Archivo de la categoría: San Isidro 2017

@Taurinisimos 116 – Madrid, Mejores Faenas. Fandiño en Mont de Marsan. Adiós Gregorio Sánchez.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 23 de Junio de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina.

Resumen, Mejores Faenas, Madrid 2017.

Gines Marín, Enrique Ponce, Alejandro Talavante, Juan del Álamo y Sebastián Castella. Ganaderías Alcurrucén, Victoriano Del Río, Conde de Mayalde y Jandilla.

Recuerdo de Gregorio Sánchez, fallecido esta semana.

Iván Fandiño en Mont de Marsan en 2014, corrida de La Quinta.

Recuerdo infancia de Iván Fandiño (EITB).

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 30 de Junio de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

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El capote de Sergio Ramos

Sergio Ramos celebra la Copa de Europa en Cardiff. GLYN KIRK AFP.

Por Rubén Amón.

No existe mayor aberración iconográfica en la tiranía de la corrección que un jugador del Madrí toreando sobre la hierba de Cardiff. 

Una españolada redundante, una amalgama cañí, un insolente quite por verónicas que explora las convenciones de una sociedad encorsetada. Y que representa un mensaje de propaganda taurina universal, precisamente por la repercusión mediática de la Champions. Y porque no proliferan los iconos que confiesan su afición a la tauromaquia, como si hacerlo contraindicara la reputación o los cálculos comerciales.

Vemos a Sergio Ramos en Las Ventas haciendo apostolado, y a Koke. Y vemos a Eduardo Arroyo o a Miquel Barceló ensimismados en la estética. Y vemos que la plaza se llena durante 32 tardes consecutivas en una fervorosa yincana, pero el acontecimiento de San Isidro se resiente de un apagón informativo. 

Casi nunca trascienden las noticias de la feria. No porque escaseen, sino porque ha prosperado un cordón de aislamiento mediático, político y publicitario que reniega del acontecimiento.

Existir existe. De hecho, Las Ventas congrega 650.000 espectadores a la usanza de un fenómeno de masas, pero la feria de San Isidro, en su expectación, hipertrofia y hedonismo, termina encubriéndose, ocultándosele a la misma sociedad que ha decidido tolerarla y frecuentarla. Sería la manera de forzar la sentencia —la aspiración— que precipita la agonía de la Fiesta. 

Y no se habla aquí de complots organizados ni de conspiraciones coreografiadas, sino de un hábitat sociológico que intimida o silencia el descaro de un espectáculo intolerable. Intolerable porque expone la sangre y la muerte. O porque las estiliza. O porque la sociedad de la mascota y del lobo hombre se resiste a comulgar en esta eucaristía pagana que transforma —transubstancia— al toro en tótem.

Se trata de discriminar la feria de San Isidro como si no existiera, ocultarla en las limitaciones de un espectáculo clandestino. O vincularla a la idiosincrasia del PP, de forma que la afluencia de políticos populares y la presencia cotidiana del Rey emérito redundarían en la simplificación de un fenómeno conservador y rancio, cuando no anacrónico y pintoresco o folclorista.

El sesgo abunda en la tentadora politización de la tauromaquia. Empezando por la alcaldesa Manuela Carmena, no ya ausente o despectiva hacia el espectáculo “madrileño” que más público atrae y más dinero proporciona a la ciudad —24 millones en restauración, 16 en alojamientos, 3 en transportes—, sino refractaria a la categoría que define Las Ventas como la capital mundial del toreo. 

No hace tanto que los toros eran progres y que representaron el espíritu transgresor de la Movida, pero los malentendidos que acechan a la tauromaquia —el político, el ecologista, el cultural, el endogámico— han abierto una brecha con la sociedad a la que Ramos trató de poner remedio meciendo un capote en la hierba de Cardiff.

Publicado en: El pais

Entrevista: “El Toro prosperará siempre.” Luis Francisco Esplá con @Carazo_TDN.

De nueva cuenta, entre el trajín isidril y el recuerdo de la torre añeja, Luis Ramón Carazo conversa con un personaje que no requiere introducción alguna, Luis Francisco Esplá habla, principalmente, de un hecho que se hizo, malamente, tópico en México: si La México es “festivalera”, todas las plazas tienen algo de ello. En una declaración, que es más que una necesaria aclaración, las cosas quedan claras 33 años después. Esplá nos regala varias perlas, con su torería y arte sin iguales en un imperdible encuentro.

