró su profesionalismo y torería, luciendo de capote en saltilleras que se le ovacionaron, para con la flámula verse desenvuelto y con expresión.  Voluntad y empeño merece que le veamos con toros que le permitan lucir, que con los de su lote de ayer…

Créanmelo amigos aficionados, en Ginés Marín hay pasta de figura grande.  El tiempo lo dirá.

Ojalá que los encierros por venir, vengan como debe ser, sin puntos negros en cuanto a la presentación que es con lo que de verdad deben responsabilizarse los ganaderos, que ya lo que dentro traigan, en el ruedo se verá…… Y recordar, no lo olviden, que esto es GUADALAJARA.

Publicado en  El Informador.

En Guadalajara: ¿Triunfadores…?; el ganado no ayudó…

Por Francisco Baruqui.
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Mejoró el día cuando por la mañana estuvo nublado, y por la tarde se abrió el cielo claro y soleado, mejorando también la entrada para la última novillada de triunfadores, metiéndose casi un cuarto de plaza por un público que esperaba más, mucho más del festejo.

Encierro del Espíritu Santo del campo bravo potosino, muy terciados de presentación, faltos de crianza, sin remate, variopinto de capas predominando el cárdeno, que acometió a las monturas con celo haciéndoseles sangre en un puyazo por cabeza, llegando al último tercio con nobleza pero faltos de casta, claros pero medidos de brío lo que influyó que regatearan embestidas parándose y desparramando la vista.  El mejor fue el segundo, que tuvo fijeza, recorrido y son transmitiendo mucho más.

Gerardo Rivera vino con empeño y dejando ver que es el que mayor sitio tiene con sus buenas maneras y conexión con los tendidos. Con la capa se brindó con faroles de rodillas y quitando por chicuelinas que se le aplaudieron, para con la muleta plantear bien sus trasteos dejándose ver más en su toreo al natural con la zurda rematando con pases de costadillo y alguno de pecho, para cerrar con manoletinas y  cobrar en el cuarto la estocada de la tarde por su impecable ejecución, encelando, pasándose en el embroque haciendo la cruz, aunque el acero quedó un tanto defectuoso por lo que tardó en doblar, escuchando dos avisos como en su primero, salvándose de que ambos se le fueran vivos a corrales.

El tlaxcalteca debe ir a más, tiene condiciones y merece proyección.

Del aquicalitense José María Hermosillo, con su buena planta torera, lució repertorio con el percal luciéndose tanto con caleserinas, tafalleras y saltilleras que se le corearon, gustándose y gustando, para con la sarga verse mejor que la tarde anterior, llevándose el mejor ejemplar de la tarde, para cuajar series de toreo por abajo con la derecha y la izquierda, principalmente con ésta, acusando buen temple y mando reflejados en ligar, aunque todavía con el defecto a momentos, de emplear sobradamente el pico del engaño resultándole el pase despegado. Bien en manoletinas ceñidas y en remates que se le jalearon, cobrando entera defectuosa insuficiente, recibiendo dos avisos del palco para cerrar con el tercer golpe de descabello y conseguir merecida salida al tercio.

Con el quinto, a buen nivel acorde a las condiciones que ofreció el burel pero sin ir a más.

Del tapatío Román Martínez debo decir que es un novillero en ciernes que muestra un verdor por demás manifiesto y que, será su sentir y formas de interpretación, se basa en un toreo bullidor y efectista con el valor, sí, que todo novillero debe expresar. Con el capote se hizo ovacionar recibiendo a porta gayola al sexto plantándole cuatro largas cambiadas de hinojos, luciendo también quitando por gaoneras embarrándose al novillo, pero con la flámula, tan sobrado de entusiasmo y deseos como falto de recursos y sitio, al instrumentar dos faenas entre altibajos dada su falta de trazo y de plan; trasteos sin estructura buscando el aplauso en continuo, consiguiendo algunos pases aislados cerrando con manoletinas, llevándose una voltereta sin consecuencias, para con el estoque verse ineficaz, con defectos palpables como el quedarse en la cara sin pasarse, perdiendo la vista del morrillo y yéndose desde perfilarse, por lo que cobró espadazo pellejero haciendo guardia, pinchazo y entera caída entrando a matar sin muleta.

Ánimo y entrega los tiene, habrá que ver si adelanta.