Por: Luis Ramón Carazo. ENTREVISTA. De SOL Y SOMBRA. Madrid.

Son 33 años desde que Luis Francisco Esplá confirmó en la Plaza México.

Aquel día, Ricardo Sánchez cortaría un rabo a “Capitán” de De Santiago y Luis Francisco Esplá no tuvo la suerte deseada. Y peor aun, el santo de espaldas por una declaración que no explica la ausencia de 20 años de suelo mexicano (reapareció en Guadalajara en 2004) sin que hubiera vuelto a La México jamás.

Y este prejuicio dejó no a Esplá sino a La México sin ver al alicantino.

Por ello es momento de escuchar al mítico diestro al que vemos ahora en Madrid, ya retirado de las lides taurinas salvo la esporádica aparición del año pasado, siempre artista, siempre culto y siempre en torero.

Que lo disfruten.

Twitter: @Carazo_TDN.

FERIA DE SAN ISIDRO: El extraño caso de Talavante


Por Juan Diego Mudeño.

Nenito tenía la negrura de un túnel. Alto, montado, el morrillo era una pelota erizada, todos los caracoles oscuros repartidos en la esfera que hacía de muelle. El mate de los pitones lavado y fino. El interior, una incógnita. Un fuego en las tripas calentaba sin quemar el carbón. A su aire saltó a la plaza. Ahí iba sin detenerse en casi nada ese tío de Cuvillo. En el ‘7’, convertido esta tarde en plaza de abastos coordinada, con guión, la jauría mutó en murmullo. Volvieron a retomar las protestas de inmediato -quién los dirige, qué sombra los gobierna- justo al rozar Nenito el peto. No quiso pelea, yéndose de la montura, olvidándose, escurriéndose hacia la izquierda del estribo. Pero volvió. Y empujó moviendo por toda la cal la catedral que se le echaba encima. Las lenguas de fuego asomaban por la nariz.

Hervía el combustible cuando se lanzó a la aventura de la muleta. La locomotora en marcha. Talavante lo esperaba con la seguridad convertida en facilidad. Así de simple, tendida la muleta como un cordaje. Sube, que nos vamos. La respuesta fue una trazada interior de la bicha en el siguiente muletazo. Nenito y Talavante se dieron una tregua de dos trincherillas y un pase de pecho. La acometividad y el celo desbordaron la siguiente serie en una primavera de bravura. 

Talavante ordenaba con la serenidad de torear un huracán. Cuando el trazo se redujo, justo el instante en el que las bambas lo enganchaban, para empezar a redondear, trastabillaron ambos y la caída del matador pisó el cable. Apagón. A tientas prendió la derecha. Vino una bocanada de aire caliente. No falló Nenito un uppercut directo a la rodilla. Silbó otra vez velocísimo y con el matador todavía en el aire, medio prendido, a punto de caer, escupió siete derrotes en uno. A merced, Talavante se levantó escapando de aquel callejón lúgubre, herido. Una lámina de sangre bajaba por la mirilla taladrada en el muslo. Rechazando un torniquete volvió a la cara. La expectación se palpaba. Se miraban las gentes. Crepitaba la plaza en frecuencia baja. Esta vez al natural hubo la intensidad del encuentro. Reunida la serie. La gavilla de naturales que la siguió elevó al matador, por fin en su velocidad, el trazo como liebre. Un pase de pecho a pies juntos rindió definitivamente a los 24.000. Nenito no vio venir la espada. Talavante lo esperó. La estocada decantó los puntos y Talavante cruzó el ruedo agarrando el trozo de cuvillo, una oreja como premiazo, cicatriz y recuerdo de la batalla.

El extraño caso de Talavante tuvo el piloto con el segundo. Otro jabonero, como el año pasado. Lo pitaron nada más verlo. Está claro que en Madrí es imposible lidiar toros bonitos. Las hechuras medidas, el trapío desde el rabo, con esa cola peluda y rubia. Los pitones le daban el perfil, no lo tapaban. Al ‘7’ hay consideraciones que se le escurren. Resultó que Tristón no lo fue. Talavante se puso a torear de inmediato. Otra faena de idas y venidas. Es raro como consiente tanto a los toros. Lo ve clarísimo y no le importa que lo rodeen. A la gente no llega tanto pero está pasando algo. Quizá no rompe pero tampoco está mal. No sé. Unas veces imponía su velocidad, otras no. El toro lanzaba un tornillazo como ariete. Destelló un cambio de mano. Pasó muy cerca el primer natural. Enganchados los muletazos a veces. Apretó en la última tanda por la derecha y esa serie transcendió por fin, apurando al toro, pero pinchó el raro acontecimiento de ventajas y mando.

Juan Bautista pidio calma a los irreductibles con la muleta montada, planchada. La protesta convertida en zumbido. Delante el bonito cuarto, un tacazo desde el sorteo. Le tocó, cómo no. El toro es verdad que estaba en el límite de fuerza. Flojeaba y lo sostenía a duras penas toda esa clase. Humillación, un final de muletazo girando la cara. Algún bien cantó más al toro. Iba de largo. Al natural las mejores embestidas, con el silenciador de la profundidad. Toreaba Bautista por fin en silencio. Los naturales con la derecha como si lo hubiera cuajado antes. Era complicado ese equilibrio de fuerzas, público y paciencia. Lo mató recibiendo.

Había quitado antes por una mezcla de crinolinas y gallosinas. Lo mejor la larga para dejar al salinero, una manta blanca sobre la piel salpicada de colacao, Tobillita en el caballo. No tuvo fuerza. Hizo las cosas bien. Bautista lo intentó rápidamente. No le obligó, estuvo asentado. El toro también. Dos derechazos relajados, suaves. Buscaba el francés y cuando encontró resultó tarde. Se había parado Tobillita. 
 

A Roca Rey, que tuvo peor suerte, lo estaban esperando. Libró una chicuelina suicida. Parado y renqueante el tercero, que soltaba la cara de pura impotencia. Hubo un atisbo. Y el sexto, más alto y veleto, se jodió las manos en el cambiado y sólo pudo matarlo: el puñetazo del acero lo apagó como una colilla, aplastada la panza contra la arena.

Ficha del festejo

Monumental de las Ventas. Miércoles, 23 de mayo de 2017. Décimo cuarta de feria. No hay billetes. Toros de Núñez del Cuvillo, 1º sin fuerza, emocionante el exigente 2º, 3º descompuesto, con clase el 4º, 5º encastado, se lesionó el 6º.

Juan Bautista, de grosella y oro. Estocada casi entera. Un descabello (silencio). En el cuarto, estocada algo caída en suerte de recibir (división de opiniones).

Alejandro Talavante, de pizarra y oro. Pinchazo arriba, buena estocada (saludos). En el quinto, estocada desprendida en la suerte de recibir (oreja).

Roca Rey, de azul noche y oro. Espadazo en el número (silencio). En el sexto estocada trasera (ovación de despedida).

Parte médico


Herida por asta de toro en tercio inferior de la cara interna del muslo derecho, con una trayectoria hacia arriba y hacia dentro de 20 centímetros, que produce amplio despegamiento de tejido celular subcutáneo sin afectación de plano muscular. Pronóstico reservado.

Fuente: El Español

Feria de San Isidro: Arrebato inconcluso


Por Antonio Lorca.


Foto: Kiko Huesca.

El diestro extremeño Alejandro Talavante con su segundo durante la corrida de la feria de San Isidro.

Alejandro Talavante, torero de hondo sentimiento e inspiración, tuvo un lote de puerta grande y solo cortó una oreja. Pobre balance. Y no porque sus obras maestras no fueran coronadas a ley, sino porque a sus dos faenas le faltó la grandeza que exigían los toros.

No fue, ni mucho menos, el mejor Talavante. Gustó, claro que sí, porque da pinceladas henchidas de color, pero no arrebató, ni conmovió ni puso la plaza a sus pies. En fin, que una tarde inconclusa la tiene cualquier artista.

Se llevo el lote de la corrida. Mansos los dos, como los demás, pero ambos toros se vinieron arriba en banderillas y llegaron al tercio final con movilidad, codicia y casta suficiente para poner en apuros a cualquier coletudo y ofrecer en bandeja un triunfo a un torero grande.