Por cierto, el trofeo Manuel Capetillo que estaba en disputa, se lo dieron en un fallo localista al de la tierra, cuando creo que, aún sin haber triunfado con rotundidad, más merecimientos tuvo José María Hermosillo de la tan torera y bella tierra de Aguascalientes.
Y colorín, colorado, este serial se ha terminado…

Ya las corridas vendrán…

Publicado en El Informador

En Guadalajara – De los Toros con Verdad: Insulsa la tarde; ná de ná…

Contigo a la distancia: Así, Diego Emilio.

Por Francisco Baruqui.

Cuando la tarde lucía espléndida, soleada, diáfana, sin el molesto viento, y había en corraletas una novillada de hierro y divisa de Haro, con romana, muy entipada, con pelajes en cárdeno matizando tonalidades, color característico de su encaste, con el volumen que da la buena crianza y cómodos de cabeza y con hechuras de embestir, el ánimo para disfrutar del festejo era de nivel.

Y respondieron los ejemplares que tuvieron movilidad, claridad, buen son y nobleza, acudiendo al caballo y metiendo los riñones apretando para ser picados racionadamente, a puyazo por burel, para en la muleta dejarse torear cuando los de a pie se ponían en el sitio, aunque varios adoleciendo de fuerza justa, lo que indudablemente influyó que por falta de brío, llegaran a sosear, sin embargo…

Sin embargo, estuvieron por encima de sus matadores que con toda claridad hay que decirlo, se quedaron por debajo de ellos.

Me atraen las novilladas porque los chavales que cuentan con condiciones para destacar, aún con el verdor lógico y comprensible de los que se inician, intentan demostrar, cuando las tienen, las cualidades con las que cuentan para llegar a destacar en la tan hermosa como difícil profesión.

Y una fundamental, si manifiestan el valor y la entrega que como noveles deben tener, es la conexión con el público; ése llegar a los tendidos motivando a la afición, haciéndoles sentir lo que en su contenido tienen, que es lo que llamo yo expresión artística y emocional.

Desafortunadamente, ninguno de los tres alternantes consiguió ni siquiera salidas al tercio, cuando cada uno de ellos, dando lo que para dar tenían, estuvieron, insisto y repito, por debajo de las condiciones de sus novillos. Así…

Así, Diego Emilio que abrió plaza, llevándose dos ejemplares para lucir, tuvo una actuación desangelada, sin transmitir, carente de plan provocando rechazo del respetable que le chilló por su labor cobrando entera pellejera recibiendo un aviso y terminando con estocada tendenciosa para pitos.

Con el cuarto, otro buen astado, en similar tenor con pases con sobrado movimiento de pies y toreando con la punta de la muleta, despegado y yéndose, estoqueando de media que bastó para pititos.

Javier Castro dejó ver conocimientos, sabe de qué va esto, pero salvo detalles con la capa en chicuelinas y tafalleras rematadas con serpentina que no llegó a manguerazo de Villalta, haciéndose aplaudir, con la sarga se empleó en toreo por abajo con la diestra y al natural, demostrando que tiene temple y cierto gusto, pero también un tanto cuanto falto de transmisión, mirándose con deficiencias en la suerte suprema no logrando más que silencio en sus dos.

De Héctor Gabriel, aprovechando mejor al tercero que metía el morro noble y fijo con mucho temple, realizó una labor más lucida en series de ayudados por abajo con la derecha y al natural con la de cobrar, recibiendo el batir de palmas al rematar con pases de costadillo unos y de pecho otros al vaciar más a la hombrera contraria, para deslucirse al matar, quedándose en la cara en el momento del embroque y saliéndose del viaje para entera caída y descabello.  Se vio más puesto que sus alternantes.

En el que cerró plaza, una labor desvaída, falta de trazo y de plan, en la que anduvo medido y sin confiarse.

La entrada flojita sobre todo en Sol y también disminuyendo en el sombreado para un octavo de entrada.

Se descompuso el clima al final con nubes amenazantes a la salida del coso.

Una tarde insulsa, pues, con ná de ná y a esperar la de triunfadores para el venidero domingo.

Se verá y se dirá….

Fuente: El Informador

 

En Guadalajara: Buenos los de Guadiana; mucha atención con Pastor…

José Ma. Pastor. Foto Twitter @JoseMaPastor12
Por Francisco Baruqui.

Aunque la tarde era taurina, había cielo azul, buen clima y nada de viento, la entrada bajó un pelín, seguramente influyendo el puente vacacional patriota. Y pena por los que no asistieron, dado que la novillada resultó interesante, con la mala suerte de que se fallara con las espadas, que si no, unos tres apéndices se hubiesen cortado.