Talavante es de estos últimos, y de los que exigen, además, este tipo de ganaderías, sobre el papel cómodas y nobles; pero estos dos, además de un carácter bonancible, derrocharon fiereza, lo que viene a complicar la tarea de los artistas. No están acostumbrados ellos a tanto derroche de energía, a tanto motor en las entrañas, y, claro, algunos brochazos salen desdibujados.

Eso le ocurrió a Talavante. La faena de muleta a su primero fue de más a menos. En la primera tanda con la mano derecha el toro buscó con raza la muleta, y el torero salvó con honor ese primer encuentro, bien rematado con un cambio de manos, un molinete y el de pecho.

Repitió el animal por el lado contrario, enganchó el engaño y ya los muletazos no surgieron con tanta plasticidad. Mecánicos y acelerados resultaron los redondos siguientes, y, a partir de entonces, se deshizo el encanto. El toro siguió embistiendo, pero el torero ya no fue el mismo. La obra no quedó rematada. Ni el torero estuvo a la altura del toro, ni hubo conexión entre ambos. Mejor Talavante en los adornos que en el toreo fundamental, y quedó patente que la grandeza esperada no había hecho acto de presencia. Eso sucedió porque el toro era exigente, y ya se sabe…

De menos a más fue la segunda. Otro toro encastado, este con genio áspero, que le permitió, sin embargo, lucirse de entrada con unos naturales largos, que remató con una preciosa trincherilla. Perdió la muleta y resbaló en la siguiente tanda, también con la zurda, y, cuando citó con la mano derecha, el toro se quedó corto en el viaje, le levantó los pies del suelo y se lo echó a los lomos. Salió dolorido de la voltereta y sus compañeros le insistieron para que se dirigiera a la enfermería, lo que no consintió. El parte demostró después que la herida no era grave. Con el público enardecido (suele ocurrir tras una cogida), Talavante dibujó dos tandas de naturales de categoría antes de cobrar una estocada baja. Le concedieron una oreja tras una mayoritaria petición, y con el trofeo en la mano cruzó el diámetro de la plaza para ponerse en manos del equipo médico.

No tuvo suerte Roca Rey porque su primer toro fue el único que, de verdad, se paró a mitad de faena, y el sexto se lesionó gravemente tras dos pases cambiados por la espalda que rompieron materialmente al animal.

Se jugó el tipo, no obstante, con los ceñidísimos estatuarios con los que comenzó la faena al tercero, derecho el torero como una vela, asentado en la arena, que remató con un pase del desprecio y el obligado de pecho. Unos redondos más aguantó el burel antes de venirse abajo definitivamente por su falta de fuerza y ausencia de casta. Quiso Roca Rey jugar de verdad la última carta de la tarde, y, tras un quite por chicuelinas de Bautista, respondió con otro por saltilleras y gaoneras ajustadísimas, que desprendieron verdadera emoción. Brindó al público, llegaron los dos pases por la espalda, pero el toro quedó tan seriamente lesionado que se desplomó para siempre.

No fue el convidado de piedra Juan Bautista, pero así se quedó el respetable ante sus formas anodinas, frías e insípidas. Sus dos toros fueron nobilísimos y tontunos, de esos que los coge un artista y les hace encaje de bolillos. Pero Bautista no lo es, como la mayoría de los habitantes del globo terráqueo, y no dijo nada. Dio muchos pases, alargó la primera faena de manera innecesaria, pero no sintió nada. La historia se repitió ante el cuarto, y Bautista corroboró que es un torero sin alma que, no obstante, se lució con un variado repertorio con el capote.

La corrida de hoy

Toros de Alcurrucén, para El Juli, Álvaro Lorenzo y Ginés Marín (los dos últimos confirman la alternativa).

DEL CUVILLO/BAUTISTA, TALAVANTE, ROCA REY

Toros de Núñez del Cuvillo, justos de presentación, mansos, blandos y muy nobles. Destacaron segundo y quinto por su movilidad y raza.

Juan Bautista: estocada y un descabello (silencio); bajonazo (división de opiniones).

Alejandro Talavante: pinchazo y estocada (ovación); estocada baja (oreja).

Roca Rey: bajonazo descarado (silencio); estocada (silencio).

Parte médico: Talavate sufrió una herida en el tercio inferior del muslo derecho, con una trayectoria de 20 cms. que despega el tejido subcutáneo sin afectar a los músculos. Pronóstico reservado.

Plaza de Las Ventas. Decimocuarta corrida de feria. 24 de mayo. Lleno de ‘no hay billetes’ (23.624 espectadores).

Publicado en El País 

CONTRAQUERENCIA | SEXTO DE FERIA DE SAN ISIDRO 2017: Enormes minucias


Por Jorge F. Hernández.

Debemos a Alfonso Reyes el título de Enormes minucias con el que tradujo una breve reunión de breves ensayos de G.K. Chesterton como un ejemplo más de la elevada calidad con la que el autor inglés practicaba el pensamiento andante, la reflexión sobre el instante efímero y la ponderación precisa del peso variable de las cosas. Nada mejor para contextualizar la digestión de una corrida de Lagunajanda que lidiaron con dignidad Juan del Álamo, Fortes y Román, más sus respectivas cuadrillas. No tengo más que decir, salvo que cada vez que se lidia una corrida de toros el aficionado de veras ha de reconocer que son muchos los detalles que justifican la irracional pasión inquebrantable de su afición. Minucias enormes como la del hombre que traza las rayas de ese polvo llamado Blanco de España—que no cal viva ni anilina—sobre la arena –que no albero—faltando pocos minutos para el paseíllo, confirmación que se dilata más de un minuto en cada vuelta blanca, andando contra las manecillas del reloj que corona Las Ventas o la distraída dama que asiste todos los días para moverse ligeramente al compás de cada uno de los pasodobles que interpreta la banda del maestro D. Francisco García.

Previo a la labor de los areneros y monosabios, hay quienes se hipnotizan con la cartografía callada que dejan sobre la arena las pisadas de las modernas zapatillas con suela acanalada y las pezuñas a veces ensangrentadas de los toros de media tonelada que imprimen con su peso un breve libro de arena en el palmo de terreno donde viven su lidia al filo de la muerte. Otros se fijan en los rayones que dejan los pitones en los burladeros como cicatrices con astillas del efímero encontronazo de un minotauro con el límite de su laberinto o las rayas que se imprimen sobre el percal de ciertos capotes que no lograron templar las primeras embestidas de un volcán en erupción.

Enormes minucias la colocación exacta de los puyazos de los picadores, los pares de banderillas y la curva metálica de los estoques en la suerte suprema que determinan el aplauso, la consagración, la denostación o el derrumbe de un torero y también minucias enormes los insultos a rienda suelta que lanzan desde el tendido o en las redes sociales quienes se sienten ofendidos por la opinión del Otro, sabios por gracia de la estulticia y eternamente resentidos por razones ajenas a la corrida o la crónica.

FuenteEl País

5ª Feria de San Isidro: “Escandaloso” Petardo

Curro Díaz. Foto Cultoro.

De SOL y SOMBRA.

Reseña de la quinta corrida de San Isidro:

Tarde vociferante y desmoronante en Las Ventas de Madrid en el día grande del patrón.

 ¿Viva San Isidro?…y chin, chin que sonaron los clarines y timbales con la presencia del Rey  (emérito) Juan Carlos, porqué el Rey que pesa, Felipe, esta guardandose para la final de la Champions

Hoy 22.085 espectadores asistieron a Las Ventas para festejar y toparse con Licoroso de Montalvo primero de la tarde que fue para Curro Díaz, que estuvo bien con el capote y hasta ilusiono a un sector que despues lo crucificó. El toro se cambio sin picar y en banderillas le produjo al subalterno Manuel MuñozLebrija“una cornada de 20cm.

Muy despacio lo toreo Curro cuidando siempre al toro, pero sin temple entre enganchones y demasiados pases sin fondo. Mato de bajonazo y el público asomo las uñas (¿o las esperanzas) como diciendo “en el cuarto nos vemos Currito“. 

El Segundo fue Rondador. Mejor picado que el anterior, pero sin clase  en sus embestidas. Ureña anduvo muy amarrado y sin emoción.  Estocada, descabello y pitos. 

Al tercero de nombre Carcelero lo recibio un cada vez más gris y apático López Simón. Carcelero fue un toro de calidad, al que se le pico muy trasero. Saludos en banderillas. Despegadito toda la faena anduvo López, de verdadmal en serio. Lo mejor fue la espada, aunque algo caída. 