Novillos de Guadiana, del estimado y taurino Ing. Armando Guadiana, vecino mío de toda la feria abrileña en Sevilla. Ejemplares con presentación, con crianza, sangre pura de Don Jesús Cabrera, muy en el tipo de su encaste, que ofrecieron condiciones de triunfo, toda vez que cumpliendo en varas, manifestaron cualidades de casta y bravura, con mucha movilidad y transmisión que tuvieron emotividad, desplazándose y metiendo los morros con claridad, estilo y clase los más.

No fueron los mansos fáciles, fueron sí, astados que obligaban a entrega, a una actitud determinante para poder con ellos exponiendo, domeñando y a luego desbordar lo que cada uno de los toreros traería dentro. Novillos que lucieron capas variopintas que fueron desde el mulato que abrió plaza, al castaño aldinegro capachón que asegundó, predominando las tonalidades de cárdeno muy de la sangre de donde provienen. Cómodos los más, pero astifinos e, insisto, para haber triunfado con ellos. Mi enhorabuena Armando, un éxito ganadero y en una plaza como Guadalajara.

Muy grata impresión ha dejado José María Pastor, retoño de mi buen amigo César, uno de los artistas más elegantes con toreo de filigrana de la torería mexicana. Y por fortuna, el chaval trae las mismas condiciones que por genes y aprendizaje, aunque con su propia personalidad y sello, cayó de pie ante la afición tapatía.
Torero completo, maneja el capote con soltura, bajando las manos y soltando las muñecas, cargando la suerte para instrumentar la verónica con plasticidad, luego de saludar con larga cambiada de hinojos para arrebatar las palmas. Quitó por saltilleras en uno y por gaoneras en el sexto escuchando ovaciones.

Fácil con las banderillas, encuentra toro en cualquier parte del ruedo invitando muy de frente, templando en el viaje para clavar cuarteando, al sesgo y al quiebro sin el cobijo de las tablas, sino citando afuera del tercio al burel entablerado, adornando los morrillos con lucimiento y llevándose carretadas de aplausos.
Con la muleta pisa seguro, determinado, firme desde doblarse con el de Guadiana, hasta de pie ya, engarzando series de toreo por abajo con mando y con temple, aguantando, sin dudar, yendo pa alante siempre y, fundamental, ligando, dejando la muleta en la cara tocando como tocar se debe para embeber al moro en la zarga, principalmente con la mano izquierda que es con la que más lució, y rematar con sendos pases de pecho recibiendo el batir de las palmas.

Hubiese cortado dos orejas, una en cada ejemplar pero…  Pero falló con la espada.  Acusa el defecto de quedarse mucho en la cara del astado sin pasarse en el embroque, faltándole torear más con la mano de la muleta —que en el argot decimos, es la que mata—, pinchando en varios viajes recibiendo un aviso en el sexto, al que despenó al fin de una estocada entera con mejor ejecución que bastó.

En su primero, luego de pasarse con la tizona fallando, tuvo petición para dar la vuelta al ruedo quedando en salida al tercio por demás merecida.  A verle pronto, que en Pastor hay un torero…

Empeñoso, con deseos y mucha entrega se dejó ver Nicolás Gutiérrez, un muchacho al que se le ve hambre de toro y que, dentro de la insipiencia natural de los que se inician, tiene un buen concepto en su toreo, ya que sabe templar y ligar como lo demostró en los de su lote, bajando y corriendo la mano, tanto con la diestra como la zurda arrancando oleeés al rematar con de pecho que se le jalearon.

El tenor de sus faenas es dar pases, muchos pases, pero desafortunadamente, le falta imprimir mejor ritmo y medida a su labor, que no supo coronar con los estoques pinchando al salirse desde que se perfila, por lo que las estocadas le resultan defectuosas y con tendencia.  Saludó en su primero causando buena apreciación.

Lo que no pudo conseguir Paco Miramontes, hijo del magnífico banderillero que ha sido Pablo, su padre, teniendo una actuación poco exitosa al mirarse falto de determinación, dudando mucho, desconfiado y falto de poder ante dos novillos que merecieron mucho más de lo que el joven Paco pudo lograr.

Con el quinto se miró con más entrega y menos movimiento, ligando algunos pases que se le corearon, andando perdido con los aceros, con falta de enjundia y decisión, dándome la impresión como lo defino, que no es de los que entran a matar, sino a ver si matan…  La condescendencia del juez permitió que solo escuchara dos avisos en cada uno de los de su lote, cuando por tiempo, podría haber enviado el tercero para devolución.  Ojalá que asimile lo aciago de esta tarde como novillero que es y…  Y el tiempo y los toros dirán.

Publicado en El Informador