El cuarto de nombre Escandaloso con 593 kg fue un toro de bandera. El toro empujo en los caballos. Inició decidido de Curro en la muleta, que anduvo pinturero, pero despegado y sin cruzarse, sin mandar  y sin rematar por el derecho las series por naturales con pases de pecho. La realidad es que se le fue a Curro un toro bravo de puerta grande. Terrible el bajonazo con el que despacho a Escandaloso

Olé a los toros BRAVOS. Bronca a Curro y ovación a Escandaloso de Montalvo que ha demostrado que con casta se mueven los kilos. 

El quinto fue Salinero que cogio a Ureña contra las tablas, que se llevo un golpazo y una posible rotura de ligamentos que parecen podrían cortar su temporada. Toro mal picado y flojo. Doblo en banderillas. Estatuarios de Ureña para empezar. Pero todo fue muy poco porque no hubo emocion ni conexión. Gritos en el tendido. Fin de la historia y se retiró Ureña rumbo a la enfermería por lesión. 

Rivero cerró la tarde y fue castigado en varas con un puyazo muy trasero, posteriormente López Simón lo toreo a media altura con la muleta, pero otra vez anduvo perdido y sin sello. Toro soso y el torero aún más soso. Pitos para que abrevie. Media tendida y estocada caída. Pitos merecidos. 

Se demostro al final que la casta mueve los kilos que hagan falta. 
Tuvo mala suerte Escándaloso, toro bravo noble y encastado de Montalvo pero que fue desperdiciado por su matador Curro Díaz

Crónica del festejo: https://desolysombra.com/2017/05/15/feria-de-san-isidro-cuando-un-buen-toro-se-va/

Twitter @Twittaurino

Comienza la feria de San Isidro 2017 con toros de La Quinta


De S y S.

Este jueves comienza la feria de San Isidro de Madrid con toros de La Quinta para Alberto Aguilar, David Galván y Javier Jiménez

Estos son los datos, claves, curiosidades y récords para la primera de la feria.

  • Nadie ha logrado abrir la Puerta Grande de Las Ventas en el primer festejo de la Feria de San Isidro desde que lo hiciera Espartaco en 1985, hace ya 32 años. Ese día, Juan Antonio desorejó a su primero de Alonso y Moreno.
  • La última vez que un torero inauguró la Feria de San Isidro abriendo la Puerta Grande, ninguno de los tres toreros del cartel había nacido.
  • Toreros que han cortado la primera oreja de San Isidro en las últimas 6 temporadas: Juan Bautista (2016), Juan del Álamo (2015), Juan del Álamo (2014), Miguel Ángel Perera (2013), Iván Fandiño (2012), Uceda Leal (2011) y Curro Díaz (2010).
  • Ganaderías que han inaugurado San Isidro desde 2010: Valdefresno (2016), Cortijillo – Lozano Hermanos (2015), Valdefresno (2014), José Luis Pereda (2013), Cortijillo – Lozano Hermanos (2012), Valdefresno (2011) y Salvador Domecq (2010).
  • Es la primera vez que La Quinta lidia una corrida de toros en Madrid. El último toro que lidió fue en 2010 en la Corrida de la Prensa, lidiado por El Juli.
  • Paco Ojeda es el único torero en la historia que ha desorejado un toro de La Quinta en la feria de San Isidro. Fue en 1983 en una tarde en la que Esplá dio dos vueltas al ruedo tras estoquear al cuarto toro.
  • Alberto Aguilar va a alcanzar la suma de 20 corridas de toros en Madrid, con un balance de cinco orejas. Encadena 7 toros sin puntuar. En caso de irse de vacío sería la peor racha de su carrera como matador en Las Ventas.
  • Séptima vez que David Galván pisa el ruedo de Las Ventas como matador de toros. El Domingo de Ramos del año pasado cortó su única oreja y cayó herido.
  • Javier Jiménez fue uno de los triunfadores de la pasada temporada en Madrid, tras abrir la Puerta Grande en verano con una corrida de Bañuelos. Ha cortado una oreja al 50% de los toros (6) que ha lidiado en esta plaza.
  • Es la primera vez que Galván y Jiménez se enfrentan a una corrida de La Quinta. Alberto Aguilar lo ha hecho en Arles (Dos orejas), Valencia (Oreja) y Dax.

Publicado en COPE